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viernes, 24 de julio de 2026

Fuimos. Tango 1945.

 


Fuimos.

Tango 1945.

Música: José Dames.

Letra: Homero Manzi.

Fui como una lluvia de cenizas y fatigas

en las horas resignadas de tu vida...

Gota de vinagre derramada,

fatalmente derramada, sobre todas tus heridas.

Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve

rosa marchitada por la nube que no llueve.

Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza

que no puede vislumbrar su tarde mansa.

Fuimos el viajero que no implora, que no reza,

que no llora, que se echó a morir.

¡Vete...!

¿No comprendes que te estás matando?

¿No comprendes que te estoy llamando?

¡Vete...!

No me beses que te estoy llorando

¡Y quisiera no llorarte más!

¿No ves?,

es mejor que mi dolor

quede tirado con tu amor

librado de mi amor final.

¡Vete!,

¿No comprendes que te estoy salvando?

¿No comprendes que te estoy amando?

¡No me sigas, ni me llames, ni me beses

ni me llores, ni me quieras más!

Fuimos abrazados a la angustia de un presagio

por la noche de un camino sin salidas,

pálidos despojos de un naufragio

sacudidos por las olas del amor y de la vida.

Fuimos empujados en un viento desolado...

sombras de una sombra que tornaba del pasado.

Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,

que no puede vislumbrar su tarde mansa.

Fuimos el viajero que no implora, que no reza,

que no llora, que se echó a morir.

Letra: HOMERO MANZI (1907 - 1951). Música: JOSÉ DAMES (1907 - 1994).



viernes, 28 de febrero de 2025

Negra María. Poema de Homero Manzi.


Bruna, bruna
nació María
y está en la cuna.
Nació de día,
tendrá fortuna.
Bordará la madre
su vestido largo.
Y entrará a la fiesta
con un traje blanco
y será la reina
cuando María
cumpla quince años.

Te llamaremos, Negra María...
Negra María, que abriste
los ojos en Carnaval.
Ojos grandes tendrá María,
dientes de nácar,
color moreno.
¡Ay qué rojos serán tus labios,
ay qué cadencia tendrá tu cuerpo!
Vamos al baile, vamos María,
negra la madre, negra la niña.
¡Negra!... Cantarán para vos
las guitarras y los violines
y los rezongos del bandoneón.
Te llamaremos, Negra María...
Negra María, que abriste
los ojos en Carnaval.

Bruna, bruna
murió María
y está en la cuna.
Se fue de día
sin ver la luna.
Cubrirán tu sueño
con un paño blanco.
Y te irás del mundo
con un traje largo
y jamás ya nunca,
Negra María, tendrás quince años.
Te lloraremos, Negra María...
Negra María, cerraste
los ojos en Carnaval.

¡Ay qué triste fue tu destino,
ángel de mota,
clavel moreno!
¡Ay qué oscuro será tu lecho!
¡Ay qué silencio tendrá tu sueño!
Vas para el cielo, Negra María...
Llora la madre, duerme la niña.
Negra... Sangrarán para vos
las guitarras y los violines
y las angustias del bandoneón.
Te lloraremos, Negra María...
Negra María, cerraste
los ojos en Carnaval.


Negra María (Milonga - Canbombe,1941).
Poema: Homero Manzi.
Música: Lucio Demare.

viernes, 25 de octubre de 2019

LA DACTILÓGRAFA TUBERCULOSA de Nicolás Olivari.

La dactilógrafa tuberculosa. 
de Nicolás OLIVARI.
Esta doncella tísica y asexuada,

esta mujer de senos inapetentes,
-rosicler en los huesos de su cara granulada,
y ganchuda su israelita nariz ya transparente...

Esta pobre yegua flaca y trabajada,
con los dedos espátulas de tanto teclear,
esta pobre mujer invertebrada,
tiene que trabajar...

Esta pobre nena descuajeringada,
con sus ancas sutiles de alfiler,
tiene el alma tumefacta y rezagada
¡y se empeña en comer!

Yo la amé cuatro meses con los ojos,
con mis ojos de perro triste y vagabundo;
cuando le miraba los pómulos rojos,

¡qué dolor profundo!

Un día juntamos hombro a hombro nuestra desdicha;
vivimos dos meses en un cuchitril;
en su beso salivoso naufragó la dicha
y el ansia de vivir...

