jueves, 8 de enero de 2026

Albada de Jaime Gil de Biedma.

Despiértate. La cama está más fría
y las sábanas sucias en el suelo.
Por los montantes de la galería
            llega el amanecer,
con su color de abrigo de entretiempo
            y liga de mujer.

Despiértate pensando vagamente
que el portero de noche os ha llamado.
Y escucha en el silencio: sucediéndose
hacia lo lejos, se oyen enronquecer
los tranvías que llevan al trabajo.
             Es el amanecer.

Irán amontonándose las flores
cortadas, en los puestos de las Ramblas,
y silbarán los pájaros –cabrones–
desde los plátanos, mientras que ven volver
la negra humanidad que va a la cama
             después de amanecer.

Acuérdate del cuarto en que has dormido.
Entierra la cabeza en las almohadas,
sintiendo aún la irritación y el frío
              que da el amanecer
junto al cuerpo que tanto nos gustaba
              en la noche de ayer,

y piensa en que debieses levantarte.
Piensa en la casa todavía oscura
donde entrarás para cambiar de traje,
y en la oficina, con sueño que vencer,
y en muchas otras cosas que se anuncian
            desde el amanecer.

Aunque a tu lado escuches el susurro
de otra respiración. Aunque tú busques
el poco de calor entre sus muslos
medio dormido, que empieza a estremecer.
Aunque el amor no deje de ser dulce
              hecho al amanecer.

—Junto al cuerpo que anoche me gustaba
tanto desnudo, déjame que encienda
la luz para besarse cara a cara,
            en el amanecer.
Porque conozco el día que me espera,
            y no por el placer.


Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 13 de noviembre de 1929-Barcelona, 8 de enero de 1990)​ fue un escritor español.

miércoles, 7 de enero de 2026

DULZURA de Gabriela MISTRAL.


DULZURA 
de Gabriela MISTRAL.

Madrecita mía,
madrecita tierna,
déjame decirte
dulzuras extremas.

Es tuyo mi cuerpo
que juntaste en ramo;
deja revolverlo
sobre tu regazo.

Juega tú a ser hoja
y yo a ser rocío:
y en tus brazos locos
tenme suspendido.

Madrecita mía,
todito mi mundo,
déjame decirte
los cariños sumos.

Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga  nacida en Vicuña, (Chile) el 7 de abril de 1889. Fallece en Nueva York el 10 de enero de 1957, fue una poeta, diplomática y pedagoga chilena. Escritora y premio Nobel de Literatura en 1945 para un autor de Nuestra América. Donde lo recibe con estas palabras: “Hoy Suecia se vuelve hacia la lejana América ibera para honrarla en uno de los muchos trabajos de su cultura. El espíritu universalista de Alfredo Nobel estaría contento de incluir en el radio de su obra protectora de la vida cultural al hemisferio sur del Continente Americano tan poco y tan mal conocido”.
El pseudónimo de Gabriela Mistral (formado a partir de dos autores admirados, el italiano Gabriele D'Annunzio y el poeta Frédéric Mistral).
Gabriela Mistral fue directora de varias escuelas secundarias en diferentes ciudades de Chile.
En 1922 dejó Chile para trasladarse a México, a petición del gobierno de este país, con el fin de que colaborara en la reforma de la educación iniciada por José Vasconcelos. Luego viajó a Europa y a Estados Unidos, y en 1926 fue nombrada secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones.
Gabriela Mistral, la poetisa chilena es considerada una de las tres grandes voces líricas de Nuestra América que comparte con la argentina, aunque nacida en Suiza, Alfonsina Storni y la uruguaya Juana de Ibarburou.
Dos años antes de recibir el premio Nobel, comenzó su carrera diplomática y fue Cónsul en Nápoles (Italia), en Portugal, España, y en Brasil.
En 1951 recibe el Premio Nacional de Literatura de Chile. Siguió su carrera diplomática y con ella sus numerosos viajes hasta su fallecimiento en la ciudad de  Nueva York, en 1957. Por deseo de la propia Mistral, sus restos fueron trasladados a Chile y fue enterrada en Montegrande.

martes, 6 de enero de 2026

Los reyes de Luis Cernuda.

