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miércoles, 18 de octubre de 2023

El poeta murió al amanecer de Raúl González Tuñón.

El poeta murió al amanecer 
de Raúl González Tuñón.
Sin un céntimo, solo, tal como vino al mundo,
murió al fin en la plaza frente a la inquieta feria.
Velaron el cadáver del dulce vagabundo
dos musas: la esperanza y la miseria.
Fue un poeta completo de su vida y su obra,
escribió versos casi celestes, casi mágicos,
de invención verdadera
y como hombre de su tiempo que era
también ardientes cantos y poemas civiles
de esquinas y banderas.

Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada.
Algunos, los más jóvenes, lo negaron después.
Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos,
los parroquianos del Café,
los artistas del circo ambulante,
unos cuantos obreros,
un antiguo editor,
una hermosa mujer
y mañana, mañana,
florecerá la tierra que caiga sobre él.

Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman,
un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire,
un Schiller, un Bertrand, un Becquer, un Machado,
versos de un ser querido que se fue antes que él,
muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta
y una antigua fragata dentro de una botella.
Los que le vieron dicen que murió como un niño.
Para él fue la muerte como el último asombro:
tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido,
y un pájaro en el hombro.

"Traigo la palabra y el sueño, la realidad y el juego de lo inconsciente, lo cual quiere decir que yo trabajo con toda la realidad y si hay alguna persona que quiere saber lo que me ha ocurrido ya se puede ir enterando" .
Fragmento de "Juancito caminador" uno de los últimos poemas de González Tuñón.

ECHE VEINTE CENTAVOS EN LA RANURA
(de El violín del diablo)
A pesar de la sala sucia y oscura
de gentes y de lámparas luminosa
si quiere ver la vida color de rosa
eche veinte centavos en la ranura.
Y no ponga los ojos en esa hermosa
que frunce de promesas la boca impura.
Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.
El dolor mata, amigo, la vida es dura,
eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.
II
Lamparillas de la Kermesse,
títeres y titiriteros,
volver a ser niño otra vez
y andar entre los marineros
de Liverpool o de Suez.
III
Teatrillos de utilería.
Detrás de esos turbios cristales
hay una sala sombría.
Paraísos artificiales.
IV
Cien lucecitas. Maravilla
de reflejos funambulescos.
¡Aquí hay mujer y manzanilla!
Aquí hay olvido, aquí hay refrescos.
Pero sobre todo mujeres
para hombres de los puertos
que prenden como alfileres
sus ojos en los ojos muertos.

No debe tener esqueleto
el enano de Sarrasani,
que bien parece un amuleto
de la joyería Escasany.
Salta la cuerda, sáltala,
ojos de rata, cara de clown
y el trala-trala-trálala
ritma en tu viejo corazón.

Estampas, luces, musiquillas,
misterios de los reservados
donde entrarán a hurtadillas
los marinos alucinados.
Y fiesta, fiesta casi idiota
y tragicómica y grotesca.
Pero otra esperanza remota
De vida miliunanochesca…
V
¡Qué lindo es ir a ver
la mujer
la mujer más gorda del mundo!
Entrar con un miedo profundo
pensando en la giganta de Baudelaire…
Nos engañaremos, no hay duda,
si desnuda nunca muy desnuda,
si barbuda nunca muy barbuda
será la mujer.
Pero ese momento de miedo profundo…
¡Qué lindo es ir a ver
la mujer
la mujer más gorda del mundo!
VI
Y no se inmute, amigo, la vida es dura,
con la filosofía poco se goza.
Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.