Una tarde sin historia, una tarde cualquiera,
murió clásicamente en un hospital.
(Bella burguesita que a mi lado pasas, cambia de acera,
porque voy a putear...).


Diego Arzeno más conocido como Nicolás Olivari nacido en Buenos Aires el 8 de septiembre de 1900.
Durante las décadas del 40 y del 50 se mostró coincidente con el peronismo, con la instauración de la dictadura autodenominada revolución Libertadora fue proscripto durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu y perseguido por sus ideas políticas junto con otros poetas y escritores como Leopoldo Marechal, Nicolás Olivari, Fermín Chávez, Arturo Jauretche, Zoilo Laguna, María Granata, Homero Manzi, etc. Se prohibió la lectura de sus libros en escuelas y se decretó la quema de sus obras.​
En 1962 fue uno de los miembros fundadores de la Academia Porteña del Lunfardo, institución de la que formó parte hasta el día de su muerte.
Publicó libros dedicados a la poesía, tales como "La Amada Infiel", libro de versos aparecido en 1924, "La Musa de la mala pata", "El gato escaldado", "Diez poemas sin poesías", "Los poemas rezagados" y "Pas de quatre".

También fue autor de la letra de algunos tangos: "Tengo Apuro", "Cuarenta Entradas", "La Violeta", etc.

Nicolás Olivari falleció el 22 de septiembre e 1966.

sábado, 31 de agosto de 2019

Olga Orozco por Olga Orozco.

Olga Orozco.

Yo, Olga Orozco, desde tu corazón digo a todos que muero.
Amé la soledad, la heroica perduración de toda fe,
el ocio donde crecen animales extraños y plantas fabulosas,
la sombra de un gran tiempo que pasó entre misterios y entre alucinaciones,
y también el pequeño temblor de las bujías en el anochecer.
Mi historia está en mis manos y en las manos con que otros las tatuaron.
De mi estadía quedan las magias y los ritos,
Unas fechas gastadas por el soplo de un despiadado amor,
La humareda distante de la casa donde nunca estuvimos,
Y unos gestos dispersos entre los gestos de otros que no me conocieron.
Lo demás aún se cumple en el olvido,
Aún labra la desdicha en el rostro de aquella que se buscaba en mí
igual que en un espejo de sonrientes praderas,
y a la que tú verás extrañamente ajena:
mi propia aparecida condenada a mi forma de este mundo.

Ella hubiera querido guardarme en el desdén o en el orgullo,
en un último instante fulmíneo como un rayo,
no en el tumulto incierto donde alzo todavía la voz ronca y llorada
entre los remolinos de tu corazón.
No. Esta muerte no tiene descanso ni grandeza.
No puedo estar mirándola por primera vez durante tanto tiempo.
Pero debo seguir muriendo hasta tu muerte
porque soy tu testigo ante una ley más honda y más oscura
que los cambiantes sueños, allá, donde escribimos la sentencia:
"Ellos han muerto ya.
Se habían elegido por castigo y perdón, por cielo y por infierno.
Son ahora una mancha de humedad en las paredes del primer aposento".

Olga Orozco (Santa Rosa de Toay, 1920 - Buenos Aires, 1999).
Hija de Carmelo Gugliotta siciliano de Capo d' Orlando, y de la argentina, nacida en la provincia de San Luis, Cecilia Orozco. Olga Orozco adoptó como apellido literario el de su madre.
Pasó sus primeros años entre Toay (La Pampa), patria chica de su madre, y Buenos Aires. En 1928, la familia se mudó a Bahía Blanca y ocho años más tarde a Buenos Aires. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde se recibió de maestra. Muy joven fue una de las integrantes del grupo literario surrealista Tercera Vanguardia, al cual pertenecían a su vez, entre otros, Oliverio Girondo y Ulises Mezzera.
Durante años redactó los horóscopos del diario Clarín. Incursionó asimismo en el radioteatro como actriz. En 1961 obtuvo la beca del Fondo Nacional de las Artes; ganó diversos premios de poesía y en 1998 fue galardonada con el Octavo Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.
Le gustaban Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi, Virginio y Homero Expósito, Cátulo Castillo. Fue amiga de Norah Lange y de Alberto Girri.
Orozco fue integrante del movimiento surrealista argentino, representado también por Enrique Molina, Aldo Pellegrini y Juan José Caselli.

