EL ABUELO. Letra: Alberto Cortez. Música: Alberto Cortez.
De alguna manera esta canción que viene es una historia de
ida y vuelta. ¿Por qué?, pues simplemente porque mi abuelo se fue de emigrante
y después de casi una vida yo, su nieto mayor recorrí el camino de regreso, ese
camino que él no pudo realizar a lo largo de su larga vida, a pesar de su
inmensa nostalgia. Murió a los ochenta y algunos años. Los hermanos Eladio y
Germán García era viajantes vendedores de empresas porteñas. Allí en Trenque
Lauquen conocieron a las hermanas Laburu, se enamoraron y después de un
relativamente corto noviazgo se casaron y se fueron a vivir a Buenos Aires. La
Argentina en aquellos años de principio de siglo era una esperanza que ofrecía
amplios horizontes para los jóvenes con ganas de trabajar y hacer fortuna. Los
hermanos García habían dejado España y especialmente Galicia ya que esta “sua
terriña” natal no podía ofrecerles más que una vida azarosa bastante cercana a
la miseria. Germán, Eladio y David, los tres hermanos García, se embarcaron en
Vigo, como todos los gallegos emigrantes con destino a Buenos Aires. Al llegar
se emplearon como viajantes en una empresa de tabacos y “El abuelo” y su
hermano Germán en uno de sus viajes de ventas a las poblaciones del interior,
conocieron, noviaron y se casaron con dos hermanas de origen vasco, Doña Julia
Laburu, mi abuela y Doña Leonor Laburu. Estas hermanas vivían con su familia en
Trenque Lauquen, hoy una floreciente ciudad de la provincia de Buenos Aires. Ya
casados regresaron a la capital. Como en aquella gran ciudadano se veían las
cosas claras como para hacer dinero pronto Eladio, mi abuelo y su joven esposa
Julia emprendieron viaje hacia el oeste en busca de organizar un pequeño
comercio en algún pueblo de los que se fundaban aprovechando la riada de gente
que buscaba trabajo en el ferrocarril en construcción. Recaló primero en
General Villegas, ultima población de la provincia de Buenos Aires y allí las
cosas no le fueron del todo bien y como consecuencia de aquel fracaso, malas
siembras y peores negocios, desalentado, decidió internarse más al oeste.. Pero
antes, quiso con ayuda de sus hermanos regresar a Galicia con toda la familia y
así lo hizo. Nadie en la familia supo explicarme las razones de ese regreso.
Seguramente su exultante juventud de entonces más los fracasos s los que antes
hice referencia convocó una tormenta de dudas de que a lo mejor en España
podría salir adelante, pero no fue así. Permaneció allí un par de años viviendo
a expensas de la familia y en esa breve estancia nació mi padre en Pungín
provincia de Orense, una aldea a escasos quince kilómetros de la capital
provincial. Al año del nacimiento de mi padre el abuelo su mujer y su prole
volvieron a Argentina para no regresar jamás a España. En realidad en la
canción yo digo que nunca volvió a España sin embargo como se ve no es
totalmente cierto. Claro que este regreso no quise tomarlo en cuenta, porque se
produjo a muy poco tiempo de haber emigrado y por circunstancias, por mi
desconocidas. Ya de regreso a Argentina retomó su éxodo hacia el oeste hasta
llegar a una naciente población (apenas un caserío) que por entonces se llamaba
Villa Jardón en honor a la familia que había donado los terrenos para su
fundación. Más tarde las tendencias reivindicadoras de la cultura indígena de
la zona lograron cambiar el nombre de Villa Jardón por el actual: Rancul. Allí
se instaló comprando, siempre con ayuda de sus hermanos una casa en la que
muchos años después, el 11 de marzo de 1940 nacería yo. Montó un negocio en
donde se vendía de todo para la gente del campo. Como era un nostálgico
empedernido a pesar de las distancias y las todavía precarias comunicaciones
seguía muy de cerca todo lo que acontecía en España, su patria lejana. Según me
contaban mis tías, cuando estalló la guerra civil española estuvo a punto de
dejarlo todo otra vez y regresar a alistarse en las fuerzas republicanas, mas
su familia, ya numerosa y la negativa de sus hermanos de ayudarle en aquello
EL ABUELO.
"I
El abuelo un día
cuando era muy joven
allá en su Galicia,
miró el horizonte
y pensó que otra senda
tal vez existía.
Y al viento del norte
que era un viejo amigo,
le habló de su prisa,
le mostró sus manos
que mansas y fuertes,
estaban vacías,
y el viento le dijo:
""Construye tu vida
detrás de los mares,
allende Galicia"".
