miércoles, 26 de noviembre de 2025

Para una palabra hermosa de César Fernández Moreno.


Tengo una palabra hermosa
en teclas de la Olivetti
¿Acaso será spaghetti,
será alambre, será cosa?
Prosa en verso o verso en prosa,
hoy, mañana, aquí o allá,
mi palabra lucirá
todo su actual esplendor.
Elige, amigo lector,
¿no ves que la he escrito ya?

César Fernández Moreno poeta y escritor argentino (26 de noviembre de 1919 - 14 de mayo de 1985).

lunes, 24 de noviembre de 2025

LOS MANDAMIENTOS de Erica Jong.

LOS MANDAMIENTOS de Erica Jong.

LOS MANDAMIENTOS.
No querrás de veras ser poet(is)a. Primero, si
eres mujer, tienes que ser tres veces mejor que
cualquiera de los hombres. Segundo, tienes
que acostarte con todo el mundo. Y tercero,
tienes que haberte muerto.
Poeta masculino, en conversación.
Si una mujer quiere ser poeta,
debe dormir cerca de la luna a cara abierta;
debe caminar a través de sí misma estudiando el
paisaje;
no debe escribir sus poemas con sangre menstrual.

Si una mujer quiere ser poeta,
debe correr hacia atrás en torno al volcán;
debe palpar el movimiento a lo largo de sus
grietas;
no debe conseguir un doctorado en sismografía.

Si una mujer quiere ser poeta,
no debe acostarse con manuscritos incircuncisos;
no debe escribir odas a sus abortos;
no debe hacer caldos de vieja carne de unicornio.

Si una mujer quiere ser poeta,
debe leer libros de cocina francesa y legumbres
chinas;
debe chupar poetas franceses para refrescar su
aliento;
no debe masturbarse en talleres de poesía.

Si una mujer quiere ser poeta,
debe pelar los vellos de sus pupilas;
debe escuchar la respiración de hombres
durmientes;
debe escuchar los espacios entre esa respiración.

Si una mujer quiere ser poeta,
no debe escribir sus poemas con pene artificial;
debe rezar para que sus hijos sean mujeres;
debe perdonar a su padre su esperma más
valiente.



ENVIDIA DEL PENE.

Envidio a los hombres que pueden anhelar
con infinita vaciedad
el cuerpo de una mujer,
que esperan que su anhelo
haga un niño,
que su oquedad misma
fertilice lo oscuro.

Las mujeres no se hacen ilusiones sobre esto,
ya que son a la vez
casas y túneles,
copas y las que escancian el vino,
ya que conocen el vacío como estado temporal
entre dos plenitudes,
y no ven en ello ningún romance.

Si yo fuera hombre,
condenado a esa infinita vaciedad,
y no teniendo alternativa,
encontraría, como los otros, sin duda,
una mujer
para bautizarla Vientre de Luna,
Madona, Diosa del Cabello de Oro
y hacerla tienda de mi deseo,
paracaídas de seda de mi lujuria,
icono ojiazul de mi sagrada comezón sexual,
madre de mi hambre.

Pero ya que soy mujer,
debo no sólo inspirar el poema
sino también escribirlo a máquina,
no sólo concebir al niño
sino también darlo a luz,
no sólo dar a luz al niño
sino también bañarlo,
no sólo bañar al niño
sino también alimentarlo,
no sólo alimentar al niño
sino también llevarlo
a todas partes, a todas partes...

mientras que los hombres escriben poemas
sobre los misterios de la maternidad.

Envidio a los hombres que pueden anhelar
con infinita vaciedad.


Erica Jong.

Erica Jong (Manhattan, E.E.U.U.,1942) Hija de judíos escapados de Rusia, su madre, pintora de profesión, le inculcó a ella y a sus hermanas el feminismo. Se graduó en el exclusivo Barnard College y posteriormente obtuvo el doctorado en Literatura inglesa del XVIII en la Universidad de Columbia (Nueva York). Fue miembro del Departamento de Inglés de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, en los períodos 1964-65 y 1969-70.Cultivó todos los géneros, desde la poesía y el ensayo hasta novela. Entre los libros de poemas que ha publicado destacan Friuts and Vegetables ( 1971); Half-Lives (1973), At the Edge of the Body (1979) y Ordinary Miracles (1983).Pero fue la novela Miedo a volar (1973) la que le dio la fama. En ella trata, en tono picaresco, una serie de experiencias y aventuras sexuales que causaron sensación y escándalo por lo explícito y escasamente convencional del tratamiento del tema. Erica Jong se convirtió en el símbolo de la liberación sexual femenina de los años 70. Traducida a 22 lenguas, la escritora norteamericana llegó a vender 10 millones de ejemplares de la novela.