“Escribo con una piedra en la mano, una piedra de San Luis en una mano y otra de Sicilia en la otra; claro que no puedo escribir con las dos piedras, pero las tomo alternativamente; una de San Luis, que es donde nació mi madre, y una de Capo Dorlando, donde nació mi padre. Y a veces tomo una piedrecita negra que me dio un chico del que estuve enamorada cuando tenía 6 años. Yo siento a las piedras, las siento latir como si tuviera un corazón de pájaro en la mano” aseveró  cuando le pregruntaron: ¿Cómo escribe?

martes, 2 de mayo de 2017

De barro de Homero Manzi. Música: Sebastian Piana. Canta: "El Polaco" Goyeneche.

Estoy mirando mi vida
en el cristal de un charquito
y pasan mientras medito
las horas perdidas,
los sueños marchitos.
Y están tus ojos queridos
en el espejo de barro,
fantasmas de mi cigarro,
reproche y olvido,
consuelo y perdón.
Vuelven tus ojos lejanos
con el llanto de aquel día...
pensar que puse en tus manos
una culpa que era mía,
pensar que no te llamé
y me alegré
mientras estabas penando,
pensar que no te seguí
y me reí
cuando te fuiste llorando...
Y hoy que no vale mi vida
ni este pucho de cigarro
recién sé que son de barro
el desprecio y el rencor.
Así, midiendo tu pena,
noches y noches consumo,
buscando ver en el humo
del pucho que fumo
tu imagen serena.
Y al encontrarte perdida
entre cigarro y cigarro
sé que fue todo de barro,
de barro mi vida,
de barro mi amor.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

BETINOTTI de Homero Manzi (1939).


En el fondo de la noche
la barriada se entristece
cuando en la sombra se mece
el rumor de una canción.
Paisaje de barrio turbio
chapaleado por las chatas
que al son de cien serenatas
perfumó su corazón.

Mariposa de alas negras
volando en el callejón,
al rumorear la bordona
junto a la paz del malvón.
Y al evocar en la noche
voces que el tiempo llevó,
van surgiendo del olvido
las mentas del payador.

Estrofa de Betinotti
rezongando en las esquinas.
Tristezas de chamuchina
que jamás te olvidarán.
Angustias de novia ausente
y de madre abandonada
que se quedaron grabadas
en tu vals sentimental.

Y la noche de los barrios
prolongó un canto de amor
animando tu recuerdo
¡Betinotti, el Payador!

José Betinotti fue hijo de Juan Betinotti y María Costa, inmigrantes italianos, fue obrero hojalatero y moldeador de tacos para zapatos de mujer.
Betinotti, nació el 25 de Julio de 1878 en Buenos Aires.
Siendo él un cantor de serenatas, en 1898 conoció al payador Gabino Ezeiza, con quien comienza a incursionar en la payada.

Es el autor de “Pobre mi madre querida”, la más famosa de sus canciones con melodía de ritmo cuyano, que fue grabada por primera vez por Carlos Gardel y Hugo del Carril entre otras versiones populares.
Sus versos no eran gauchescos; utilizaba muchas palabras del lunfardo porteño. En su repertorio incluía canciones de otros autores como El preso, El ciego, El mendigo, Irma, Las tumbas, Ay, ay, ay y El final de una garufa.
Falleció el 21 de Abril de 1915y basado en la historia de su vida, Homero Manzi filmó junto a Hugo del Carril, la película "El último Payador".


jueves, 28 de julio de 2016

Tango para Valdano (Joaquín Sabina - Homero Manzi - Lucio Demare).

Valdano baila un tango
con la pelota.
Valdano habla lunfardo
con el balón.
Del cuello de las musas
colgó las botas
que aún buscan al Pelusa
con el tacón.

El Pibe fue un poeta
de los estadios
de míster un esteta
del balompié.
Filósofo de lujo
del vestuario,
Valdano inventa el fútbol
como Gardel.

Aprendió
del escénico miedo la suerte
de jugar
a achicarle el espacio a la muerte
sin dejar
que la vida le empate un partido.
Ojalá que el penalti cabrón del olvido,
Jorgito querido,
lo puedas parar.

Igual se morfa el bíter
de unos mundiales
que deja en Tenerife
blanco al Madrid.
Sus sueños de chiquillo
sentimentales
prestigian el banquillo
de Chamartín.