Raúl González Tuñón nace en Ciudad de Buenos Aires el 29 de marzo de 1905 - Fallece el 14 de agosto de 1974.
Hijo de inmigrantes españoles de origen obrero, el sexto de siete hermanos.
Raúl González Tuñón se lo considera “la vanguardia literaria” de nuestra Argentina de los años ´20. Por esos años como era costumbre o moda de los intelectuales viajaran a Europa.  
Vivió en París y también en Madrid donde trabó relación con César Vallejo, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Federico García Lorca y Pablo Neruda.
En sus tareas de índole periodista González Tuñón trabajó en diario “Crítica” de Natalio Botana. Un diario sensacionalista de esos años donde brindó espacio a Jorge Luis Borges, Conrado Nalé Roxlo, Roberto Arlt, Carlos de la Púa, Alfonsina Storni y Ulyses Petit de Murat y en diario "Clarín", donde escribió crítica de artes plásticas y crónicas de viajes.
“Se casó con Amparo Mom y trabó una profunda amistad con Pablo Neruda y su esposa Delia del Carril (también argentina). Cuando estalló la Guerra Civil Española, ambas parejas se trasladaron desde Madrid a Santiago de Chile y compartieron una misma casa. Secundó al poeta chileno en la fundación de la sección chilena de la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura, organización antifascista surgida del Congreso Escritores de Valencia, realizado en Barcelona, en medio de los bombardeos franquistas” (Wikipedia).
El primero de febrero de 1946, ante la inminencia de la elecciones presidenciales, Raúl  González Tuñón firma la “Declaración de escritores en apoyo a la Unión Democrática" junto con Victoria Ocampo, Borges y Sábato. La Unión Democrática fue una alianza electoral contra el entonces Coronel Perón, con el respaldo del embajador norteamericano Braden,  de la que participaron diversos partidos políticos, entre ellos, la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, el Partido Demócrata Progresista, el Partido Demócrata Nacional y el Partido Comunista. La fórmula presidencial estuvo integrada por Tamborini y Mosca, ambos del radicalismo.
Afiliado al Partido Comunista de la Argentina.  
Fallece el 14 de agosto de 1974 a los 69 años.

lunes, 30 de mayo de 2022

«Si te gustan los libros viejos…»: comercio de usados. Por Néstor Tkaczek.

 


«Si te gustan los libros viejos…»: comercio de usados. 
Por Néstor Tkaczek.
Confieso que con los años he perdido el entusiasmo de recorrer librerías de usados. Ya no me atrae llegarme hasta las bateas a revisar el caos y hallar un tesoro en medio de tanta bisutería.
En una época me he pasado tardes enteras revolviendo en esa confusión supina que suelen ser las mesas de libros usados por el solo placer de descubrir títulos desconocidos de un autor o recuperar un clásico que no tenía o que está a un precio irrisorio o descubrir un volumen muy antiguo. También, ganado por la curiosidad, leía en algunos ejemplares las marcas vitales de sus antiguos dueños: las dedicatorias, las notas al margen o a pie de página, los subrayados. En esas aventuras he terminado con los dedos pringosos de tanto manosear papeles no siempre bien aseados, los ojos rojos por el polvillo que atesoran los libros viejos y algunos ataques de alergia; pero como dice el refrán parafraseado , “si te gustan los libros viejos, aguantate…”.
El verdadero paraíso de los cazadores de libros antiguos es Buenos Aires y sus librerías de viejo sobre calle Corrientes. Allí he dejado parte del presupuesto mensual. Mi preferida está en la Avenida de Mayo, es pequeña y se llama “El túnel”, suelo entrar a admirar sus primeras ediciones o textos muy raros y antiguos.
Ahora, mientras escribo, recuerdo que una vez mal vendí la “Gramática Española” de M. Seco en una librería mendocina de la calle San Juan, el dinero se transformó en un regalo para una chica y en una milanesa a caballo. Al que le fue mejor con la venta fue a Enrique González Tuñón, hermano del poeta Raúl e integrante de la bohemia literaria de los años 20. Enrique llevaba un libro para vender y calculaba sacarle unos 50 centavos; mientras esperaba vio que un empleado compraba una pila de libros bien encuadernados a otro cliente, luego se metió en la trastienda y Enrique puso su librito arriba de la pila. Cuando se acercó el dueño y le preguntó que iba a vender, González Tuñón señaló su librito y se hizo el distraído. El propietario tasó la pila y entre regateos el escritor se llevó 25 pesos y salió huyendo del lugar.

Por Néstor Tkaczek.

PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO.

Domingo 29 de mayo del 2022.

https://www.rionegro.com.ar/espectaculos/si-te-gustan-los-libros-viejos-comercio-de-usados-2321031/

sábado, 1 de mayo de 2021

PROHIBIDO CELEBRAR EL 1° DE MAYO por Raúl González Tuñón.

PROHIBIDO CELEBRAR EL 1° DE MAYO.

