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viernes, 7 de agosto de 2026

OCHENTA VECES NADIE de Gonzalo Rojas.


¿Y?, rotación y

traslación, ¿nos
vemos
el XXI? ¿Nos
vamos o
nos quedamos? Van 80,
y qué.
De nariz
van 80, de aire, de mujeres
velocísimas que amé, olí, palpé, de
mariposas maravillosas del Cáucaso irreal adonde
no se llega tan fácilmente porque no hay Cáucaso irreal, de eso
y nada van 80, de olfato
de niñez corriendo Lebu abajo, los pies
sangrientos rajados por el roquerío y el piedrerío, de eso, del
carbón pariente del diamante, de las
gaviotas libérrimas van
80, del zumbido
ronco del mar,
de la diafanidad del mar.
Habrá viejos y viejos, unos
vueltos hacia la decreptitud y otros
hacia la lozanía, yo estoy
por la lozanía, el cero
uterino es cosa de los mayas, no hay cero
ni huevo cósmico, lo que hay en este caso
—y que se me entienda de una vez— es un ocho
carnal y mortal con mis orejas de niño
para oír el Mundo, un ocho

intacto y pitagórico, mis hermanos
paridos por mi madre fueron ocho, los pétalos
del loto, la rosa de los vientos, lo innumerable
de la Eternidad, mi primer salto al vacío
desde el muelle de fierro contra el oleaje, ahí voy. Difícil
ocho mío nadar con este viejo a cuestas.
Bueno, y si muero el cero ya es otra cosa
y eso se verá si es que procede
el mérito del resurrecto. La apuesta es ahora,
ese ahora libertino cuando uno
todavía echa semen sagrado en las muchachas, y
no escarmienta, construye casas,
palafitos airosos construye para desafiar al esqueleto, viaja,
odia la televisión, vive solo
en su casa larga de Chillán de Chile, unos setenta
metros de nadie, cuida
las rosas, acepta las espinas, se
aparta al diálogo con su difunta, rema en el aire
a lo galeote, como antes, todo en él es antes, el
encantamiento es antes, el
sol es antes, el amanecer,
las galaxias son antes.
Así las cosas, ¿nos entonces vemos
el XXI? Los
verdaderos poetas son de repente: nacen
y desnacen en cuatro líneas, y
nada de obras completas,
otros
entreleen a su Homero por ahí en inglés entre el ruido
de los aeropuertos a falta de Ilion,
Hólderlin
fue el último que habló con los dioses,
yo
no puedo. El Hado
no da para más pero hablando en confianza ¿quién
da para más?, ¿el aquelarre
de los nuevos brujos de la Física?, ¿el amor?, pero
¿qué se ama cuando se ama?, ¿las estrellas?, pero ¿quiénes
son las estrellas profanadas como están por las
máquinas del villorrio?
Lo
irreparable es el hastío.





Los
verdaderos poetas son de repente: nacen
y desnacen en cuatro líneas.

Gonzalo Rojas, fué un  poeta chileno del siglo XX (Lebu, 20 de diciembre de 1916-Santiago, 25 de abril de 2011).

jueves, 6 de febrero de 2020

OCHENTA VECES NADIE de Gonzalo Rojas.

   
OCHENTA VECES NADIE
de Gonzalo Rojas.

¿Y?, rotación y
traslación, ¿nos
vemos
el XXI? ¿Nos
vamos o
nos quedamos? Van 80,
y qué.
De nariz
van 80, de aire, de mujeres
velocísimas que amé, olí, palpé, de
mariposas maravillosas del Cáucaso irreal adonde
no se llega tan fácilmente porque no hay Cáucaso irreal, de eso
y nada van 80, de olfato
de niñez corriendo Lebu abajo, los pies
sangrientos rajados por el roquerío y el piedrerío, de eso, del
carbón pariente del diamante, de las
gaviotas libérrimas van
80, del zumbido
ronco del mar,
de la diafanidad del mar.
Habrá viejos y viejos, unos
vueltos hacia la decreptitud y otros
hacia la lozanía, yo estoy
por la lozanía, el cero
uterino es cosa de los mayas, no hay cero
ni huevo cósmico, lo que hay en este caso
—y que se me entienda de una vez— es un ocho
carnal y mortal con mis orejas de niño
para oír el Mundo, un ocho