El Pibe fue un poeta
de los estadios
de míster un profeta
del “savoir-faire”
Defiende los colores
del ser humano.
Valdano canta goles
como Gardel.

martes, 3 de mayo de 2016

A su memoria de Homero Manzi.

Hoy vuelves del recuerdo, madre mía,
envuelta en la penumbra del pasado,
trayendo la nostalgia de los días
que en horas de placer hube olvidado.

Y al ver que fue tu amor, tu amor perdido
el único cariño sin engano,
te llora más el corazón vencido
y busca en el olvido
tu palabra de perdón.

En el silencio triste
de mi fracaso,
resuenan tus canciones,
rondan tus pasos.
Y siento que retornas
pálida y buena,
para borrar las penas
de mi soledad.

Y en el milagro extraño
de ser tu niño,
revivo la presencia
de tu cariño.
Perfume de tu pelo,
luz de tus ojos,
calor de tu consuelo,
rumor de tu voz.

Vendrás, siempre, vendrás,
a consolar mi mal
cuando mi cerrazón busque luz,
cuando mi corazón te nombre más.

Y sé que volverás
la mano en bendición,
trayendo tu perdón
en un beso de paz.

domingo, 3 de mayo de 2015

Milonga de Puente Alsina de Homero Manzi.

Puente Alsina, puente viejo,
viendo que estás liquidado
quiero atar a mi encordado
tu pasao y mi cantar,
recordando tus hazañas
cuando golpeaba en tu trocha
el tacón de la morocha
al volver de trabajar.

Ya no serás
el que guapeó en el "ochenta",
ni jamás como en las mentas
la pedana de la cuenta
que la ocasión canceló.
Ya no serás
el que en las brumas del río
vio chispear el brillo frío
de las dagas que en el río
concitaba la traición.

Se va el barrio que ha crecido
junto a tus viejos horcones,
con la fe de los varones
que labró tu tradición.
Se va el soplo del misterio
que en tus tablones se acuna
bajo la luz de la luna
farolito de cartón.

Ya no serás
aquel rincón perdulario
que amarrao a los prontuarios
del Riachuelo legendario
su tradición consagró.
Sólo serás
así pintao y luciente
más bacán y resistente,
pero serás cualquier puente
sin pasao, ni emoción.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Cuando tallan los recuerdos de Enrique Cadícamo.

Llueve... Llueve en el suburbio
y aquí, solo en esta pieza,
va subiendo a mi cabeza
una extraña evocacion.
Es la pena de estar solo
o es la tarde cruel y fría
que a mi gris melancolía
la convierte en emoción...
Aquí está mi orgullo de antes,
bandoneón de mi pasado
viejo amigo que he dejado
para siempre en un rincón.
En la tarde evocadora
tu teclado amarillento
está mudo y ya no siento
tu lenguaje rezongón.

Mi viejo amigo de entonces
yo voy corriendo tu suerte.
Las horas que hemos vivido
hoy las cubre el olvido
y las ronda la muerte...
Mi bandoneón del recuerdo
hoy como tú ya no existe,
pues para siempre dejé en tu registro
enterrado el corazón...

Hoy la tarde está lluviosa,
bandoneón, por los recuerdos,
y es por eso que me acuerdo
de mis tiempos de esplendor.
Cuando alcé tu caja un día
en un lírico arremango
y ahí nomás me diste un tango,
un gran tango ganador...
Y otra vez cuando "ella" estaba
neurasténica y celosa
con tu música gangosa
la hiciste sollozar...
Bandoneón de mis recuerdos.
Viejo amigo envuelto en pena,
esta tarde tengo ganas,
muchas ganas de llorar.