En la profunda soledad de las fábricas grises

En la oscura herramienta silenciosa
En los quietos arados pensativos
En las minas que guardan el secreto del tiempo
En los puertos que esperan con las naves calladas
En los hangares pálidos y el petróleo cautivo
En el olor a bosque derramado de los aserraderos musicales
En la estación que invaden las libres mariposas
En el bostezo de las frías oficinas
En el libro cerrado sobre la mesa familiar
En la lámpara sola que alumbró la vigilia
En los niños que sueñan con las islas distantes
En el canto que cantan los arrieros y el grillo
En la lluvia que hace nacer las azucenas
En el aire en el fuego en el agua en la tierra
Nosotros nos hacemos presentes con el día 
Nosotros los proscriptos miramos allá lejos
Donde la primavera perdida está esperando.

Encontrado en el blog:

sábado, 22 de febrero de 2020

Niebla del Riachuelo de Enrique Cadícamo.

¡Turbio fondeadero donde van a recalar
barcos que en el muelle para siempre han de quedar...!
Sombras que se alargan en la noche del dolor;
náufragos del mundo que han perdido el corazón.
Puentes y cordajes donde el viento viene a aullar,
barcos carboneros que jamás han de zarpar.
Torvo cementerio de las naves que al morir
sueñan sin embargo que hacia el mar han de partir...

¡Niebla del Riachuelo!
Amarrado al recuerdo
yo sigo esperando...
¡Niebla del Riachuelo!
De ese amor, para siempre,
me vas alejando.
Nunca más volvió,
nunca más la vi,
nunca más su voz
nombró mi nombre
junto a mí...

Esa misma voz
que dijo: "¡Adiós!".

Sueña, marinero, con tu viejo bergantín,
bebe tus nostalgias en el sordo cafetín...
Llueve sobre el puerto, mientras tanto, mi canción;
llueve lentamente sobre tu desolación...
Anclas que ya nunca, nunca más han de levar,
bordas de lanchones sin amarras que soltar...
Triste caravana sin destino ni ilusión,
como un barco preso en la botella del figón...

[Tango del año1937]

Enrique Domingo Cadicamo (Luján, Provincia de Buenos Aires, 15 de julio de 1900 - 3 de diciembre de 1999) fue un poeta, compositor y escritor argentino.


Nota del Ad.: botella del figón (fonda, cantina) va entre comillas en las versiones más confiables de esta letra, por lo que debe suponerse cita o remedo. Alude a las miniaturas de barcos en botellas, que fascinaron a Raúl González Tuñón. La partirura de este tango es de Juan Carlos Cobián, que puso música a los temas más populares de Cadícamo y a quien este definió como "un romántico exasperado".

 “Niebla del Riachuelo”, cantada por Tita Merello en la película La Fuga, de Luis Saslavsky, presentada en el cine Monumental el 28 de julio de 1937 (Todo Tango).




Fuentes de información utilizadas para esta entrada:
Blog: https://campodemaniobras.blogspot.com/Otra Iglesia Es Imposible - Wikipedia -Todo Tango - Página 12 - Tangos al Bardo - Infobae - Dardanelos - Arhivos O'Donnell/YouTube - Tacchi Solitari.

sábado, 23 de noviembre de 2019

La calle del agujero en la media de Raúl González Tuñon.


Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad
y la mujer que amo con una boina azul.
Yo conozco la música de un barracón de feria
barquitos en botellas y humo en el horizonte.
Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad.
Ni la noche tumbada sobre el ruido del bar
ni los labios sesgados sobre un viejo cantar
ni el afiche apagado del grotesco armazón
telaraña del mundo para mi corazón.
¡Ni las luces que siempre se van con otros hombres
de rodillas desnudas y de brazos tendidos!
-Tenía unos pocos sueños iguales a los sueños
que acarician de noche a los niños dormidos-.
Tenía el resplandor de una felicidad
y veía mi rostro fijado en las vidrieras
y en un lugar del mundo era un hombre feliz.
¿Conoce usted paisajes pintados en los vidrios?
¿Y muñecos de trapo con alegres bonetes?
¿Y soldaditos juntos marchando en la mañana
y carros de verduras con colores alegres?
Yo conozco una calle de una ciudad cualquiera
y mi alma tan lejana y tan cerca de mí
y riendo de la muerte y de la suerte y
feliz como una rama de viento en primavera.
El ciego está cantando. Te digo: ¡Amo la guerra!
Esto es simple querida, como el globo de luz
del hotel en que vives. Yo subo la escalera
y la música viene a mi lado, la música.
Los dos somos gitanos de una troupe vagabunda
alegres en lo alto de una calle cualquiera.
Alegres las campanas como una nueva voz.
Tú crees todavía en la revolución
y por el agujero que coses en tu media
sale el sol y se llena todo el cuarto de luz.
Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
una calle que nadie conoce ni transita.
Solo yo voy por ella con mi dolor desnudo
solo con el recuerdo de una mujer querida.
Está en un puerto. ¿Un puerto? Yo he conocido un puerto.
Decir, yo he conocido, es decir: Algo ha muerto.

viernes, 22 de noviembre de 2019

LLUVIA de Raúl González Tuñón.


