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viernes, 26 de septiembre de 2025

YO QUIERO SER BOMBERO de Alberto Cortez.

 


YO QUIERO SER BOMBERO.


El padre asegura, será un ingeniero

la madre pretende que sea doctor.

Las tías quisieran que fuera banquero

un hombre de mundo, un gran seductor.

 

La abuela sugiere que aprenda un oficio

para que la vida se pueda ganar

en tanto el abuelo augura que el niño

se pondrá las botas, será militar.

 

Desde su galaxia el niño ya sabe

que cuando sea grande tendrá que ceder.

Pero, mientras tanto, él tiene la llave

del eterno sueño de ser o no ser.

 

Bombero, bombero, yo quiero ser bombero

Bombero, bombero, porque es mi voluntad.

Bombero, bombero, yo quiero ser bombero

que nadie se meta con mi identidad.

 

El niño es un joven que acepta el legado.

Ya le abre sus puertas la universidad.

Al cabo de un tiempo es  un gran abogado

y al cabo de un otro, también es papá.

 

El hijo conjuga futuro y pasado

en las opiniones de lo que será.

Los padres y abuelos ya lo han programado

y rueda la rueda y siempre es igual.

 

Desde su galaxia el niño ya sabe

que cuando sea grande tendrá que aprender

a ser como todos y a tirar la llave

del eterno sueño de ser o no ser..

 

Bombero, bombero, yo quiero ser bombero

Bombero, bombero, porque es mi voluntad.

Bombero, bombero, yo quiero ser bombero

que nadie se meta con mi identidad.

 

Al fin de los tiempos, el niño es un viejo

sentado a la sombra de su realidad

y desde la infancia, como en un espejo,

desfilan las cosas que ya no serán.

 

La casa paterna, juguetes y amigos

y aquel despilfarro de la libertad

se van poco a poco quedando dormidos

en los largos brazos de la soledad.

 

El viejo se apaga y vuelve a su mente

el niño soñando, con ser o no ser.

Cerrando los ojos se va lentamente,

cantando bajito por última vez:

 

Bombero, bombero, yo quiero ser bombero

Bombero, bombero, porque es mi voluntad.

Bombero, bombero, yo quiero ser bombero

que nadie se meta con mi identidad.

Letra: Alberto Cortez. Música: Alberto Cortez.

*** Pertenece a la Página: http://www.albertocortez.com/

Alberto Cortez. Nace en 1940 en la localidad de Rancul, provincia de La Pampa, República Argentina, el 11 de marzo José Alberto García Gallo.

Era descendiente de españoles por parte de su padre, y de italianos piemonteses por parte de su madre, Ana Magdalena Gallo.

Alberto Cortez fallece el jueves 4 de abril de 2019 en la ciudad de Móstoles, Comunidad de Madrid, España, a los 79 años.




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lunes, 30 de junio de 2025

EL ABUELO. Letra: Alberto Cortez. Música: Alberto Cortez.

 


EL ABUELO. Letra: Alberto Cortez. Música: Alberto Cortez. 

