Tú misma me lo has dicho con tu vos sin igual;
Juana de Ibarbourou, tienes tanto de humana
—Juana de Ibarbourou— como de vegetal.
Juana de Ibarbourou, que te atas las crenchas
Con un gajo de sauce flexible de humedad;
Juana de Ibarbourou, ráfaga de salud
Soplando en la planicie yerma de la heredad.
Juana de Ibarbourou, eies árbol que canta,
Pajarillo hembra, ave y criatura,
Nota de frescura
Puesta en la garganta
Del amanecer;
En cada rincón tuyo debes tener un nido
Por eso en cada nido hay algo de mujer.
Juana de Ibarbourou, voz antigua y moderna;
Grito de inocencia sin tiempo ni edad:
¡Lección de juventud;
Lección de castidad!
Maravillosa estatua sin nudo y sin escudo
—Como mi voz en el momento de cantarte—,
Tu desnudez es casta como una obra de arte,
Tu desnudez es casta igual a un pie desnudo,
Chingólo, chingolito: en la primavera,
—Luego de besarte con tu compañera—,
Vuela hasta la casa de la juventud
A juntar con el pico, para construir tu nido,
Hebras del cabello lacio y renegrido
De Juana de Ibarbourou.
- Juana de Ibarbourou (de nacimiento: Fernández Morales; Melo,
8 de marzo de 1892-Montevideo, 15 de julio de 1979), también conocida como
Juana de América, fue una poetisa uruguaya.
- Fernán Silva Valdés, uruguayo (Montevideo, 15 de octubre de
1887 - Montevideo, 9 de enero de 1975).
“Alberto Ginastera puso música a dos poemas de Fernán Silva
en Dos canciones op. 3 (1938): Canción al árbol del olvido, op. 3 nº 1; Canción
a la luna lunanca, op. 3 nº 2. La Canción al árbol del olvido, una delicada y
hermosísima milonga, pasó de las salas de concierto (e.g. Victoria de los
Ángeles y Geoffrey Parsons a la música popular. Es de reseñar la versión
híbrida con el piano inolvidable de Martha Argerich, y la voz de Mercedes Sosa –datos de Wikipedia-.

