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jueves, 14 de agosto de 2025

Sembrar de José Ángel Buesa.



Alza la mano y siembra, con un gesto impaciente,
en el surco, en el viento, en la arena, en el mar...
Sembrar, sembrar, sembrar, infatigablemente:
En mujer, surco o sueño, sembrar, sembrar, sembrar...
Yérguete ante la vida con la fe de tu siembra;
siembra el amor y el odio, y sonríe al pasar...
La arena del desierto y el vientre de la hembra
bajo tu gesto próvido quieren fructificar...
Desdichados de aquellos que la vida maldijo,
que no soñaron nunca ni supieron amar...
Hay que sembrar un árbol, una ansia, un sueño, un hijo.
Porque la vida es eso: ¡Sembrar, sembrar, sembrar!

martes, 12 de agosto de 2025

Poemas de José Ángel Buesa.

 


Arte poética.

Ama tu verso, y ama sabiamente tu vida,

la estrofa que mas vive, siempre es la mas vivida.

Un mal verso supera la mas perfecta prosa,

aunque en prosa y en verso digas la misma cosa.

 

Así como el exceso de virtud hace el vicio,

el exceso de arte llega a ser artificio.

Escribe de tal modo que te entienda la gente,

igual si es ignorante que si es indiferente.

 

Cumple la ley suprema de desdeñarlas todas,

sobre el cuerpo desnudo no envejecen las modas.

Y sobre todo, en arte y vida, se diverso,

pues solo así tu mente revivirá en tu verso.

… … …

Carta a Usted.

Según dicen, ya usted tiene otro amante.

Lástima que la prisa nunca sea elegante.

 

Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa,

se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa.

 

Y me parece injusto discutirle el derecho

de compartir sus penas sus goces y su lecho.

 

Pero el amor señora, cuando llega el olvido,

también tiene el derecho, de un final distinguido.

 

Perdón... Si es que la hiere mi reproche... Perdón

aunque sé que la herida no es en el corazón.

 

Y para perdonarme... Piense si hay más despecho

que en lo que yo le digo, que en lo que usted ha hecho.

 

Pues sepa que una dama, con la espalda desnuda

sin luto, en una fiesta, puede ser una viuda.

 

Pero no como tantas de un difunto señor,

sino para ella sola, viuda de un gran amor.

 

Y nuestro amor recuerdo, fue un amor diferente,

al menos al principio, ya no, naturalmente.

 

Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,

que según quien lo mire será hermoso o vulgar.

 

Usted será la flor que según quien la corta,

es algo que no muere o algo que no importa.

 

O acaso cierta noche de amor y de locura

yo vivía un ensueño y... y usted una aventura.

 

Sí... usted juró cien veces, ser para siempre mía

yo besaba sus labios pero no lo creía.

 

Usted sabe y perdóneme, que en ese juramento,

influye demasiado la dirección del viento.

 

Por eso no me extraña que ya tenga otro amante,

a quien quizás, le jure lo mismo, en este instante.

 

Y como usted señora, ya aprendió a ser infiel,

a mí así de repente, me da pena por él.

 

Sí, es cierto... alguna noche su puerta estuvo abierta

y yo en otra ventana me olvidé de su puerta.

 

O una tarde de lluvia se iluminó mi vida,

mirándome en los ojos de una desconocida.

 

Y también es posible, que mi amor indolente

desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.

 

Sin embargo señora... Yo con sed o sin sed,

nunca pensaba en otra... si la besaba a usted.

 

Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas;

pero ni los rosales dan solamente rosas.

 

Y no digo estas cosas, por usted, ni por mí,

sino por... por los amores que terminan así.

 

Pero vea señora... que diferencia había;

entre usted que lloraba... y yo que sonreía.


Pues nuestro amor concluye con finales diversos

usted besando a otro... Yo escribiendo estos versos.

 

José Ángel Buesa nació el 2 de septiembre de 1910, en Cruces, ciudad de la antigua provincia de "Las Villas", actualmente Cienfuegos, Cuba, rodeada de centrales y campos de caña.