intacto y pitagórico, mis hermanos
paridos por mi madre fueron ocho, los pétalos
del loto, la rosa de los vientos, lo innumerable
de la Eternidad, mi primer salto al vacío
desde el muelle de fierro contra el oleaje, ahí voy. Difícil
ocho mío nadar con este viejo a cuestas.
Bueno, y si muero el cero ya es otra cosa
y eso se verá si es que procede
el mérito del resurrecto. La apuesta es ahora,
ese ahora libertino cuando uno
todavía echa semen sagrado en las muchachas, y
no escarmienta, construye casas,
palafitos airosos construye para desafiar al esqueleto, viaja,
odia la televisión, vive solo
en su casa larga de Chillán de Chile, unos setenta
metros de nadie, cuida
las rosas, acepta las espinas, se
aparta al diálogo con su difunta, rema en el aire
a lo galeote, como antes, todo en él es antes, el
encantamiento es antes, el
sol es antes, el amanecer,
las galaxias son antes.
Así las cosas, ¿nos entonces vemos
el XXI? Los
verdaderos poetas son de repente: nacen
y desnacen en cuatro líneas, y
nada de obras completas,
otros
entreleen a su Homero por ahí en inglés entre el ruido
de los aeropuertos a falta de Ilion,
Hólderlin
fue el último que habló con los dioses,
yo
no puedo. El Hado
no da para más pero hablando en confianza ¿quién
da para más?, ¿el aquelarre
de los nuevos brujos de la Física?, ¿el amor?, pero
¿qué se ama cuando se ama?, ¿las estrellas?, pero ¿quiénes
son las estrellas profanadas como están por las
máquinas del villorrio?
Lo
irreparable es el hastío.

Gonzalo Rojas Pizarro (Lebu, 20 de diciembre de 1916​-Santiago, 25 de abril de 2011) fue un poeta y profesor chileno.

miércoles, 29 de junio de 2011

LOS CÓMPLICES.



Los cómplices
de Gonzalo Rojas.

Te decía en la carta

que juntar cuatro versos

no era tener el pasaporte a la felicidad

timbrado en el bolsillo

y otras cosas más o menos serias

como dándote a entender

que desde antiguamente soy tu cómplice

cuando bajas a los arsenales de la noche

y pones toda tu alma

y la respiración

perfectamente controlada,

por mantener en pie tus rebeliones

tus milicias secretas

a costa de ese tiempo perdido

en comerte las uñas, en mantener a raya

tus palpitaciones,

en golpearte el pecho por los malos sueños

y no sé cuántas cosas más

que, francamente, te gastan la salud

cuando en el fondo

sabes que estoy contigo

aunque no te vea

ni tome desayuno en tu mesa

ni mi cabeza amanezca en tu pecho

como un niño con frío,

y eso no necesita escribirse.

Gonzalo Rojas fue hijo de un minero chileno "Soy hijo de un minero y no tengo ningún sentido del límite. Además, como todos los poetas, vengo simultáneamente del norte y del sur, del este y del oeste, y he vivido a lo largo de muchos párrafos del planeta", se describió él mismo en 2003.
Premio Cervantes en el 2003 "No paso de aprendiz y el seso no me dio para letrado, ni menos para el fulgor encandilante de estar aquí. Pónganse en mi caso, es que no lo merezco ¿qué lo voy a merecer?", manifestó luego de recibir el reconocimiento de manos del rey Juan Carlos de España.
Fue considereado uno de los autores más relevantes del género de la poesía chilena junto a Violeta Parra, Pablo Neruda y Gabriela Mistral. Decía que la poesía era un arte "entre el silencio y el todo" y afirmaba que "Las palabras nos la regalan los dioses".
En su extensa obra destacan sobre todo los escritos de fino contenido erótico.
Durante el breve gobierno del presidente socialista Salvador Allende (1970-1973), Gonzalo Rojas fue nombrado agregado en la embajada chilena en Cuba, un cargo que perdió tras el golpe militar de Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973.  Vivió largos años de exilio durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).
Falleció el 25 de abril del 2011.