Y el abuelo un día
en un viejo barco
se marchó de España.
El abuelo un día,
como tantos otros,
con tanta esperanza.
La imagen querida
de su vieja aldea
y de sus montañas
se llevó grabada
muy dentro del alma,
cuando el viejo barco
lo alejó de España.
II
El abuelo un día
subió a la carreta
de subir la vida.
Empuñó el arado,
abonó la tierra
y el tiempo corría.
Y luchó sereno
por plantar el árbol
que tanto quería.
Y el abuelo un día
lloró bajo el árbol
que al fin florecía,
lloró de alegría
cuando vio sus manos,
que un poco más viejas
no estaban vacías.
Y el abuelo entonces,
cuando yo era niño,
me hablaba de España,
del viento del norte,
de la vieja aldea
y de sus montañas.
Le gustaba tanto
recordar las cosas
que llevo grabadas
muy dentro del alma,
que a veces callado,
sin decir palabra,
me hablaba de España.
III
El abuelo un día,
cuando era muy viejo,
allende Galicia.
Me tomó la mano
y yo me di cuenta
que ya se moría.
Y entonces me dijo,
con muy pocas fuerzas
y con menos prisa,
""prométeme, hijo,
que a la vieja aldea
irás algún día,
y al viento del norte
dirás que su amigo,
a una nueva tierra
le entregó la vida.
Y el abuelo un día
se quedó dormido
sin volver a España.
El abuelo un día,
como tantos otros,
con tanta esperanza.
Y al tiempo al abuelo
lo vi en las aldeas,
lo vi en las montañas,
en cada mañana
y en cada leyenda,
por todas las sendas
que anduve de España.
"
Letra: Alberto Cortez. Música: Alberto Cortez.
Pertenece a la Página: http://www.albertocortez.com/
Alberto Cortez.
Nace en 1940 en la localidad de Rancul, provincia de La Pampa, República
Argentina, el 11 de marzo José Alberto García Gallo.
"Rancul es mi pueblo, es decir, allí donde mi madre me trajo al mundo, allí donde pasé mi infancia, feliz por cierto, y si digo feliz, no es porque de niño tuviera muchas licencias o muchos juguetes o mis padres muchas posibilidades de ofrecérmelos, no. Mi infancia fue una infancia feliz porque se desarrolló en un clima familiar armónico, al punto de atreverme a llamarlo amoroso. Armónico porque ni de niño ni de adolescente asistí jamás a una discusión entre mis padres, y no dudo de que como pareja las hayan tenido, pero bien se cuidaron de no discutir delante de sus hijos, es decir, que la armonía fue una constante en la casa familiar. Con nosotros convivían tías, tíos y, por supuesto, el abuelo paterno de origen gallego a modo de patriarca. Mis abuelos maternos, italianos, no vivían en nuestra casa mas sí en el pueblo, que viene a ser más o menos lo mismo, pues la distancia entre ambas casas era mínima. De niño tuve muchos amigos que la vida me ha permitido conservar a través del tiempo, dispersos, pero siempre presentes en mi ánimo y, por supuesto, en mi corazón. Juntos fuimos atravesando la infancia y juntos nos sorprendió la adolescencia y el crecimiento de las alas. Un buen o mal día esas alas levantaron vuelo y a casi todos nos ganó el exilio, el exilio natural de un tiempo que ya nunca más regresa y cuyas coordenadas están escritas y bien definidas en el libro del destino. Flotando en el incontaminado aire de Rancul se quedaron nuestros despertares a la vida, a los sueños, la fantasía, la imaginación y naturalmente las esperanzas. Todos nos fuimos con la promesa de volver algún día al encuentro de las emociones y a descolgar de ese incontaminado aire de nuestra infancia y adolescencia, los recuerdos más urgentes de recuperar" Página de Alberto Cortez.
Era descendiente de españoles por parte de su padre, y de
italianos piemonteses por parte de su madre, Ana Magdalena Gallo.
Alberto Cortez falleceel jueves
4 de abril de 2019 en la ciudad de Móstoles, Comunidad de Madrid, España, a los
79 años.
... ... ...
En la plaza céntrica de Rancul yace el Rinconcito en
homenaje al reconocido cantautor Alberto Cortez. Allí en un espacio
especialmente cuidado, se observa una placa y un aguaribay que fue plantado en
su nombre, la misma especie que lo inspiró en su tema musical "Mi árbol y
yo".
Las cenizas del cantautor argentino Alberto Cortez descansan
en Rancul, su pueblo natal. Los restos fueron traídos en plena pandemia por su
viejo amigo Carlos Corvalán desde Rosario y fueron recibidos por sus dos sobrinas,
Jimena y Belén García.