De alguna manera esta canción que viene es una historia de ida y vuelta. ¿Por qué?, pues simplemente porque mi abuelo se fue de emigrante y después de casi una vida yo, su nieto mayor recorrí el camino de regreso, ese camino que él no pudo realizar a lo largo de su larga vida, a pesar de su inmensa nostalgia. Murió a los ochenta y algunos años. Los hermanos Eladio y Germán García era viajantes vendedores de empresas porteñas. Allí en Trenque Lauquen conocieron a las hermanas Laburu, se enamoraron y después de un relativamente corto noviazgo se casaron y se fueron a vivir a Buenos Aires. La Argentina en aquellos años de principio de siglo era una esperanza que ofrecía amplios horizontes para los jóvenes con ganas de trabajar y hacer fortuna. Los hermanos García habían dejado España y especialmente Galicia ya que esta “sua terriña” natal no podía ofrecerles más que una vida azarosa bastante cercana a la miseria. Germán, Eladio y David, los tres hermanos García, se embarcaron en Vigo, como todos los gallegos emigrantes con destino a Buenos Aires. Al llegar se emplearon como viajantes en una empresa de tabacos y “El abuelo” y su hermano Germán en uno de sus viajes de ventas a las poblaciones del interior, conocieron, noviaron y se casaron con dos hermanas de origen vasco, Doña Julia Laburu, mi abuela y Doña Leonor Laburu. Estas hermanas vivían con su familia en Trenque Lauquen, hoy una floreciente ciudad de la provincia de Buenos Aires. Ya casados regresaron a la capital. Como en aquella gran ciudadano se veían las cosas claras como para hacer dinero pronto Eladio, mi abuelo y su joven esposa Julia emprendieron viaje hacia el oeste en busca de organizar un pequeño comercio en algún pueblo de los que se fundaban aprovechando la riada de gente que buscaba trabajo en el ferrocarril en construcción. Recaló primero en General Villegas, ultima población de la provincia de Buenos Aires y allí las cosas no le fueron del todo bien y como consecuencia de aquel fracaso, malas siembras y peores negocios, desalentado, decidió internarse más al oeste.. Pero antes, quiso con ayuda de sus hermanos regresar a Galicia con toda la familia y así lo hizo. Nadie en la familia supo explicarme las razones de ese regreso. Seguramente su exultante juventud de entonces más los fracasos s los que antes hice referencia convocó una tormenta de dudas de que a lo mejor en España podría salir adelante, pero no fue así. Permaneció allí un par de años viviendo a expensas de la familia y en esa breve estancia nació mi padre en Pungín provincia de Orense, una aldea a escasos quince kilómetros de la capital provincial. Al año del nacimiento de mi padre el abuelo su mujer y su prole volvieron a Argentina para no regresar jamás a España. En realidad en la canción yo digo que nunca volvió a España sin embargo como se ve no es totalmente cierto. Claro que este regreso no quise tomarlo en cuenta, porque se produjo a muy poco tiempo de haber emigrado y por circunstancias, por mi desconocidas. Ya de regreso a Argentina retomó su éxodo hacia el oeste hasta llegar a una naciente población (apenas un caserío) que por entonces se llamaba Villa Jardón en honor a la familia que había donado los terrenos para su fundación. Más tarde las tendencias reivindicadoras de la cultura indígena de la zona lograron cambiar el nombre de Villa Jardón por el actual: Rancul. Allí se instaló comprando, siempre con ayuda de sus hermanos una casa en la que muchos años después, el 11 de marzo de 1940 nacería yo. Montó un negocio en donde se vendía de todo para la gente del campo. Como era un nostálgico empedernido a pesar de las distancias y las todavía precarias comunicaciones seguía muy de cerca todo lo que acontecía en España, su patria lejana. Según me contaban mis tías, cuando estalló la guerra civil española estuvo a punto de dejarlo todo otra vez y regresar a alistarse en las fuerzas republicanas, mas su familia, ya numerosa y la negativa de sus hermanos de ayudarle en aquello

EL ABUELO.


"I

 

El abuelo un día

cuando era muy joven

allá en su Galicia,

miró el horizonte

y pensó que otra senda

tal vez existía.

Y al viento del norte

que era un viejo amigo,

le habló de su prisa,

le mostró sus manos

que mansas y fuertes,

estaban vacías,

y el viento le dijo:

""Construye tu vida

detrás de los mares,

allende Galicia"".

 

Y el abuelo un día

en un viejo barco

se marchó de España.

El abuelo un día,

como tantos otros,

con tanta esperanza.

La imagen querida

de su vieja aldea

y de sus montañas

se llevó grabada

muy dentro del alma,

cuando el viejo barco

lo alejó de España.

 

II

 

El abuelo un día

subió a la carreta

de subir la vida.

Empuñó el arado,

abonó la tierra

y el tiempo corría.

Y luchó sereno

por plantar el árbol

que tanto quería.