*** Imagen de Erica Jong del mismo sitio.
 

Erica Jong.

Publicado en

 La biblioteca de Marcelo Leites.

https://ustedleepoesia2.blogspot.com/2024/11/los-mandamientos.html

https://ustedleepoesia2.blogspot.com/

Viernes, 22 de noviembre de 2024.

sábado, 22 de noviembre de 2025

SOBRE MI SOMBRA.


SOBRE MI SOMBRA.

Un moscardón azul teje la siesta
sobre los cuatro rumbos de la tarde
anda un cansancio de sol por los caminos
que se mete en los ríos de la sangre.
En el yunque del pasto las chicharras
van rompiendo pedazos de la tarde
y yo estoy parado aquí sobre mi sombra
con las venas abiertas en el aire.
Pasa su piel rosada en una nube
pinta un ceibo su boca de ansiedades
y su cabello se desfleca al viento
sobre el maremar de los trigales.
Cada aroma sutil es un deseo
en esta soledad de soledades.
Y yo estoy parado aquí sobre mi sombra
con las venas abiertas en el aire.
Un moscardón azul… teje la siesta
sobre los cuatro rumbos… de la tarde
anda un cansancio de sol por los caminos
que se mete en los ríos de la sangre.
Cada aroma sutil es un deseo
en esta soledad de soledades.
Y yo estoy parado aquí sobre mi sombra
con las venas abiertas… en el aire.

 Un poema (y letra de una canción) de José Larralde.

José Teodoro Larralde Saad (Huanguelén, 22 de octubre de 1937), conocido simplemente como José Larralde.

jueves, 20 de noviembre de 2025

PATRIA DE CADA DÍA de Leopoldo de Luis.-

Cada uno en el rumor de sus talleres
a diario la patria se fabrica.
El carpintero la hace de madera
labrada y de virutas amarillas.
El albañil  de yeso humilde y blanco
como la luz. El impresor de tinta
que en el sendero del papel se ordena
en menudas hormigas.
De pan y de sudor oscuro el grave
campesino. De fría
plata húmeda y relente
el pescador. El leñador de astillas
con forestal aroma cercenada.
De hondas plumas sombrías
el minero. De indómitas verdades
y hermosura, el artista.

Cada uno hace la patria
con lo que tiene a mano: la sumisa
herramienta, los vivos materiales
de su quehacer, un vaho de fatiga,
una ilusión de amor y, al fin, la rosa
de la esperanza, aún en la sonrisa.


 LA FRAGUA
Como el herrero contra el yunque, día
a día el duro material trabaja,
tomo el metal oscuro de estos versos,
la sonora hoja azul de estas palabras,
las saco al rojo de mi lumbre, templo
su hierro sumergiéndolo en el agua
de mis ojos y busco una vez y otra
conseguir un acero de esperanza.

Todos vosotros golpeáis conmigo
en la misma materia cotidiana,
sonáis en este yunque, o soy quien suena
en vuestro golpear cada mañana,
como el hierro común en que las manos
de todos su seguro temple salvan,
y mi voz es tan sólo como una
mínima estrella que en el aire salta.

Pequeña estrella roja, breve esquirla
de luz. Golpeo. Golpead. Un ascua
puede encender, quiere encender. Su brillo
sueño que sea una sonrisa humana;
no llegará a ser rayo de alegría
pero algo más será que inútil lágrima.
Chispa menuda que del hierro oscuro
nace de pronto estremecida y clara.

Nuestro metal batimos. Nuestro acero
templamos. En la terca noche flagran
como constelaciones diminutas,
astros fugaces, luminosas patrias,
siderales espumas que las olas
de los sueños libertan y levantan
desde el fondo del pecho, golpe a golpe
del corazón, esa pequeña fragua.

Leopoldo Urrutia de Luis, más conocido como Leopoldo de Luis, nació en Córdoba (España) un 11 de mayo de 1918. 
Fallece en Madrid (España) un 20 de noviembre de 2005 fue un poeta y crítico español.

lunes, 17 de noviembre de 2025

El poema de amor que nunca escribirás de Carlos Marzal.



