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jueves, 25 de diciembre de 2025

“Oración de Navidad” de Francisco Luis Bernárdez.

 


Sol infinito que esta noche naces,

eterno y santo Sol que hoy amaneces,

y que con luz que sólo tú mereces

nuestra primera deuda satisfaces;

 

inextinguible Sol que te complaces

pagando aquella obligación con creces

pues sabes que ofreciendo lo que ofreces

el hombre y Dios hacen por fin las paces;

 

divino Sol: escucha nuestras preces

y haz que nuestras tinieblas contumaces

no nos hurten tu luz, como otras veces,

 

y que la fuerza con que resplandeces

nos levante del suelo donde hoy naces

al cielo en que sin tiempo permaneces.


Poema publicado en Heráldica en la Argentina.

https://heraldicaargentina.blogspot.com/2019/12/oracion-de-navidad.html

Francisco Luis Bernárdez (Buenos Aires, 5 de octubre, 1900-Ib., 24 de octubre de 1978) fue un poeta y diplomático argentino. (Wikipedia).

Uno de los poemas más conocidos de Bernárdez.

Soneto.

 

Si para recobrar lo recobrado

debí perder primero lo perdido,

si para conseguir lo conseguido

tuve que soportar lo soportado,

 

si para estar ahora enamorado

fue menester haber estado herido,

tengo por bien sufrido lo sufrido,

tengo por bien llorado lo llorado.

 

Porque después de todo he comprobado

que no se goza bien de lo gozado

sino después de haberlo padecido.

 

Porque después de todo he comprendido

que lo que el árbol tiene de florido

vive de lo que tiene sepultado.

viernes, 12 de diciembre de 2025

Cuento policial de Marco Denevi.


Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna sorda, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer despertó, empezó a gritar y el joven se vio en la penosa necesidad de matarla. Huyó sin haber podido robar ni un alfiler, pero con el consuelo de que la policía no descubriría al autor del crimen. A la mañana siguiente, al entrar en la tienda, la policía lo detuvo. Azorado por la increíble sagacidad policial, confesó todo. Después se enteraría de que la mujer llevaba un diario íntimo en el que había escrito que el joven vendedor de la tienda de la esquina, buen mozo y de ojos verdes, era su amante y que esa noche la visitaría.

Marcos Héctor Denevi, conocido como Marco Denevi  nacido en Sáenz Peña, provincia de Buenos Aires, un 12 de mayo de 1922.
Denevi irrumpió en la literatura cuando tenía ya más de 30 años: Rosaura a las diez gana en 1955 el Premio Kraft y la novela se convierte de inmediato en un gran éxito que, más tarde, sería llevado al cine.
Fallece en Buenos Aires el  12 de diciembre de 1998 fue un escritor y dramaturgo argentino.

lunes, 8 de diciembre de 2025

SONETO EN QUE SATISFACE UN RECELO CON LA RETÓRICA DEL LLANTO.

 


SONETO EN QUE SATISFACE UN RECELO CON LA RETÓRICA DEL LLANTO.

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

Y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.

Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana, ​ o mejor conocida como sor Juana Inés de la Cruz ​ fue una religiosa jerónima y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. Considerada por muchos como la décima musa, cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa.

Nacimiento: 12 de diciembre de 1648, Nepantla de Sor Juana Inés de la Cruz, México

Fallecimiento: 17 de abril de 1695, Ciudad de México, México

Nombre completo: Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana.

Datos: Wikipedia.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

LIRAS QUE EXPRESAN SENTIMIENTOS DE AUSENTE de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz.

Amado dueño mío,
escucha un rato mis cansadas quejas,
pues del viento las fio,
que breve las conduzca a tus orejas,
si no se desvanece el triste acento
como mis esperanzas en el viento.

óyeme con los ojos,
ya que están tan distantes los oídos,
y de ausentes enojos
en ecos, de mi pluma mis gemidos;
y ya que a ti no llega mi voz ruda,
óyeme sordo, pues me quejo muda.

Si del campo te agradas,
goza de sus frescuras venturosas,
sin que aquestas cansadas
lágrimas te detengan, enfadosas;
que en él verás, si atento te entretienes,
ejemplos de mis males y mis bienes.

Si al arroyo parlero
ves, galán de las flores en el prado,
que, amante y lisonjero,
a cuantas mira íntima su cuidado,
en su corriente mi dolor te avisa
que a costa de mi llanto tiene risa.