Cuando la Revolución Cubana triunfó en 1959, José Ángel Buesa era el poeta más leído y recitado en Cuba. La prensa oficial lo considerá como un poeta que representaba los valores de una época ya pasada y criticando su obra como un poema “cursi, fácil y burgués”.

Al llegar la Revolución Cubana Buesa se ve obligado a abandonar la isla de Cuba y vive en España, El Salvador y definitivamente en Santo Domingo.

​Tras sus estudios en el Colegio de los Hermanos Maristas de Cienfuegos se trasladó a La Habana, donde se incorporó a los grupos literarios existentes.

Publicó su primer poemario en 1932 y continuó con una producción constante que se difundió ampliamente por todos los países de habla hispana. Entre sus libros más conocidos se cuentan: “La Fuga de las Horas”, “Oasis", "Poeta Enamorado", entre otros.

Fragmento de algunos poemas:

Poema del renunciamiento: “Pasarás por mi vida sin saber que pasaste. / Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar, / fingiré una sonrisa como un dulce contraste / del dolor de quererte y jamás lo sabrás”.

Poema de la despedida: “Te digo adiós y acaso te quiero todavía. / No sé si he de olvidarte, pero te digo adiós. / No sé si me quisiste, no sé si te quería / O tal vez nos quisimos demasiado los dos”. Esta fué hecha canción.

Muchos lo consideran a Buesa como el Mayor Poeta Romántico de la Lengua Castellana.

Fallecido, en el exilio, en la ciudad de Santo Domingo (República Dominicana) un 14 de agosto en 1982.

 *** Otros poemas en etiquetas: "José Ángel Buesa".

lunes, 2 de septiembre de 2024

ACUÉRDATE DE MÍ de José Ángel Buesa.

ACUÉRDATE DE MÍ 
de José Ángel Buesa.

Cuando vengan las sombras del olvido
a borrar de mi alma el sentimiento,
no dejes, por Dios, borrar el nido
donde siempre durmió mi pensamiento.

Si sabes que mi amor jamás olvida
que no puedo vivir lejos de ti
dime que en el sendero de la vida
alguna vez te acordarás de mí.

Cuando al pasar inclines la cabeza
y yo no pueda recoger tu llanto,
en esa soledad de la tristeza
te acordarás de aquel que te amó tanto.

No podrás olvidar que te he adorado
con ciego y delirante frenesí
y en las confusas sombras del pasado,
luz de mis ojos, te acordarás de mí.

El tiempo corre con denso vuelo
ya se va adelantando entre los dos
no me olvides jamás. ¡Dame un recuerdo!
y no me digas para siempre adiós.

José Ángel Buesa nació el 2 de septiembre de 1910, en Cruces, ciudad de la antigua provincia de "Las Villas", actualmente Cienfuegos, Cuba, rodeada de centrales y campos de caña. 
Al llegar la Revolución Cubana Buesa se ve obligado a abandonar la isla de Cuba y vive en España, El Salvador y Santo Domingo. 
En República Dominicana fallece un 14 de agosto de 1982.

miércoles, 28 de agosto de 2024

POEMA FINAL POR NOSOTROS de José Ángel Buesa.


Está bien, vas con otro, y me apeno y sonrío,
pues recuerdo las noches que temblaste en mi mano,
como tiembla en la hoja la humedad del rocío,
o el fulgor de la estrella que desciende al pantano.

Te perdono, y es poco. Te perdono, y es todo,
yo que amaba tus formas, más amaba tu amor,
y empezó siendo rosa lo que luego fue lodo,
a pesar del perfume y a pesar del color.

Hoy prefiero mil veces sonreír aunque pierda,
mientras pierda tan solo el derecho a tu abrazo,
y no ser el que olvida, mientras él quien recuerda,
y tú bajes el rostro y él lo vuelva si paso.