Adoración de los Reyes Magos, retablo mayor de la Seo o Catedral del Salvador de Zaragoza, España.

«Los reyes»

Baltasar
Como pastores nómadas, cuando hiere la espada del invierno,
Tras una estrella incierta vamos, atravesando de noche los desiertos,
Acampados de día junto al muro de alguna ciudad muerta,
Donde aúllan chacales; mientras, abandonada nuestra tierra,
Sale su cetro a plaza, para ambiciosos o charlatanes que aún exploten
El viejo afán humano de atropellar la ley, el orden.
Buscamos la verdad, aunque verdades en abstracto son cosa innecesaria,
Lujo de soñadores, cuando bastan menudas verdades acordadas.
Mala cosa es tener el corazón henchido hasta dar voces, clamar por la verdad, por la justicia.
No se hizo el profeta para el mundo, sino el dúctil sofista
Que toma el mundo como va: guerras, esclavitudes, cárceles y verdugos
Son cosas naturales, y la verdad es sueño, menos que sueño, humo.
Gaspar
Amo el jardín, cuando abren las flores serenas del otoño,
El rumor de los árboles, cuya cima dora la luz toda reposo,
Mientras por la avenida el agua esbelta baila sobre el mármol
Y a lo lejos se escucha, entre el aire más denso, un pájaro.
Cuando la noche llega, y desde el río un viento frío corre
Sobre la piel desnuda, llama la casa al hombre,
Hecha voz tibia, entreabiertos sus muros como una concha oscura,
Con la perla del fuego, donde sueño y deseo juntan sus luces puras.
Un cuerpo virgen junto al lecho aguarda desnudo, temeroso,
Los brazos del amante, cuando a la madrugada penetra y duele el gozo.
Esto es la vida. ¿Qué importan la verdad o el poder junto a esto?
Vivo estoy. Dejadme así pasar el tiempo en embeleso.
Melchor
No hay poder sino en Dios, en Dios sólo perdura la delicia;
El mar fuerte es su brazo, la luz alegre su sonrisa.
Dejad que el ambicioso con sus torres alzadas oscurezca la tierra;
Pasto serán del huracán, con polvo y sombra confundiéndolas.
Dejad que el lujurioso bese y muerda, espasmo tras espasmo;
Allá en lo hondo siente la indiferencia virgen de los huesos castrados.
¿Por qué os doléis, ¡oh reyes!, del poder y la dicha que atrás quedan?
Aunque mi vida es vieja no vive en el pasado, sino espera;
Espera los momentos más dulces, cuando al alma regale
La gracia, y el cuerpo sea al fin risueño, hermoso e ignorante.
Abandonad el oro y los perfumes, que el oro pesa y los aromas aniquilan.
Adonde brilla desnuda la verdad nada se necesita.
Baltasar
Antífona elocuente, retórica profética de raza a quien escapa con el poder la vida.
Pero mi pueblo es joven, es fuerte, y diferente del tuyo israelita.
Gaspar
Si el beso y si la rosa codicio, indiferente hacia los dioses todos,
Es porque beso y rosa pasan. Son más dulces los efímeros gozos.
Melchor
Locos enamorados de las sombras. ¿Olvidáis, tributarios
Como son vuestros reinos del mío, que aún puedo sujetaros
A seguir entre siervos descalzos, el rumbo de mi estrella?
¿Qué es soberbia o lujuria ante el miedo, el gran pecado, la fuerza de la tierra?
Baltasar
Con tu verdad pudiera, si la hallamos, alzar un gran imperio.
Gaspar
Tal vez esa verdad, como una primavera, abra rojos deseos.
Luis Cernuda.
Luis Cernuda Bidou o Bidón (Sevilla, 21 de septiembre de 1902 – Ciudad de México, 5 de noviembre de 1963) fue un destacado poeta y crítico literario español.

lunes, 5 de enero de 2026

El pasajero de Ramón María del Valle-Inclán.

 


EL PASAJERO.

¡Tengo rota la vida!  En el combate
de tantos años ya mi aliento cede,
y al orgulloso pensamiento abate
la idea de la muerte, que lo obsede.

Quisiera entrar en mí, vivir conmigo,
poder hacer la cruz sobre mi frente,
y sin saber de amigo ni enemigo,
apartado, vivir devotamente.