Si ves que triste llora
su esperanza marchita, en ramo verde,
tórtola gemidora.
en él y en ella mi dolor te acuerde,
que imitan, con verdor y con lamento,
él mi esperanza y ella mi tormento.

Si la flor delicada,
si la pena, que altiva no consiente
del tiempo ser hollada,
ambas me imitan, aunque variamente,
ya con fragilidad, ya con dureza,
mi dicha aquélla y ésta mi firmeza.

Si ves el ciervo herido
que baja por el monte, acelerado,
buscando, dolorido,
alivio al mal en un arroyo helado,
y sediento al cristal se precipita,
no en el alivio, en el dolor me imita.

Si la liebre encogida
huye medrosa de los galgos fieros,
y por salvar la vida
no deja estampa de los pies ligeros,
tal mi esperanza, en dudas y recelos,
se ve acosada de villanos celos.,

Si ves el cielo claro,
tal es la sencillez del alma mía;
y si, de luz avaro,
de tinieblas se emboza el claro dia,
es con su obscuridad y su inclemencia,
imagen de mi vida en esta ausencia.

Así que, Fabio amado,
saber puedes mis males sin costarte
la noticia cuidado,
pues puedes de los campos informante;
y pues yo a todo mi dolor ajusto,
saber mi pena sin dejar tu gusto.

Mas ¿cuando, ¡ay gloria mía!,
mereceré gozar tu luz serena?
¿Cuándo llegará el día
que tengas dulce fin a tanta pena?
¿Cuándo veré tus ojos, dulce encanto,
y de los míos quitarás el llanto?

¿Cuándo tu voz sonora
herirá mis oídos, delicada,
y el alma que te adora,
de inundación de gozos anegada,
a recibirte con amante prisa
saldrá a los ojos desatada en risa?

¿Cuándo tu luz hermosa
revestirá de gloria mis sentidos?
¿Y cuándo yo, dichosa,
mis suspiros daré por bien perdidos,
teniendo en poco el precio de mi llanto,
que tanto ha de penar quien goza tanto?

¿Cuándo de tu apacible
rostro alegre veré el semblante afable,
y aquel bien indecible
a toda humana pluma inexplicable,
que mal se ceñirá a lo definido
lo que no cabe en todo lo sentido?

Ven, pues, mi prenda amada:
que ya fallece mi cansada vida
de esta ausencia pesada;
ven, pues: que mientras tarda tu venida,
aunque me cueste su verdor enojos,
regaré mi esperanza con mis ojos.

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz fue una religiosa jerónima y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español.
Fecha de nacimiento: 12 de noviembre de 1648, Nepantla de Sor Juana Inés de la Cruz, México.
Fallecimiento: 17 de abril de 1695, Ciudad de México, México.

jueves, 17 de abril de 2025

Letras para cantar de Sor Juana Inés de la Cruz.


Hirió blandamente el aire
Con su dulce voz Narcisa,
Y él le repitió los ecos
Por boca de las heridas.

De los celestiales Ejes
El rápido curso fija,
Y en los Elementos cesa
la discordia nunca unida.

Al dulce imán de su voz
Quisieran, por asistirla,
Firmamento ser el Móvil,
El Sol ser estrella fija.

Tan bella, sobre canora,
Que el amor dudoso admira,
Si se deben sus arpones
A sus ecos, o a su vista.

Porque tan confusamente
Hiere, que no se averigua,
si está en la voz la hermosura,
O en los ojos la armonía.

Homicidas sus facciones
El mortal cambio ejercitan;
Voces, que alteran los ojos
Rayos que el labio fulmina.

Quién podrá vivir seguro,
si su hermosura Divina
Con los ojos y las voces
Duplicadas armas vibra.

El Mar la admira Sirena,
Y con sus marinas Ninfas
Le da en lenguas de las Aguas
Alabanzas cristalinas:

Pero Fabio que es el blanco
Adonde las flecha tira,
Así le dijo, culpando
De superfluas sus heridas:

No dupliques las armas,
Bella homicida,
que está ociosa la muerte
Donde no hay vida.

Busco la imagen de Cristo ¿De qué quiere usted la imagen? de Gabriela Mistral.




¿De qué quiere Usted la imagen?

Preguntó el imaginero:

Tenemos santos de pino,

Hay imágenes de yeso,

Mire este Cristo yacente,

Madera de puro cedro,

Depende de quién la encarga,

Una familia o un templo,

O si el único objetivo

Es ponerla en un museo.

Déjeme, pues, que le explique,

Lo que de verdad deseo.