Y el abuelo un día

lloró bajo el árbol

que al fin florecía,

lloró de alegría

cuando vio sus manos,

que un poco más viejas

no estaban vacías.

 

Y el abuelo entonces,

cuando yo era niño,

me hablaba de España,

del viento del norte,

de la vieja aldea

y de sus montañas.

Le gustaba tanto

recordar las cosas

que llevo grabadas

muy dentro del alma,

que a veces callado,

sin decir palabra,

me hablaba de España.

 

III

 

El abuelo un día,

cuando era muy viejo,

allende Galicia.

Me tomó la mano

y yo me di cuenta

que ya se moría.

Y entonces me dijo,

con muy pocas fuerzas

y con menos prisa,

""prométeme, hijo,

que a la vieja aldea

irás algún día,

y al viento del norte

dirás que su amigo,

a una nueva tierra

le entregó la vida.

 

Y el abuelo un día

se quedó dormido

sin volver a España.

El abuelo un día,

como tantos otros,

con tanta esperanza.

Y al tiempo al abuelo

lo vi en las aldeas,

lo vi en las montañas,

en cada mañana

y en cada leyenda,

por todas las sendas

que anduve de España.

"

Letra: Alberto Cortez. Música: Alberto Cortez.

Pertenece a la Página: http://www.albertocortez.com/



Alberto Cortez. 

Nace en 1940 en la localidad de Rancul, provincia de La Pampa, República Argentina, el 11 de marzo José Alberto García Gallo.

"Rancul es mi pueblo, es decir, allí donde mi madre me trajo al mundo, allí donde pasé mi infancia, feliz por cierto, y si digo feliz, no es porque de niño tuviera muchas licencias o muchos juguetes o mis padres muchas posibilidades de ofrecérmelos, no. Mi infancia fue una infancia feliz porque se desarrolló en un clima familiar armónico, al punto de atreverme a llamarlo amoroso. Armónico porque ni de niño ni de adolescente asistí jamás a una discusión entre mis padres, y no dudo de que como pareja las hayan tenido, pero bien se cuidaron de no discutir delante de sus hijos, es decir, que la armonía fue una constante en la casa familiar. Con nosotros convivían tías, tíos y, por supuesto, el abuelo paterno de origen gallego a modo de patriarca. Mis abuelos maternos, italianos, no vivían en nuestra casa mas sí en el pueblo, que viene a ser más o menos lo mismo, pues la distancia entre ambas casas era mínima. De niño tuve muchos amigos que la vida me ha permitido conservar a través del tiempo, dispersos, pero siempre presentes en mi ánimo y, por supuesto, en mi corazón. Juntos fuimos atravesando la infancia y juntos nos sorprendió la adolescencia y el crecimiento de las alas. Un buen o mal día esas alas levantaron vuelo y a casi todos nos ganó el exilio, el exilio natural de un tiempo que ya nunca más regresa y cuyas coordenadas están escritas y bien definidas en el libro del destino. Flotando en el incontaminado aire de Rancul se quedaron nuestros despertares a la vida, a los sueños, la fantasía, la imaginación y naturalmente las esperanzas. Todos nos fuimos con la promesa de volver algún día al encuentro de las emociones y a descolgar de ese incontaminado aire de nuestra infancia y adolescencia, los recuerdos más urgentes de recuperar" Página de Alberto Cortez.

Era descendiente de españoles por parte de su padre, y de italianos piemonteses por parte de su madre, Ana Magdalena Gallo.

Alberto Cortez fallece el jueves 4 de abril de 2019 en la ciudad de Móstoles, Comunidad de Madrid, España, a los 79 años.

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En la plaza céntrica de Rancul yace el Rinconcito en homenaje al reconocido cantautor Alberto Cortez. Allí en un espacio especialmente cuidado, se observa una placa y un aguaribay que fue plantado en su nombre, la misma especie que lo inspiró en su tema musical "Mi árbol y yo".

Las cenizas del cantautor argentino Alberto Cortez descansan en Rancul, su pueblo natal. Los restos fueron traídos en plena pandemia por su viejo amigo Carlos Corvalán desde Rosario y fueron recibidos por sus dos sobrinas, Jimena y Belén García.