Entonces comprendimos que la lluvia también era hermosa. Unas veces cae mansamente y uno piensa en los cementerios abandonados.
Entonces comprendimos que la lluvia también era hermosa.
Unas veces cae mansamente y uno piensa en los cementerios abandonados. Otras veces cae con furia, y uno piensa en los maremotos que se han tragado tantas espléndidas islas de extraños nombres.
De cualquier manera la lluvia es saludable y triste.
De cualquier manera sus tambores acunan nuestras noches y la lectura tranquila corre a su lado por los canales del sueño.
Tú venías hacia mí y los otros seres pasaban:
No habían despertado todavía al amor.
No sabían nada de nosotros.
De nuestro secreto.
Ignoraban la intimidad de nuestros abrazos voluptuosos, la ternura de nuestra fatiga.
Acaso los rostros amigos, las fotografías, los paisajes que hemos visto juntos, tantos gestos que hemos entrevisto o sospechado, los ademanes y las palabras de ellos, todo, todo ha desaparecido y estamos solos bajo la lluvia, solos en nuestro compartido, en nuestro
apretado destino, en nuestra posible muerte única, en nuestra posible resurrección.
Te quiero con toda la ternura de la lluvia.
Te quiero con toda la furia de la lluvia.
Te quiero con todos los violines de la lluvia.
Aún tenemos fuerzas para subir la callejuela empinada. Recién estamos descubriendo los puentes y las casas, las ventanas y las luces, los barcos y los horizontes.
Tú estás arriba, suntuosa y bíblica, pero tan humana, increíble, pero, tan real, numerosa, pero tan mía.
Yo te veo hasta en la sombra imprecisa del sueño.
Oh, visitante.
Ya es seguro que ningún desvío nos separará.
Iguales luces señaleras nos atraen hacia la compartida vida, hacia el destino único.
Ambos nos ayudaremos para subir la callejuela empinada.
Ni en nuestra carne ni en nuestro espíritu nunca pasaremos la línea del otoño.
Porque la intensidad de nuestro amor es tan grande, tan poderosa, que no nos daremos cuenta cuando todo haya muerto, cuando tú y yo
seamos sombras, y todavía estemos pegados, juntos, subiendo siempre la callejuela sin fin de una pasión irremediable.
Oh, visitante.
Estoy lleno de tu vida y de tu muerte.
Estoy tocado de tu destino.
Al extremo de que nada te pertenece sino yo.
Al extremo de que nada me pertenece sino tú.
Sin embargo yo quería hablar de la lluvia, igual, pero distinta, ya al
caer sobre los jardines, ya al deslizarse por los muros, ya al reflejar sobre el asfalto las súbitas, las fugitivas luces rojas de los
automóviles, ya al inundar los barrios de nuestra solidaridad y de
nuestra esperanza, los humildes barrios de los trabajadores.
La lluvia es bella y triste y acaso nuestro amor sea bello y triste y
acaso esa tristeza sea una manera sutil de la alegría. Oh, íntima,
recóndita alegría.
Estoy tocado de tu destino.
Oh, lluvia. Oh, generosa.

sábado, 30 de marzo de 2019

La cerveza del pescador Schiltigheim de Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905-1974).


La cerveza del pescador Schiltigheim.

Para que bebamos la rubia cerveza del pescador Schiltigheim.
Para que amemos Carcassonne y Chartres, Chicago y Quebec, torres y puertos.
Los blancos molinos harineros y la luz de las altas ventanas de la noche
encendidas para los hombres de frac y para los ladrones.
Y las islas en donde las Kanakas comen plátanos fritos y bajo el sol
y bajo las palmeras, entre ágiles mulatas suenan los ukeleles.
Islas, dije, las islas, soles rojos, platillos para Darius Milhaud.
¡Tener un corazón ligero! Vale decir, amar a todas las mujeres bellas.
Y una moral ligera, vale decir, andar con gitanos alegres
y dormir en un puerto un ocaso cualquiera y en otro puerto y otro
y andar con suavidad y con desenvoltura de fumador de opio.
Para que a cada paso un paisaje o una emoción o una contrariedad
nos reconcilien con la vida pequeña y su muerte pequeña.
Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos: decir, estuve,
estuve en tal pasión, en tal recodo. Estuve, por ejemplo,
en la feria de Aubervilliers, una mañana, con un trozo de asado,
una amistad tranquila, la mesa clara, el perro, el buen hablar
y afuera, las verduleras de París chapoteando con los zuecos en la nieve.