Yo necesito una imagen

De Jesús El Galileo,

Que refleje su fracaso

Intentando un mundo nuevo,

Que conmueva las conciencias

Y cambie los pensamientos,

Yo no la quiero encerrada

En iglesias y conventos.

Ni en casa de una familia

Para presidir sus rezos,

No es para llevarla en andas

Cargada por costaleros,

Yo quiero una imagen viva

De un Jesús Hombre sufriendo,

Que ilumine a quien la mire

El corazón y el cerebro.

Que den ganas de bajarlo

De su cruz y del tormento,

Y quien contemple esa imagen

No quede mirando un muerto,

Ni que con ojos de artista

Sólo contemple un objeto,

Ante el que exclame admirado

¡Qué torturado mas bello!

Perdóneme si le digo,

Responde el imaginero,

Que aquí no hallará  seguro

La imagen del Nazareno.

Vaya a buscarla en las calles

Entre las gentes sin techo,

En hospicios y hospitales

Donde haya gente muriendo

En los centros de acogida

En que abandonan a viejos,

En el pueblo marginado,

Entre los niños hambrientos,

En mujeres maltratadas,

En personas sin empleo.

Pero la imagen de Cristo

No la busque en los museos,

No la busque en las estatuas,

En los altares y templos.

Ni siga en las procesiones

Los pasos del Nazareno,

No la busque de madera,

De bronce de piedra o yeso,

¡mejor busque entre los pobres

Su imagen de carne y hueso.

Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga​, ​ fue una poetisa, diplomática, profesora y pedagoga chilena.

Nacida en Vicuña pequeña localidad del centro norte de Chile el 7 de abril de 1889.

Adoptó su seudónimo por la que es conocida Gabriela Mistral inspirada en la obra de Gabriel D'Annunzio y Fréderic Mistral.

En 1922 fue publicada su primera obra y desde entonces viajó por numerosos países de América y Europa.

Por su trabajo poético, recibió el Premio Nobel de Literatura en 1945. Fue la primera mujer iberoamericana​ y la segunda persona de Nuestra América en recibir un Premio Nobel  (había recibido el premio Nobel el argentino Carlos Saavedra Lamas, quien obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1936).

Gabriela Mistral fue nombrada cónsul en Nueva York en 1953, cargo por el que consiguió estar junto a la escritora y bachiller estadounidense Doris Dana, que más tarde sería receptora, portavoz y albacea oficial de Mistral.

En 1954, fue recibida con honores tras la invitación del gobierno de Chile encabezado por Carlos Ibáñez del Campo.

Falleció el 10 de enero de 1957, Hempstead, Nueva York, Estados Unidos.

viernes, 11 de abril de 2025

ORACIÓN DE GRATITUD. Autor anónimo.


 ORACIÓN DE GRATITUD.

Es maravilloso Señor
tener los brazos abiertos
cuando hay tantos mutilados.
Mis ojos ven
cuando hay tantos
sin luz.
Mi voz canta
cuando hay tantos
que enmudecen.
Mis manos trabajan
cuando hay tantos
que mendigan.
Es maravilloso volver a casa
cuando hay tantos
que no tienen a dónde ir.
Es maravilloso amar, soñar,
cuando hay tantos que lloran,
odian,
y se revuelven en pesadillas.
Es maravilloso
tener un Dios en quién creer
cuando hay tantos
que no sienten
consuelo ni fe.
¡Es maravilloso Señor!
tener tan poco que pedir
y mucho que agradecer.
Autor: anónimo.
Visto en face de Jorge Castañeda.

viernes, 8 de noviembre de 2024

El cielo y el infierno de Adalberto Porti.


El cielo y el infierno
de Adalberto Porti.

Y si existieran
Y si no fuera sólo una fábula
o un mero sueño
o un simple juego de palabras


Qué suelo seco y pobre
qué planetas o qué piedras
serán el corazón del universo.

jueves, 7 de noviembre de 2024

LA CARIDAD de RAFAEL POMBO.

        LA CARIDAD
de RAFAEL POMBO.

          (Himno).
          CORO
Bendígate el mundo
Oh madre de amor,
Virtud de virtudes,
¡Celeste misión!
¡Bendígate, hermana
Del Hijo de Dios!

              I
Divina Hechicera,
Maná celestial.
Que, ciento por uno,
Magnífica das,
Consuelos al triste,
Al mísero pan,
Remedio al enfermo,
¡Al huérfano hogar!
En ti se resume
La Ley eternal;
Virtud no hay ninguna
Sin ti, Caridad.