Enrique Domingo Cadícamo nació con el siglo XX el 15 de julio de 1900 en la Estancia Malcolm, cerca de Luján, en la provincia de Buenos Aires. Es parte de los grandes poetas del tango argentino junto a Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi y los hermanos Expósito (Virgilio y Homero).
Fue un creador de poemas que fueron musicalizados considerados “inmortales” Carlitos Gardel grabó unos 23. El primer tango fue “Pompas de Jabón” que fuera el primero que grabara Gardel, otras de sus composiciones “Al mundo le falta un tornillo” que tiene una vigencia extraordinaria (hoy se vive de prepo y se duerme apurao. Y la chiva hasta a Cristo se la han afeitao. Hoy se lleva a empeñar al amigo más fiel, nadie invita a morfar, todo el mundo en el riel), “Rubí”, "Madame Ivonne", el último que Gardel grabó en la Argentina antes de emprender su última gira, "De todo te olvidas" que incorporó versos del poeta Evaristo Carriego, “Niebla del riachuelo”, “Garúa”, “Tres esquinas”, “Tres amigos “,”La he visto llorar”, “Nostalgias”, “Muñeca Brava”, “La casita de mis viejos”, “Los mareados” que en un juego de palabras conjuga el pasado, el presente y el futuro (Hoy vas a entrar en mi pasado, en el pasado de mi vida…) y luego agrega (Tres cosas lleva mi alma herida: amor… pesar… dolor…) y muchas obras más sus canciones registradas superan las 1200. Sin duda alguna uno de los autores más significativos de la música nacional argentina y popular  que refleja “el siglo XX difícil, complicado y marrullero” (ese que describiera Joan Manuel Serrat) y que traspasa fronteras argentinas y para muestra el tango “Nostalgias”, sigue vigente por sus letras y superan el siglo XX para reflejar este Siglo XXI.

Murió en Buenos Aires el 3 de diciembre de 1999.

martes, 4 de noviembre de 2014

Batallón de cirujas de Acho Manzi.

Batallón de cirujas 
de Acho Manzi.

Va saliendo del humo
con un pibe mugriento
y cirujas barbudos
un ejército croto.
Cosechando entre latas
y plásticos y harapos
y corriendo las ratas
para encontrar su andrajo.

Van a sentarse junto al riachuelo
clasificando, cacho por cacho,
y con un palo y un tacho
juega al balero un muchacho...
Y con un palo y un tacho...
¡juega al balero un muchacho!...

Negocio que se acaba
el Bañado de Flores
—¡dice un viejo que escarba
dentro de sus dolores!...
Y clavando los ojos
en el humo circundo,
se acuerda que hace mudo,
que se borró del mundo.

Van caminando, junto al riachuelo,
en retirada, por el sendero...
y el batallón de cirujas
¡se va perdiendo en el cielo!...

Y con un palo y un tacho...
¡juega al balero un muchacho!...
¡Juega al balero un muchacho!...

Acho, el hijo de Homero Manzi  quizá eclipsado por la enorme dimensión de su padre. 
Homero  Manzi se casó el 31 de diciembre de 1931 con Casilda Iñíguez Vildósola. El 6 de marzo de 1933 nació, en barrio de boedo, su único hijo: Homero Luis Manzione más conocido como Acho Manzi.
Acho Manzi luego se mudó cerca del hipódromo de Palermo. La única colaboración de Acho como músico con su padre es el tango “El último organito”.
Acho Manzi viajó a Polla, en el sur de Italia, ubicada en la provincia de Salerno, de donde son originarios los Manzione. La Cámara de Diputados italiana lo nombró a Homero Manzi  como “Hijo Dilecto de Italia”. 
Acho no descuidó el legado de su padre y le cedió textos inéditos al Tata Cedrón para el álbum Frisón, frisón/ Homero Manzi.

Falleció en julio del 2013 a los 80 años.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Noches provincianas de Homero Manzi.


NOCHE PROVINCIANA

Texto: Homero Manzi.

Música : Sebastián Piana.

Noches, noches de mi pueblo,
donde los recuerdos salen a rondar.
Noches llenas de fragancia
noches de la infancia que no vuelven más.

Calles llenas de misterio
donde están los sueños de la juventud.
Luna, luna de mi pueblo
cuando me baile lejos, buscaré tu luz.

Tu luz se pierde en la distancia,
tu voz me llama en los senderos,
ya ves, la vida nos separa
ya ves, te miro desde lejos.

Tu luz se muere poco a poco,
mi afán se agranda en el camino,
mi amor comprende que está solo
y sabe que algún día te llorará.

Noches, noches provincianas
junto a mi ventana, maduré la fe.
Noche de mi pueblo viejo
siento que me alejo, que no volveré.

Lejos, lejos con mi carga
por la senda larga que no tiene fin.
Calla, no me llames noche,
guarda tus reproches,
déjame partir.

domingo, 19 de octubre de 2014

LOS POEMAS DE CÁTULO CASTILLO. AUTOR DEL TANGO "TINTA ROJA" EN LA VERSIÓN DEL URUGUAYO DON ALFREDO ZITARROZA .