En el 2023 en cumplimiento de los deseos del reconocido cantautor Alberto Cortez, llegaron a Rancul 102 bultos procedentes de Valencia, España. El material está constituido de: documentos, cuadros, objetos, discos, libros y mobiliario. Todo este material quedará a resguardo de familiares hasta tanto se concrete el espacio.

A lo largo de su obra artística, llevó las raíces de La Pampa en todos sus actos. Algunas de sus canciones más conocidas y destacadas son: “Campos pampeanos”, “Volveré a los viejos andenes”, “Distancia”, “La Pampa es un viejo mar”, entre tantas otras.

viernes, 5 de abril de 2024

MOMENTO MUSICAL: Mi árbol y yo de Alberto Cortez.

 





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Alberto Cortez.

José Alberto García Gallo nacido en Rancul, provincia de La Pampa el 11 de marzo de 1940, más conocido como Alberto Cortez, fue un cantautor y poeta argentino nacionalizado español. Fallece en Móstoles, Madrid el 4 de abril de 2019. Sus restos descansan en su Rancul querido.

jueves, 4 de abril de 2024

Mi árbol y yo de Alberto Cortez.

 


Mi árbol y yo

de Alberto Cortez.

Mi madre y yo lo plantamos en el límite del patio

Donde termina la casa

Fue mi padre quien lo trajo, yo tendría cinco años, y él

Él apenas una rama

Al llegar la primavera abonamos bien la tierra

Y lo cubrimos de agua

Con trocitos de madera hicimos una barrera

Para que no se dañara

Mi árbol brotó

Mi infancia pasó

Hoy bajo su sombra

Que tanto creció

Tenemos recuerdos

Mi árbol y yo.

 

Mi árbol brotó

Mi infancia pasó

Hoy bajo su sombra

Que tanto creció

Tenemos recuerdos

Mi árbol y yo.

 

Con el correr de los años, con los pantalones largos

Me llegó la adolescencia

Fue a la sombra de mi árbol una siesta de verano

Cuando perdí la inocencia

Luego fue tiempo de estudios con regresos a menudo

Pero con plena conciencia

Que iniciaba un largo viaje, solo de ida el pasaje, y así

Me ganó la ausencia

Mi árbol quedó

Y el tiempo pasó

Hoy bajo su sombra

Que tanto creció

Tenemos recuerdos

Mi árbol y yo.

 

Muchos años han pasado y por fin he regresado

A mi terruño querido

Y en el límite del patio allí me estaba esperando

Como se espera a un amigo

Parecía sonreírme como queriendo decirme: "mira

Estoy lleno de nidos"

Ese árbol que plantamos hace... cuarenta y muchos años

Siendo yo apenas un niño

Aquel que brotó

Y el tiempo pasó

Mitad de mi vida

Con él se quedó

Hoy bajo su sombra

Que tanto creció

Tenemos recuerdos

Mi árbol

Y yo.

José Alberto García Gallo (Rancul, La Pampa; 11 de marzo de 1940-Móstoles, Madrid; 4 de abril de 2019), más conocido como Alberto Cortez, fue un cantautor y poeta argentino nacionalizado español.

Era descendiente de españoles por parte de su padre, José Martiano García, y de italianos piamonteses por parte de su madre, Ana Magdalena Gallo. Con seis años ingresó en la Escuela n.º 31 y también en el conservatorio de música de Rancul, que dependía del Alberto Williams de la capital federal, que era el que otorgaba títulos y diplomas.

A los doce años sus padres le envían a San Rafael, provincia de Mendoza, donde vivían su tíos Leonor e Isidoro. Allí ingresa a la vez en el Colegio Nacional "Manuel Ignacio Molina" para estudiar el bachiller y en el Conservatorio Chopin para proseguir con sus estudios de piano bajo la tutela del profesor Robert Whermouth.