              II
De un árido campo
Tú hiciste un jardín,
Y el llanto en sonrisa
Trocaste gentil.
No hay mal que no venza
Tu santo elixir,
Ni hay héroe más grande
Que tú en esa lid.
Y el rostro que dejas
Sonriendo feliz
Es himno, es corona
Triunfal para ti.

              III
Por ti los que astuto
Perdió Lucifer,
Los que hizo enemigos
La Envidia crüel.
Hermanos amantes
Volvieron a ser,
Y fue bien de todos
Del prójimo el bien.
En ti nueva Madre
Nos dio nueva Ley,
Y, hermana de Cristo,
Viniste con él.

          CORO
Bendígate el mundo
Oh madre de amor,
Virtud de virtudes,
¡Celeste misión!
¡Bendígate, hermana
Del Hijo de Dios!

martes, 11 de junio de 2024

Mirad los lirios del campo. Desde Valcheta JORGE CASTAÑEDA.

Mirad los lirios del campo.

Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aún Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Mateo 6:28-30.


De qué sirven tus premuras

y la urgencia de tus pasos.

La tarde que se derrumba

y el peso de tu cansancio.

 

De qué sirve tu insistencia

tu tesón y tu trabajo.

tantas horas con su pena

tanta vida sin descanso.

 

De qué sirven tus afanes

y labores a destajo

el mañana con sus claves

y el cómo con sus cuándos.

 

De qué sirven tus temores

y los muchos arrebatos

la vigilia del insomne

y el trajín del timorato.


La rosa será la rosa

si la admiras en su encanto.

Que la vida no se vaya

como arena entre las manos.

 

Tal vez el Señor espera

en el camino a Damasco.

¡Oh, prisas, oh, incertidumbres!

¡Mirad los lirios del campo!

Jorge Castañeda. Escritor nacido en Bahía Blanca (Pcia. de Buenos Aires) el 23 de Agosto de 1.951, se radicó desde el año 1953 en la localidad de Valcheta, Pcia. de Río Negro. Entre sus obras publicadas pueden citarse, entre otras, "La ciudad y otros poemas", "Poemas sureños", "Poemas breves", "Sentir patagónico", "Arturo y los soldados", "Como Perón en el cuadro", "Poemas cristianos".

*** Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Desde Valcheta - Mirad los lirios del campo.
https://www.evangelicodigital.com/
Para leer otros poemas de Jorge Castañeda hacer click en etiquetas: Jorge Castañeda.

sábado, 8 de junio de 2024

La monja gitana de Federico García Lorca.


Silencio de cal y mirto.
Malvas en las hierbas finas.
La monja borda alhelíes
sobre una tela pajiza.
Vuelan en la araña gris,
siete pájaros del prisma.
La iglesia gruñe a lo lejos
como un oso panza arriba.
¡Qué bien borda! ¡Con qué gracia!
Sobre la tela pajiza,
ella quisiera bordar
flores de su fantasía.
¡Qué girasol! ¡Qué magnolia
de lentejuelas y cintas!
¡Qué azafranes y qué lunas,
en el mantel de la misa!
Cinco toronjas se endulzan
en la cercana cocina.
Las cinco llagas de Cristo
cortadas en Almería.
Por los ojos de la monja
galopan dos caballistas.
Un rumor último y sordo
le despega la camisa,
y al mirar nubes y montes
en las yertas lejanías,
se quiebra su corazón
de azúcar y yerbaluisa.
¡Oh!, qué llanura empinada
con veinte soles arriba.
¡Qué ríos puestos de pie
vislumbra su fantasía!
Pero sigue con sus flores,
mientras que de pie, en la brisa,
la luz juega el ajedrez
alto de la celosía.

martes, 16 de abril de 2024

Dos claves herméticas en la poesía de Rubén Darío. A cien años de su muerte Por Jorge Castañeda. (2016).

Dos claves herméticas en la poesía de Rubén Darío. A cien años de su muerte. 

Por Jorge Castañeda. 

Sábado 16 de abril del 2016.

(Jorge Castañeda*) A pesar del paso del tiempo varios poemas del gran poeta nicaragüense Rubén Darío han perdurado.

La crítica especializada ha abordado en demasía varios aspectos de su obra literaria y ya casi está todo dicho sobre la vida y la trayectoria del padre del modernismo.

Algunos han escrito con notable acierto sobre los aspectos sociales en la poética del autor de Azul, que se desprende de un puñado de poemas donde se destaca, verbigracia, “La gran cosmópolis” y su imprecación “A Roosevelt”.