Ovidio Cátulo González Castillo nació el 6 de agosto de 1906  y falleció en Paso del Rey el 19 de octubre de 1975 fue un conocido poeta y compositor argentino de tango.
Autor, entre otros, de conocidos tangos como "Organito de la tarde", "Tinta Roja" (1941).

TINTA ROJA
Paredón,
tinta roja en el gris
del ayer...
Tu emoción
de ladrillo feliz
sobre mi callejón
con un borrón
pintó la esquina...

Y al botón
que en el ancho de la noche
puso el filo de la ronda
como un broche...
Y aquel buzón carmín,
y aquel fondín
donde lloraba el tano
su rubio amor lejano
que mojaba con bon vin.

¿Dónde estará mi arrabal?
¿Quién se robó mi niñez?
¿En qué rincón, luna mía,
volcás como entonces
tu clara alegría?
Veredas que yo pisé,
malevos que ya no son,
bajo tu cielo de raso
trasnocha un pedazo
de mi corazón.

Paredón
tinta roja en el gris
del ayer...
Borbotón
de mi sangre infeliz
que vertí en el malvón
de aquel balcón
que la escondía...

Yo no sé
si fue el negro de mis penas
o fue el rojo de tus venas
mi sangría...
Por qué llegó y se fue
tras del carmín
y el gris
fondín lejano,
donde lloraba un tano
sus nostalgias de bon vin.

EL TANGO "TINTA ROJA" EN LA VERSIÓN DEL URUGUAYO DON ALFREDO ZITARROZA .
 

Otras de las obras memorables es el vals Caserón de tejas  con música de Sebastián Piana,  El último café (año 1963, con música de Héctor Stamponi). El tango La calesita que compusiera con Mariano Mores inspiró el filme del mismo nombre dirigido en 1962 por Hugo del Carril y el tango de letra trágica Desencuentro una realidad que pinta de un hombre que le van las cosas y tiene mala suerte.

TANGO DESENCUENTRO POR EDMUNDO RIVERO.




Estás desorientado y no sabés
qué “trole” hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.

La araña que salvaste te picó
–¿qué vas a hacer?–
y el hombre que ayudaste te hizo mal
–¡dale nomás!–.
Y todo el carnaval
gritando pisoteó
la mano fraternal
que Dios te dio.

¡Qué desencuentro!
¡Si hasta Dios está lejano!
Temblás por dentro,
todo es cuento, todo es vil.

En el corso a contramano
un grupí trampeó a Jesús...
No te fíes ni de tu hermano,
se te cuelgan de la cruz...

Quisiste con ternura y el amor
te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
te hundieron con rencor todo el arpón.

Amargo desencuentro, porque ves
que es al revés...
Creíste en la honradez
y en la moral,
¡qué estupidez!
Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.

Su padre José González Castillo, de ideología anarquista, pretendió inscribirlo en el Registro Civil como Descanso Dominical González Castillo, pero como se lo negaron sus amigos le convencieron para que cediera y entonces le anotó con el nombre con el que finalmente pasó a la historia.

Y para el final y cierre María una letra de Cátulo Castillo que son de esos tangos que cuando se lee la letra o se los escucha le descubre algo nuevo…

Acaso te llamaras
solamente María;
no sé si eras el eco
de una vieja canción,
pero hace mucho, mucho,
fuiste hondamente mía
en un paisaje triste
desmayado de amor.

El otoño te trajo
mojando de agonía
tu sombrerito pobre
y el tapado marrón.
Eras como la calle
de la melancolía
que llovía, llovía
sobre mi corazón.

María,
en las sombras de mi pieza
es tu paso el que regresa;
María,
es tu voz pequeña y triste,
la del día que dijiste:
ya no hay nada entre los dos.
María,
la mas mía la lejana,
si volviera otra mañana
por las calles del adiós...

Tus ojos eran puertos
que aguardaban ausentes
su horizonte de sueños
y un silencio de flor
pero tus manos buenas
regresaban clementes
para curar mi fiebre,
desteñidas de amor.

Un otoño te trajo,
tu nombre era María,
y nunca supe nada
de tu rumbo infeliz.
Eras como el paisaje
de la melancolía
que llovía, llovía
sobre la calle gris.