Quien te lleva no sabe que pasó mi tormento,
y me apena su modo de aferrarse a lo vano,
él se aferra a la rosa, pero olvida que el viento,
todavía dirige su perfume a mi mano.

Y por ser quien conozco tus angustias y anhelos,
te perdono si pasas y si no me saludas,
pues prefiero el orgullo de perderte con celos,
a la angustia que él siente de tenerte con dudas.

Y mañana quien sabe, no sabré si fue rubia,
si canela, o si blanca la humedad de esta pena,
y quizás te recuerde si me adentro en la lluvia,
o tal vez me dé risa si acaricio la arena.

jueves, 7 de diciembre de 2023

CANCIÓN DE LA BÚSQUEDA de José Ángel Buesa.

Todavía te busco, mujer que busco en vano, 
mujer que tantas veces cruzaste mi sendero, 
sin alcanzarte nunca cuando extendí la mano 
y sin que me escucharas cuando dije: «te quiero...»

Y, sin embargo, espero. Y el tiempo pasa y pasa. 
Y ya llega el otoño, y espero todavía: 
De lo que fue una hoguera sólo queda una brasa, 
pero sigo soñando que he de encontrarte un día.

Y quizás, en la sombra de mi esperanza ciega, 
si al fin te encuentro un día, me sentiré cobarde, 
al comprender, de pronto, que lo que nunca llega 
nos entristece menos que lo que llega tarde.

Y sentiré en el fondo de mis manos vacías, 
más allá de la bruma de mis ojos huraños, 
la ansiedad de las horas convirtiéndose en días 
y el horror de los días convirtiéndose en años...

Pues quizás esté mustia tu frente soñadora, 
ya sin calor la llama, ya sin fulgor la estrella... 
Y al no decir: «¡Es ella!» —como diría ahora— 
seguiré mi camino, murmurando: «Era ella...»

domingo, 3 de diciembre de 2023

POEMA DEL DOMINGO TRISTE de José Ángel BUESA.


Este domingo triste pienso en ti dulcemente
y mi vieja mentira de olvido, ya no miente.

La soledad, a veces, es peor castigo...
Pero, ¡qué alegre todo, si estuvieras conmigo!

Entonces no querría mirar las nubes grises,
formando extraños mapas de imposibles países;
y el monótono ruido del agua no sería
el motivo secreto de mi melancolía.

Este domingo triste nace de algo que es mío,
que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío,
mientras corren las aguas por la calle en declive
y el corazón se muere de un ensueño que vive.

La tarde pide un poco de sol, como un mendigo,
y acaso hubiera sol si estuvieras conmigo;
y tendría la tarde, fragantemente muda,
el ingenuo impudor de una niña desnuda.

Si estuvieras conmigo, amor que no volviste,
¡qué alegre me sería este domingo triste!

jueves, 30 de noviembre de 2023

POEMA DEL FRACASO de José Buesa.


Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema, 
que aún hoy lo embriaga cual lo embriagara ayer; 
Quería aprisionar un alma en un poema, 
y que viviera siempre... Pero no pudo ser.


Mi corazón, un día, silenció su latido, 
y en plena lozanía se sintió envejecer; 
Quiso amar un recuerdo más fuerte que el olvido 
y morir recordando... Pero no pudo ser.


Mi corazón, un día, soñó un sueño sonoro, 
en un fugaz anhelo de gloria y de poder; 
Subió la escalinata de un palacio de oro 
y quiso abrir las puertas... Pero no pudo ser.


Mi corazón, un día, se convirtió en hoguera, 
por vivir plenamente la fiebre del placer; 
Ansiaba el goce nuevo de una emoción cualquiera, 
un goce para él solo... Pero no pudo ser.


Y hoy llegas tú a mi vida, con tu sonrisa clara, 
con tu sonrisa clara, que es un amanecer; 
y ante el sueño más dulce que nunca antes soñara, 
quiero vivir mi sueño... Pero no puede ser.