"Un día se me ocurrió contar la historia de cómo fue que lo plantamos con mi madre, en la vieja casona de Rancul (una localidad en el norte de la provincia de La Pampa), donde viví en mi infancia y adolescencia. Tal como dice la canción, mi papá trajo un arbolito, que no llegaba a los 20 centímetros de altura", contó alguna vez. "Muchos años después, mi madre tuvo que podar el árbol porque sus raíces eran tan grandes que le estaban tirando la casa al vecino. Fue una especie de conflicto vecinal. Con todo el dolor del alma se cortó ese árbol que fue parte de mi vida y de la de mi madre". Grabado en 1989, como parte del álbum “Coincidencias”.

La canción "Cuando un amigo se va" de Alberto Córtez (dedicada a su padre en 1969) quien se enteró de la muerte de su padre mientras estaba de gira, durante un concierto en Madrid. Las otras canciones son "Alfonsina y el mar" de Ariel Ramírez y Félix Luna y "Gracias a la vida"  de Violeta Parra son consideradas según encuesta de un periódico de Chile como las tres mejores canciones en idioma castellano del siglo XX.

sábado, 11 de marzo de 2017

COMO DE COSTUMBRE de ALBERTO CORTEZ.

Despertó a la ocho, como de costumbre,
se metió en la ducha, se lavó los dientes
y en su viejo traje, como de costumbre
salió de su casa a las ocho y veinte.
Empujó en el Metro, como de costumbre;
unos van arriba y otros por debajo
y a las nueve en punto, como de costumbre,
dio los ""buenos días" y entró a su trabajo.
La oficina fría, como de costumbre,
los mismos papeles, los mismos problemas,
los mismos colegas, como de costumbre,
con el mismo horario y los mismos temas.
Todo es de rutina, como de costumbre,
todo es una larga planilla de hastío,
se estiran las horas, como de costumbre,
habitando todas un reloj vacío.
Regresó a su casa, como de costumbre.
Encendió la tele y esperó la cena.
Se comió en silencio, como de costumbre,
en la noche mala y en la noche buena.
Despidió a los niños, como de costumbre,
y se quedó sólo, viendo un melodrama,
ella ya dormía, como de costumbre,
cuando finalmente se metió en la cama.
La tocó en el hombro, como de costumbre
y ella resignada se entregó enseguida,
luego dio la espalda, como de costumbre,
abrazó la almohada y se quedó dormida.
Todo es de rutina, como de costumbre,
todo es una larga cadena de hastíos,
se estiran las ansias, como de costumbre,
habitando todas un mundo vacío.
Despertó a las nueve, como de costumbre,
todos los domingos de su calendario
y se fue de campo, como de costumbre,
él con la familia en el utilitario.
Siempre al mismo sitio, como de costumbre,
almorzó barato en un merendero
y a eso de las cinco, como de costumbre,
se sumó al regreso de los domingueros.
Uno atrás del otro, como de costumbre.
Uno atrás del otro en la caravana
a vuelta de rueda, como de costumbre,
repetida historia de cada semana.
Todo es de rutina, como de costumbre.
Todo es una larga cadena de hastío,
se estiran los días, como de costumbre,
habitando todos un tiempo vacío.
Despertó a las ocho, como de costumbre,
se metió en la ducha, se lavó los dientes
y en su viejo cuerpo, como de costumbre,
salió de su casa a las ocho y....siempre.

José Alberto García Gallo nació en Rancul,  provincia de La Pampa el 11 de marzo de 1940 más conocido como Alberto Cortez.

jueves, 24 de noviembre de 2016

NOS SOBRA... NOS FALTA de ALBERTO CORTEZ.

 "Soy un Quijote de la música porque no renuncio a mis principios" - Alberto Cortez.
NOS SOBRA... NOS FALTA 
de ALBERTO CORTEZ.

Nos sobra, nos falta
nos falta, nos sobra
a veces las luces,
a veces las sombras.

Nos falta, nos sobra
nos sobra, nos falta
a veces las fuerzas,
y a veces el alma.