En el 2023 en cumplimiento de los deseos del reconocido
cantautor Alberto Cortez, llegaron a Rancul 102 bultos procedentes de Valencia,
España. El material está constituido de: documentos, cuadros, objetos, discos,
libros y mobiliario. Todo este material quedará a resguardo de familiares hasta
tanto se concrete el espacio.
A lo largo de su obra artística, llevó las raíces de La
Pampa en todos sus actos. Algunas de sus canciones más conocidas y destacadas
son: “Campos pampeanos”, “Volveré a los viejos andenes”, “Distancia”, “La Pampa
es un viejo mar”, entre tantas otras.
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Alberto Cortez.
José Alberto García Gallo nacido en Rancul, provincia de La
Pampa el 11 de marzo de 1940, más conocido como Alberto Cortez, fue un
cantautor y poeta argentino nacionalizado español. Fallece en Móstoles, Madrid
el 4 de abril de 2019. Sus restos descansan en su Rancul querido.
Fue mi padre quien lo trajo, yo tendría cinco años, y él
Él apenas una rama
Al llegar la primavera abonamos bien la tierra
Y lo cubrimos de agua
Con trocitos de madera hicimos una barrera
Para que no se dañara
Mi árbol brotó
Mi infancia pasó
Hoy bajo su sombra
Que tanto creció
Tenemos recuerdos
Mi árbol y yo.
Mi árbol brotó
Mi infancia pasó
Hoy bajo su sombra
Que tanto creció
Tenemos recuerdos
Mi árbol y yo.
Con el correr de los años, con los pantalones largos
Me llegó la adolescencia
Fue a la sombra de mi árbol una siesta de verano
Cuando perdí la inocencia
Luego fue tiempo de estudios con regresos a menudo
Pero con plena conciencia
Que iniciaba un largo viaje, solo de ida el pasaje, y así
Me ganó la ausencia
Mi árbol quedó
Y el tiempo pasó
Hoy bajo su sombra
Que tanto creció
Tenemos recuerdos
Mi árbol y yo.
Muchos años han pasado y por fin he regresado
A mi terruño querido
Y en el límite del patio allí me estaba esperando
Como se espera a un amigo
Parecía sonreírme como queriendo decirme: "mira
Estoy lleno de nidos"
Ese árbol que plantamos hace... cuarenta y muchos años
Siendo yo apenas un niño
Aquel que brotó
Y el tiempo pasó
Mitad de mi vida
Con él se quedó
Hoy bajo su sombra
Que tanto creció
Tenemos recuerdos
Mi árbol
Y yo.
José Alberto García Gallo (Rancul, La Pampa; 11 de marzo de
1940-Móstoles, Madrid; 4 de abril de 2019), más conocido como Alberto Cortez,
fue un cantautor y poeta argentino nacionalizado español.
Era descendiente de españoles por parte de su padre, José Martiano
García, y de italianos piamonteses por parte de su madre, Ana Magdalena Gallo.
Con seis años ingresó en la Escuela n.º 31 y también en el conservatorio de
música de Rancul, que dependía del Alberto Williams de la capital federal, que
era el que otorgaba títulos y diplomas.
A los doce años sus padres le envían a San Rafael, provincia
de Mendoza, donde vivían su tíos Leonor e Isidoro. Allí ingresa a la vez en el
Colegio Nacional "Manuel Ignacio Molina" para estudiar el bachiller y
en el Conservatorio Chopin para proseguir con sus estudios de piano bajo la
tutela del profesor Robert Whermouth.
"Un día se me ocurrió contar la historia de cómo fue
que lo plantamos con mi madre, en la vieja casona de Rancul (una localidad en
el norte de la provincia de La Pampa), donde viví en mi infancia y
adolescencia. Tal como dice la canción, mi papá trajo un arbolito, que no
llegaba a los 20 centímetros de altura", contó alguna vez. "Muchos
años después, mi madre tuvo que podar el árbol porque sus raíces eran tan
grandes que le estaban tirando la casa al vecino. Fue una especie de conflicto
vecinal. Con todo el dolor del alma se cortó ese árbol que fue parte de mi vida
y de la de mi madre". Grabado en 1989, como parte del álbum “Coincidencias”.
La canción "Cuando un amigo se va" de Alberto
Córtez (dedicada a su padre en 1969) quien se enteró de la muerte de su padre
mientras estaba de gira, durante un concierto en Madrid. Las otras canciones
son "Alfonsina y el mar" de Ariel Ramírez y Félix Luna y
"Gracias a la vida" de Violeta
Parra son consideradas según encuesta de un periódico de Chile como las tres
mejores canciones en idioma castellano del siglo XX.