Y he de decirte adiós para siempre, querida, 
sabiendo que te alejas para nunca volver, 
Quisiera retenerte para toda la vida... 
¡Pero no puede ser! ¡Pero no puede ser

martes, 28 de noviembre de 2023

CANCIÓN DEL AMOR LEJANO de José Ángel Buesa.

Ella no fue, entre todas, la más bella,
pero me dio el amor más hondo y largo.

Otras me amaron más; y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.

Acaso fue porque la amé de lejos,
como una estrella desde mi ventana... 

Y la estrella que brilla más lejana
nos parece que tiene más reflejos.

Tuve su amor como una cosa ajena
como una playa cada vez más sola,
que únicamente guarda de la ola
una humedad de sal sobre la arena.

Ella estuvo en mis brazos sin ser mía,
como el agua en cántaro sediento,
como un perfume que se fue en el viento
y que vuelve en el viento todavía.

Me penetró su sed insatisfecha
como un arado sobre llanura,
abriendo en su fugaz desgarradura
la esperanza feliz de la cosecha.

Ella fue lo cercano en lo remoto,
pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del navío,
como la luz en el espejo roto.

Por eso aún pienso en la mujer aquella,
la que me dio el amor más hondo y largo...

Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más... Y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.

domingo, 26 de noviembre de 2023

POEMA DE LA CULPA de José Ángel Buesa.-


Yo la amé, y era de otro, que también la quería.

Perdónala Señor, porque la culpa es mía.

Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo
mis labios están dulces por ese amor amargo.

Ella fue como un agua callada que corría...
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.
Perdónala Señor, tú que le diste a ella
su frescura de lluvia y esplendor de estrella.

Su alma era transparente como un vaso vacío.
Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera
turbadora y fragante como la primavera?

¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?

Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,
como un surco que intenta rechazar la simiente.

Era de otro. Era de otro, que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor. Pero hay cosas sin dueño:
Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.

Y ella me dio su amor como se da una rosa,
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
ella no fue culpable, Señor... ¡ni yo tampoco!

La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
y me diste los ojos para mirarla a ella.

Toda la culpa es tuya, pues me hiciste cobarde 
para matar un sueño porque llegaba tarde. 

Sí. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar 
y si es culpable un río cuando corre hacia el mar.

Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería un pecado mayor si no la amara. 

Y, por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
que tú que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,

tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
¡tú también la amarías, si pudieras ser hombre!

miércoles, 10 de mayo de 2023

POEMA DEL RÍO de José Ángel buesa.


Únicamente el río conoce tu secreto,
ese secreto tuyo que es el secreto mío.
El río es un hombre de corazón inquieto
pero el amor se aleja como el agua del río.


Únicamente el río nos vio por la vereda,
y el rumor de sus aguas era como un reproche.
Tu piel era más blanca bajo la magra seda,
como el deslumbramiento de la nieve en la noche.


No importa que huya el agua como un amor de un día;
mi amor, igual que el río, se quedará aunque huya.
Únicamente el río supo que fuiste mía,
para que mí alma fuera profundamente tuya.


El río es como un viaje para el sueño del hombre,
el hombre, es como el río, un gran dolor en viaje.
Únicamente el río te oyó decir mí nombre
cuando las hojas secas decoraron tu traje.


Sí. El río es como un hombre de corazón inquieto
que va encendiendo hogueras y se muere de frío.
Únicamente el río conoce tu secreto.
Únicamente el río.

domingo, 14 de agosto de 2022

SONETO DEL CAMINANTE de José Ángel BUESA.


No despiertes jamás para vivir tu sueño
porque el sueño es un viaje más allá del olvido.
Tu pie siempre es más firme después de haber caído.
Sólo es grande en la vida quien sabe ser pequeño.

El amor llega y pasa como un dolor risueño,
como una rama seca donde retoña un nido.
Sólo tiene algo suyo quien todo lo ha perdido.
Nadie es dueño de nada sin ser su propio dueño.

La vida será tuya si sabes que es ajena,
que es igual ser montaña que ser grano de arena,
pues la calma del justo vence el furor del bravo.