  


















... ... ...

El poema de amor que nunca escribirás.
Debería nombrar (debería intentarlo)
el afán hasta hoy por ti dilapidado
en perseguir amor, que quizá fuera tanto
como el afán de huir, fatigado hasta el asco,
de todas las trastiendas, repletas de fracasos,
que los cuerpos arrastran, y en que nos arrastramos.

Debería acoger, dar lugar a unos labios
que nombraran sin fe, sólo de cuándo en cuándo
-por momentos, sinceros; por momentos, falsarios-
diálogos de alcoba que pareciesen tangos
(eso acaban por ser, o algo más triste acaso,
siempre que en la distancia solemos evocarlos):

De esta vida tan sucia, de sus trabajos vanos,
me consuela, mi amor, el fingir,  fabulando,
otra eterna contigo, cogidos de la mano.

Y habría de alojar dictámenes sagrados,
con los que, ya bebidos, tanto nos excitamos:
De entre todas las perras que en la noche he tratado,

la más perra eres tú. Debería, malsano,
contener esas citas de los domingos vastos,
insulsas y festivas, amasadas de hartazgo,
en que la vida toda se obstina en maltratarnos,
con su aire de ramera experta en el contagio
del odio hacia la vida, del tedio y del cansancio.

No podrían faltar los cuerpos del verano,
cuando la adolescencia ardía por el tacto,
en especial aquél de todo lo vedado.
Ni habría de omitir el vicio solitario,
por el amor perdido en inventar los rasgos
del amor, que, entretanto, no dormía a tu lado.

Y en él habitarían con todo su sarcasmo
-al fin y al cabo son tristes muertos de antaño,
fragmentos de tu vida que salvas del naufragio-
las cartas sin respuesta; yesos aniversarios,
tiernamente ridículos después de celebrados,
que dejan en el alma aroma a mal teatro.

Y los reproches mutuos, merecidos y agrios,
dirigidos al centro del dolor, como un dardo
con toda la miseria que acarrean los años.
El placer del acoso, cuando el amor intacto,
y cuando la ignorancia, ese bálsamo arcano,
no señalaba límites al indudable ocaso.

El maldito poema tanto tiempo aplazado,
y que no escribirás, porque el tema es ingrato,
querría redimirte de todos tus letargos.
Una voz que te daña diría murmurando:
Del amor, amor mío, te quiero siempre esclavo,
para que tus palabras no tengan que inventarlo.

Quien a ese poema de amor dilapidado
incauto se atreviera, sin calcular el daño,
amaría el amor, probablemente tanto
como el afán de huir, fatigado hasta el asco,
de todas las trastiendas, repletas de fracasos,
que los cuerpos arrastran, y en que nos arrastramos.

... ... ...
EL ORIGEN DEL MUNDO
A Felipe Benítez Reyes
No se trata tan sólo de una herida
que supura deseo y que sosiega
a aquellos que la lamen reverentes,
o a los estremecidos que la tocan
sin estremecimiento religioso,
como una prospección de su costumbre,
como una cotidiana tarea conyugal;
o a los que se derrumban, consumidos,
en su concavidad incandescente,
después de haber saciado el hambre de la bestia,
que exige su ración de carne cruda.

No consiste tan sólo en ese triángulo
de pincelada negra entre los muslos,
contra un fondo de tibia blancura que se ofrece.
No es tan fácil tratar de reducirlo
al único argumento que se esconde
detrás de los trabajos amorosos
y de las efusiones de la literatura.

El cuerpo no supone un artefacto
de simple ingeniería corporal;
también es la tarea del espíritu
que se despliega sabio sobre el tiempo.
El arca que contiene, memoriosa,
la alquimia milenaria de la especie.

Así que los esclavos del deseo,
aunque no lo sospechen, cuando lamen
la herida más antigua, cuando palpan
la rosa cicatriz de brillo acuático,
o cuando se disuelven dentro de su hendidura,
vuelven a pronunciar un sortilegio,
un conjuro ancestral.
Nos dirigimos
sonámbulos con rumbo hacia la noche,
viajamos otra vez a la semilla,
para observar radiantes cómo crece
la flor de carne abierta.

La pretérita flor.

Húmeda flor atávica.

El origen del mundo.