Otros han señalado la sinceridad de los poemas escritos hacia el final de su vida donde el poeta, ahíto de desengaños, se aferra a los verdaderos afectos como en el desgarrador poema a “Francisca Sánchez” y la búsqueda de su luz interior en “Melancolía”. Un Darío filosófico y pesimista también se adivina en las estrofas de “Lo fatal”, donde hasta es “dichosa la piedra dura porque esa ya no siente” y el vate reconoce que “no hay mayor dolor que el de una vida consciente”.

Tampoco es la intención de redundar en este breve escolio sobre los más conocidos y perdurables poemas del gran nicaragüense como la “Canción de otoño en primavera”, los “Motivos del lobo”, la “Sonatina” o las estrofas liminares de “Cantos de vida y esperanza” porque no solamente están en todas las antologías literarias sino que ya han sido incorporadas al legado cultural de los hispanoamericanos.

Hay también quienes advierten en Darío la innovación de las formas métricas, la renovación total de la poética del siglo pasado y en especial la musicalidad y la armonía tan característica que fue como un sello propio y distintivo de la poesía rubendariana.
Mi intención es abordar un aspecto casi desconocido como sería el conocimiento y la influencia en Rubén Darío en lo que podríamos llamar algunas claves herméticas o esotéricas, tan presentes en los poetas simbolistas, cuya obra seguro conocía y que luego florecerían en los artistas surrealistas.
El tema oriental de la transmigración de las almas, o sea de las sucesivas reencarnaciones, está presente en el poema “Metempsicosis” que vale la pena reproducir completo:

Yo fui un soldado que durmió en el lecho
De Cleopatra la reina. Su blancura
Y su mirada astral y omnipotente.
Eso fue todo.
¡Oh, mirada! ¡oh, blancura y oh, aquel lecho
En que estaba radiante la blancura!
¡Oh, la rosa marmórea omnipotente!
Eso fue todo.
Y crujió su espinazo por mi brazo;
Y yo, liberto, hice olvidar a Antonio
(¡Oh, el lecho y la mirada y la blancura!)
Eso fue todo.
Yo, Rufo Galo, fui soldado, y sangre
Tuve de Galia, y la imperial becerra
Me dio un minuto audaz de su capricho.
Eso fue todo.
¿Por qué en aquel espasmo las tenazas
De mis dedos de bronce no apretaron
El cuello de la blanca reina en broma?
Eso fue todo.
Yo fui llevado a Egipto. La cadena
Tuve al pescuezo. Fui comido un día
Por los perros. Mi nombre: Rufo Galo.
Eso fue todo.

¿Es Metempsicosis un simple poema o en sus versos declara el poeta recuerdos de sus vidas anteriores? ¿Fue Rubén Darío alguna vez Rufo Galo?

Otro poema altamente llamativo del genio de las letras hispanoamericanas que denota un conocimiento acabado de algunos temas velados es el poema a “Parsifal” donde alude a las leyendas artúricas y al derrotero del Santo Graal.

Violines de los ángeles divinos,
Sones de las sagradas catedrales,
Incensario en que arden nuestros males,
Sacrificio inmortal de ostras y vinos;
Túnica de los más cándidos linos,
Para cubrir a niños virginales,
Cáliz de oro, mágicos cristales,
Coros llenos de rezos y de trinos;
Bandera del cordero, azul y blanca,
Tallo de amor de donde el lino arranca,
Rosa sacra y sin par del Santo Graal:
¡Mirad que pasa el rubio caballero
Mirad que pasa, silencioso y fiero,
El loco luminoso: Parsifal.

Seguramente quedan otras claves en el tintero usadas por Rubén Darío en su poética para un estudio posterior. No podía ser de otra forma porque su mirada abarcó casi toda la ciencia y el conocimiento de su tiempo. A pesar de los años aún el poeta nicaragüense mantiene su vigencia y sus versos gozan de buena salud.
*Escritor – Valcheta.

Publicado en ADN Río Negro.

https://www.adnrionegro.com.ar/2016/04/dos-claves-hermeticas-en-la-poesia-de-ruben-dario-a-cien-anos-de-su-muerte/

A 108 años del fallecimiento de Rubén Dario.

Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío, fue un poeta, escritor, periodista y diplomático nicaragüense, máximo representante del modernismo literario en lengua española.

Nacimiento: 18 de enero de 1867, Ciudad Darío, Nicaragua.
Fallecimiento: 6 de febrero de 1916, León, Nicaragua.
Datos: Wikipedia.