Y aprende que el camino nace del caminante,
pues, por más que ambiciones, humilde o arrogante,
sólo has de ser el dueño de lo que eres esclavo.

viernes, 12 de agosto de 2022

POEMA DE LAS COSAS de JOSÉ ÁNGEL BUESA.

 

Quizás estando sola, de noche, en tu aposento

oirás que alguien te llama sin que tu sepas quién

y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento

que existen ciertamente, pero que no se ven...

 

Y también es posible que una tarde de hastío

como florece un surco, te renazca un afán

y aprenderás entonces que hay cosas como el río

que se están yendo siempre, pero que no se van...

O al cruzar una calle, tu corazón risueño

recordará una pena que no tuviste ayer

y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño,

cosas que nunca han sido, pero que pueden ser...

 

Por más que tu prefieras ignorar estas cosas

sabrás por qué suspiras oyendo una canción

y aprenderás entonces que hay cosas como rosas,

cosas que son hermosas, sin saber que lo son...

 

Y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido

y un soplo de ceniza regará tu jardín

y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido

son las únicas cosas que nunca tienen fin.

viernes, 6 de julio de 2018

Poema de la despedida - José Ángel Buesa.

Poema de la despedida.

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

"POEMA DE LA DESPEDIDA" ES UN POEMA ESCRITO POR EL POETA CUBANO JOSÉ ÁNGEL BUEZA CON MÚSICA DE CARLOS PÉREZ DE LA RIESTRA QUE POPULARIZÓ HORACIO GUARANY Y QUE MUCHOS SE LO ADJUDICAN A ÉL. SE LA CONOCE COMO "CANCIÓN DEL ADIÓS" Ó "CANCIÓN DE LA DESPEDIDA". 
UNA VERSIÓN MARAVILLOSA ES LA DE "LOS NOCHEROS".

lunes, 19 de febrero de 2018

EL NOMBRE OLVIDADO - José Ángel Buesa.

Voy andando en el tiempo de otro día,
alma sin nombre, nombre en el olvido;
te vi en un sueño y te he reconocido,
quizá porque en tu frente amanecía.

Y hoy es ayer en este parque viejo
donde está esperando, sombra leve,
como un olor de lluvia que no llueve,
como una niña ciega ante el espejo.

Pero eres tú, tan mía y tan ajena,
de un modo tan confuso y tan sencillo,
como el brillo redondo de un anillo
que no se sabe quién perdió en la arena.

Y yo soy la ternura de aquel hombre
que tú quisiste, ya no importa cuando,
y el tiempo se detiene, y sigo andando,
pero no logro recordar tu nombre...

viernes, 16 de febrero de 2018

Canción de la espera - José Ángel Buesa.

Espero tu sonrisa y espero tu fragancia
por encima de todo, del tiempo y la distancia.
Yo no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo
regresarás... sé sólo que te estaré esperando.

En lo alto del bosque y en lo hondo del lago,
en el minuto alegre y en el minuto aciago,
en la función pagana y en el sagrado rito,
en el limpio silencio y en el áspero grito.

Allí donde es más fuerte la voz de la cascada,
allí donde está todo y allí donde no hay nada,
en la pluma del ala y en el sol del ocaso,
yo esperaré el sonido rítmico de tu paso.

Comprendo que de mí ya se ría la gente
al ver cómo te espero desesperadamente.
Cuando todos los astros se apaguen en el cielo,
cuando todos los pájaros paralicen el vuelo
cansados de esperarte, ese día
lejano yo te estaré esperando todavía.

No importa: aunque me digan todos que desvarío,
yo te espero en las ondas musicales del río,
en la nube que llega blanca de su trayecto,
en el camino angosto y en el camino recto.

Niño, joven o anciano, sonriendo o llorando,
en el alba o la tarde, yo te estaré esperando,
y si me convenciera que ese ansiado día
no habría de llegar, también te esperaría.