Para que bebamos la rubia cerveza del pescador Schiltigheim
es necesario no asustarse de partir y volver, camaradas. Estamos
en una encrucijada de caminos que parten y caminos que vuelven.

miércoles, 14 de enero de 2015

Langalay - Carlos de la Púa.

Langalay
Vivió sacándole punta al coraje.
Prepotente y cabrero,

le gustaba clasificar los puntos del reaje,

y a los que no sabían guapear
les ponía cero.

Conocía el santo y seña del cuchiyo,

usaba taco alto

y escupía por el colmiyo.

Del cogote, como un escapulario,

le colgaba un prontuario

de avería.

(Al barrio de Las Ranas
hizo temblar con sus macanas.)

Hoy el progreso lo empujó para Villa Madero.

Una mina con cancha le sacó las virutas de cabrero

y el amor al hijo lo hizo amainar.

Sólo conserva de recuerdo un suncho

grabado en la tarimba de un plenario

con estas ocho letras bravas:

Langalay.

Carlos de la Púa nació el 14 de enero de 1848 fue poeta popular porteño con un lenguaje de la calle y de las canchas de fútbol que utilizaba un humor irónico, con desparpajo y que muestra su inconformismo.

Fidelidad

Ciudad,
te digo la frase guaranga del caló
para hacerte más mía, para hacerte más íntima...
Para que no perciban su porteño sabor
los que llevan la mugre del espíritu gringo.

Fue periodista y cineasta.
Carlos de la Púa, conocido también como Carlos Raúl Muñoz y Pérez, Carlos Muñoz del Solar, o simplemente el Malevo Muñoz. 
Amigo de Carlitos Gardel, de Raúl González Tuñón, Jorge Luis Borges, Aníbal “Pichuco”Troilo, Roberto Arlt, Enrique Cadícamo. 
Fue un orillero que frecuentaba los más bajos fondos del Buenos Aires de entonces.
Como periodista trabajó en  Diario Crítica dirigido por Natalio Félix Botana en el suplemento cultural "Crítica Magazine".
Algunos poetas cultos subestimaban la poesía del “Malevo”.
Una anécdota que lo pinta sus salidas chispeantes. Cuentan que “El Malevo” Muñoz se encontraba muy enfermo. Lo visita su amigo, el escritor Helvio Botana que hijo de Natalio Botana quien  lo visitaba casi todos los días. Por aquellos años Helvio Botana se había convertido al catolicismo y en una de esas periódicas visitas le dijo: -Malevo, no es que quiera asustarte pero en todo caso conviene quedar bien con Dios. ¿Me dejás que te traiga un sacerdote? y el Malevo entendió y trabajosamente le dijo: -Si, total... siempre conviene tirarse un lance.

Fallece el 9 de mayo de 1950.

sábado, 16 de agosto de 2014

La luna con gatillo de Raúl Gonzalez Tuñon.


Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.

El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.

El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.

Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.
Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.

Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.
¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?

He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.

El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.
Yo los seguí
y ellos me siguieron.

¡Ahí está la cosa!
Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.

De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.
Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.

No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.

Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.
Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.

Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.

Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.

No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!
No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.

Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.

jueves, 14 de agosto de 2014

DE PRONTO ENTRÓ LA LIBERTAD de Raúl González Tuñón - A 40 años de su partida.

"De pronto entró la libertad" 

de Raúl González Tuñón.

De pronto entró la Libertad.
Estábamos todos dormidos,
algunos bajo los árboles,
otros sobre los ríos,
algunos más entre el cemento,
otros más bajo la tierra.
De pronto entró la Libertad
con una antorcha en la mano.
Estábamos todos despiertos,
algunos con picos y palas,
otros con una pantalla verde,
algunos más entre libros,
otros más arrastrándose, solos.
De pronto entró la Libertad
con una espada en la mano.
Estábamos todos dormidos,
estábamos todos despiertos
y andaban el amor y el odio
más allá de las calaveras.
De pronto entró la Libertad,
no traía nada en la mano.
La Libertad cerró el puño.
¡Ay! Entonces…

jueves, 7 de febrero de 2013

La costurerita que dio aquel mal paso - EVARISTO CARRIEGO, EL POETA DEL ARRABAL.