"Soy un Quijote de la música porque no renuncio a mis principios" - Alberto Cortez.
NOS SOBRA... NOS FALTA
de ALBERTO CORTEZ.
Nos sobra, nos falta
nos falta, nos sobra
a veces las luces,
a veces las sombras.
Nos falta, nos sobra
nos sobra, nos falta
a veces las fuerzas,
y a veces el alma.
Nos sobran los homicidas
que por la ley del más fuerte
han adoptado la muerte
como una forma de vida.
Nos sobra la hipocresía
de acumular
privilegios
entre ladrones egregios
y entre adorables arpías.
Nos falta la bonhomía
de reparar los errores
antes de hacerlos mayores
a golpe de letanías.
Nos falta la valentía
de no llevar equipaje
y es que nos falta coraje
para romper la alcancía.
Nos sobra, nos falta
nos falta, nos sobra,
hay muchos que pagan
y hay pocos que cobran.
Nos sobran intermediarios
que por amor al dinero
nos manipulan arteros
sudores, pan y salarios.
Nos faltan líderes sanos
que sin politiquerías
hagan posible la vía
de convivir como hermanos.
Que somos seres humanos
y no nos toman en serio
los que hacen suyo el criterio
del perro del hortelano.
Nos sobra, nos falta
nos falta, nos sobra
al uno sus ganas
y al otro la obra.
Nos falta, nos sobra
nos sobra, nos falta
el tiempo de vernos
de frente las caras.
Nos falta, nos sobra
nos sobra, nos falta.
José Alberto García Gallo (Rancul, La Pampa, 11 de marzo de 1940), mejor conocido como Alberto Cortez, es un compositor, cantante y poeta argentino.
A los 6 años su madre lo ingresa en la delegación de conservatorio Alberto Williams de Rancul a cargo de la señorita Elena Zamalloa.
Mediando los 12 años de edad ingresa en el colegio secundario Manuel Ignacio Molina de San Rafael, provincia de Mendoza.
Sus estudios de música los continúa en el Conservatorio Chopin de la Ciudad mendocina de San Rafael. A los 12 años empieza a componer canciones una de ellas es "Un cigarrillo, la lluvia y tú".
En 1958 llega a Buenos Aires e ingresa en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Canta con su guitarra, en sus comienzos en Capital Federal, en las boites para las coperas y sus clientes, con lo que se ayuda económicamente mientras estudia; luego la orquesta de "Jazz San Francisco" lo contrata como vocalista.
Es por esos años que adopta el nombre de Alberto Cortez.
Abandona sus estudios universitarios para dedicarse a pleno a su vocación de ser cantor y músico.
A los 20 años se fue en barco a Génova y de allí en tren a Amberes (Bélgica), con "Argentine international ballet and show" que es un fracaso.
Luego de 10 años de ausencia en 1970 retorna "A mi Buenos Aires Querido" donde se incorpora tardíamente al servicio militar. Vestido de soldado actúa en el programa popular de "Sábados circulares", del recordado "Pipo" Mancera en el canal 13 de Buenos Aires.
Y en 1971 se presenta en el Luna Park de Buenos Aires y obtiene un resonante fracaso. Decepcionado, abandona nuestra Argentina con la intención de no volver a cantar allí. Comprueba en carne propia el dicho popular: "nadie es profeta en su tierra".
Pero todo llega en la vida que premia a Alberto Cortez en 1977 donde adquiere gran popularidad y es invitado para dar recitales.
En 1978 se presenta en el Teatro Coliseo y actuará, en 1979, en el festival de Cosquín y giras en el interior de nuestra Argentina.
En 1992 realizó un show en el Teatro Colón de Buenos Aires acompañado por Ricardo Miralles en piano y la Orquesta Sinfónica de la Plata dirigida por José Caril; siendo el primer cantante de canción popular en presentarse en el mítico lugar.
En 1994 con Facundo Cabral inicia una temporada el espectáculo “Lo Cortez no quita lo Cabral” donde se complementan de manera estupenda Alberto Cortez y Facundo Cabral.
En el año 2000, la canción “Cuando un amigo se va” que Alberto Cortez le dedicara a su padre, conjuntamente “Alfonsina y el mar” de Félix Luna y Ariel Ramírez y “Gracias a la vida” de Violeta Parra, son consideradas según encuesta de un periódico de Chile como las tres mejores canciones en castellano del siglo XX Cambalache problético y febril.