¿Dónde la verde quiebra de la altura
con rebaños y músicos pastores?
¿Dónde gozar de la visión tan pura.

que hace hermanas las almas y las flores?
¿Dónde cavar en paz la sepultura
y hacer místico pan con mis dolores?

Ramón María Valle Peña (Villanueva de Arosa, 28 de octubre de 1866-Santiago de Compostela, 5 de enero de 1936).

sábado, 3 de enero de 2026

Francisco de Paula Castañeda por Jorge Oscar Sulé.




"García con Rivadavia
tienen unos saladeros
y allá entre los patagones
compran reses, compran cueros;
cielito, cielo, cielito
cielito de nuestros barrios
cuando más roban los indios
más ganan nuestros secretarios.

García con Rivadavia
al indio compran ganado
por eso dejan que robe
el indio a los hacendados;
cielito, cielo, cielito
cielito de economía
ya pueden los hacendados
decir esta boca es mía.
García con Rivadavia
al país han echado el guante
a ellos le sale la cuenta
y la provincia que aguante
cielito, cielo,que sí
cielito de las cautivas
que pasan ya de tres mil
las que no están redimidas.
García con Rivadavia
aumentan a Don Martín
la venta, cuando los indios
nos cantan el retintín;
cielito, cielo, cielito
cielito de don Martín
que a costa de la campaña
se abotona el chupetín ".
No nos constan las maliciosas suposiciones del fraile batallador, tan enemigo de Rivadavia. Éste lo llegó a desterrar de Buenos Aires en cinco oportunidades por no tolerar los sarcasmos del cura.
Pero valga el brulote poético de Castañeda para sospechar que en el negocio de los indios no pocas veces estuvieron entreverados algunos cristianos.

Jorge Oscar Sulé.
" Rosas y sus relaciones con los indios ".

Francisco de Paula Castañeda, también conocido como "el Padre Castañeda" y autoapodado "El Gauchipolítico" (3 de enero de 1776, Gobernación del Río de la Plata, Virreinato del Perú, Imperio Español   – Fallece en Paraná, Prov. de Entre Ríos, Confederación Argentina, un 12 marzo de 1832).
Francisco de Paula Castañeda  fue un religioso franciscano argentino, político destacado durante la Revolución de Mayo y las siguientes décadas de historia de su país. Se opuso a la política religiosa de Bernardino Rivadavia, destacándose por el tono satírico de su oposición a la misma en la prensa, y por los numerosos periódicos que editó.
A Bernardo González Rivadavia, más conocido como Bernardino Rivadavia le dedcó estos versos:
"No hay provenir maravilloso
ni otro contenido más delicado
que librarse del Sapo del Diluvio
El Sapo es Rivadavia o Rivaduvio
o el Robespierre el renegado".
Castañeda ejerció su "santa ira", como dijo de él Capdevila, contra el liberalismo que -encarnado en Rivadavia y su Reforma- amenazaba a la joven Argentina.
Ocho meses más tarde, por disposición de Rivadavia, estaba Castañeda desterrado de la ciudad de Buenos Aires y custodiado en Kaquelhuincul en las cercanías de la actual población de Maipú, al sur de la provincia de aquel nombre.  Pero antes de referir sus encuentros con Rivadavia hay que recordar que, después del Obispo San Alberto, fue Castañeda el más empeñoso propagador de la enseñanza primaria que hubo en el Río de la Plata, y fue el primer entusiasta de las escuelas de dibujo.
Solo un periódico daría la noticia del fallecimiento, el ‘Despertador Teo Filantrópico’ del padre Francisco de Paula Castañeda” daría la noticia del fallecimiento del Gral. Don Manuel Belgrano.
Fue enemigo de Rivadavia por las reformas eclesiásticas que impuso, y lo combatió en algunos de sus periódicos. El gobierno de Rosas, considerando que los artículos que el sacerdote publicaba en “La verdad desnuda” eran agraviantes para su gobierno, lo condenó al destierro en Patagones, pero el padre Castañeda huyó y se refugió en Montevideo,  donde siguió con su prédica “antirosista”, publicando “Amonestaciones”, Despertador teofilantrópico-místico-político”.