La costurerita 
que dio aquel mal paso.


La costurerita que dio aquel mal paso...

-y lo peor de todo, sin necesidad-

con el sinvergüenza que no la hizo caso

después... -según dicen en la vecindad-

se fue hace dos días. Ya no era posible

fingir por más tiempo. Daba compasión

verla aguantar esa maldad insufrible

de las compañeras, ¡tan sin corazón!

Aunque a nada llevan las conversaciones,

en el barrio corren mil suposiciones

y hasta en algo grave se llega a creer.

¡Qué cara tenía la costurerita,

qué ojos más extraños, esa tardecita

que dejó la casa para no volver!...

"Evaristo Carriego fue el primero, el “inventor”, como lo llamara Jorge Luis Borges. Con él comienza la poesía urbana. No nos referimos al Carriego sonoro y “romanticón” de la primera parte de Misas herejes, sino al cantor del barrio; lo fue por antonomasia" (Raúl González Tuñón).
Evaristo Carriego un poeta argentino, calificado como “el poeta del arrabal”, poeta que reflejó las pasiones y las tragedias de los barrios porteños; evoca los hechos cotidianos que abriría puertas a ese poeta y político que fuera Homero Manzi.  Nacido en Paraná, provincia de Entre Ríos en  1883,  fue bisnieto del fundador de la Ciudad de Concordia, aunque desde la niñez vivió en Buenos Aires, en el barrio de Palermo (en ese momento era un barrio de compadritos) donde hoy es la  biblioteca municipal (Honduras 3784).
Sus primeros poemas tienen la influencia de Rubén Darío.
Carriego llamó “Misas” a sus poesías…  que marcaría a un Discépolo, un Homero Manzi, un Baldomero Fernández Moreno.
Se cuenta de su adhesión al socialismo que era repudiado y considerado como diabólico o de ideario anarquista  centrado en sus colaboraciones para la revista La Protesta , cuyo propietario y director, Juan Mas y Pi. Son años de discusiones sobre las ideas importadas.
Le dedicó "A Juan Más y Pi":
"En la gran copa negra de la sombra que avanza / quiero probar del vino propicio a la añoranza / Quiero beber el vino que bebiéramos juntos"
El único libro que publicó en vida, Misas herejes , de 1908, y, póstumos, El alma del suburbio y La canción del barrio. Falleció a los 29 años un 13 de octubre de 1912.
Opina el reginense Carlos Basabe Cerdá desde el espacio A SOLAS CON EL TANGO: Evaristo Carriego fué uno de los primeros mitólogos del Tango y del suburbio. Con esa característica Argentina de convertirlo todo en "mito", escribió este poema que prefigura al compadrito y a su mundo.

   Ya los de la casa se van acercando
    al rincón del patio que adorna la parra
    y el cantor del barrio se sienta, templando
   con mano nerviosa la dulce guitarra
   la misma guitarra, que aún lleva en el cuello
   la marca indeleble, la marca salvaje
   de aquel despechado que soñó el deguello
   del rival dichoso, cortando el cordaje
    ya viene la trova: rimada misiva
    En décimas largas de amante fiereza
     que escucha sensible la despreciativa
     moza, que no quiere salir de la pieza
     la trova que historia sombías pasiones
     de alcohol y de sangre, castigos muy crueles
     agravios mortales de los corazones
     y muertes violentas de chinas infieles
    sobre el rostro adusto, tiene el guitarrero
     viejas cicatrices de cárdeno brillo
     en el pecho un hosco rencor pendenciero
     y en los negros ojos, la luz del cuchillo
     y muestra insolente, que se va exaltando
     su bestial cinismo de alma atravesada
     Palermo lo ha oido, quejarse cantando
     celos que preceden a la puñalada
      y no es para el otro, su constante enojo
      a ese desgraciado que a golpes maneja
      le hace el mismo caso, por bruto y por flojo
      que al pucho que olvida detrás de la oreja
      pues tiene unas ganas, su altivez airada
      de concluir con todas las habladurías
      tan capaz se siente de hacer una hombrada
      de la que hable el barrio, tres o cuatro dias
     y con la rudeza de un gesto rimado
       la canción que dice la pena del mozo
       termina en un ronco lamento angustiado
       como una amenaza que acaba en sollozo.