Nos sobran los homicidas
que por la ley del más fuerte
han adoptado la muerte
como una forma de vida.

Nos sobra la hipocresía
de acumular  privilegios
entre ladrones egregios
y entre adorables arpías.

Nos falta la bonhomía
de reparar los errores
antes de hacerlos mayores
a golpe de letanías.

Nos falta la valentía
de no llevar equipaje
y es que nos falta coraje
para romper la alcancía.

Nos sobra, nos falta
nos falta, nos sobra,
hay muchos que pagan
y hay pocos que cobran.

Nos sobran intermediarios
que por amor al dinero
nos manipulan arteros
sudores, pan y salarios.

Nos faltan líderes sanos
que sin politiquerías
hagan posible la vía
de convivir como hermanos.

Que somos seres humanos
y no nos toman en serio
los que hacen suyo el criterio
del perro del hortelano.

Nos sobra, nos falta
nos falta, nos sobra
al uno sus ganas
y al otro la obra.

Nos falta, nos sobra
nos sobra, nos falta
el tiempo de vernos
de frente las caras.

Nos falta, nos sobra
nos sobra, nos falta.

José Alberto García Gallo (Rancul, La Pampa, 11 de marzo de 1940), mejor conocido como Alberto Cortez, es un compositor, cantante y poeta argentino.
A los 6 años su madre lo ingresa en la delegación de conservatorio Alberto Williams de Rancul a cargo de  la señorita Elena Zamalloa.
Mediando los 12 años de edad ingresa en el colegio secundario Manuel Ignacio Molina de San Rafael, provincia de Mendoza.
Sus estudios de música los continúa en el Conservatorio Chopin de la Ciudad mendocina de San Rafael. A los 12 años empieza a componer canciones una de ellas es "Un cigarrillo, la lluvia y tú".
En 1958 llega a Buenos Aires e ingresa en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Canta con su guitarra, en sus comienzos en Capital Federal, en las boites para las coperas y sus clientes, con lo que se ayuda económicamente mientras estudia; luego la orquesta de "Jazz San Francisco" lo contrata como vocalista.
Es por esos años que adopta el nombre de Alberto Cortez.
Abandona sus estudios universitarios para dedicarse a pleno a su vocación de ser cantor y músico.
A los 20 años se fue en barco a Génova y de allí en tren a Amberes (Bélgica), con "Argentine international ballet and show" que es un fracaso.
Luego de 10 años de ausencia en 1970 retorna "A mi Buenos Aires Querido" donde se incorpora tardíamente al servicio militar. Vestido de soldado actúa en el programa popular de  "Sábados circulares", del recordado "Pipo" Mancera en el canal 13 de Buenos Aires.
Y en 1971 se presenta en el Luna Park de Buenos Aires y obtiene un resonante fracaso. Decepcionado, abandona nuestra Argentina con la intención de no volver a cantar allí. Comprueba en carne propia el dicho popular: "nadie es profeta en su tierra".
Pero todo llega en la vida que premia a Alberto Cortez en  1977 donde adquiere gran popularidad y es invitado para dar recitales.
En 1978 se presenta en el Teatro Coliseo y actuará, en 1979,  en el festival de Cosquín y giras en el interior de nuestra Argentina.
En 1992 realizó un show en el Teatro Colón de Buenos Aires acompañado por Ricardo Miralles en piano y la Orquesta Sinfónica de la Plata dirigida por José Caril; siendo el primer cantante de canción popular en presentarse en el mítico lugar. 
En 1994 con Facundo Cabral inicia una temporada el espectáculo  “Lo Cortez no quita lo Cabral” donde se complementan de manera estupenda Alberto Cortez y Facundo Cabral. 
En el año 2000, la canción “Cuando un amigo se va” que Alberto Cortez le dedicara a su padre, conjuntamente “Alfonsina y el mar” de Félix Luna y Ariel Ramírez  y “Gracias a la vida” de Violeta Parra, son consideradas según encuesta de un periódico de Chile como las tres mejores canciones en castellano del siglo XX Cambalache problético y febril.