martes, 30 de diciembre de 2025

Que no te falte tiempo de HAMLET LIMA QUINTANA.

 


Que no te falte tiempo

de HAMLET LIMA QUINTANA.

Que no te falte tiempo
para comer con los amigos,
partir el pan,
reconocerse en las miradas.
Deseo, que la noche
se te transforme en música,
y la mesa en un largo
sonido de campanas.
Que nada te desvíe,
que nada te disturbe,
que siempre tengas algo
de hoy para mañana.
Y que lo sepas dar
para regar las plantas,
para cortar la leña,
para encender el fuego,
para ganar la lucha,
para que tengas paz.
Que es la grave tarea
que me he impuesto esta noche,
hermano mío.
HAMLET LIMA QUINTANA
(1923 - 2002)
Poeta cantautor argentino.

lunes, 29 de diciembre de 2025

PARA ESCRIBIR LA PRIMERA PALABRA DE UN VERSO de Rainer María Rilke y otros poemas.


PARA ESCRIBIR LA PRIMERA PALABRA DE UN VERSO por Rainer María Rilke.

¡Los versos significan tan poco cuando se han escrito joven! Se debería esperar y saquear toda una vida, a ser posible una larga vida; y después, por fin, más tarde, quizá se sabrían escribir las diez líneas que serían buenas.

Pues los versos no son, como creen algunos, sentimientos (se tienen siempre demasiado pronto), son experiencias. Para escribir un sólo verso es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué movimiento hacen las florecitas al abrirse por la mañana.

Es necesario poder pensar en caminos de regiones desconocidas, en encuentros inesperados, en despedidas que hacía tiempo se veían llegar; en días de infancia cuyo misterio no está aún aclarado; en los padres a los que se mortificaba cuando traían una alegría que no se comprendía (era una alegría hecha para otro); en enfermedades de infancia que comienzan tan singularmente, con tan profundas y graves transformaciones; en días pasados en las habitaciones tranquilas y recogidas, en mañanas al borde del mar, en la mar misma, en mares, en noches de viaje que temblaban muy alto y volaban con todas las estrellas -y no es suficiente incluso saber pensar en todo esto-.

Es necesario tener recuerdos de muchas noches de amor, en las que ninguna se parece a la otra; de gritos de parturientas, y de leves, blancas, durmientes paridas, que se cierran. Es necesario aún haber estado al lado de los moribundos, haber permanecido sentado junto a los muertos, en la habitación, con la ventana abierta y los ruidos que vienen a golpes.

Y tampoco basta tener recuerdos. Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan. Pues, los recuerdos mismos, no son aún esto. Hasta que no se convierten en nosotros, sangre, mirada, gesto, cuando ya no tienen nombre y no se les distingue de nosotros mismos, hasta entonces no puede suceder que en una hora muy rara, del centro de ellos se eleve la primera palabra de un verso.

CANCIÓN DE AMOR.
¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.

Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!


Día de otoño.

Señor: es hora. Largo fue el verano.
Pon tu sombra en los relojes solares,
y suelta los vientos por las llanuras.

Haz que sazonen los últimos frutos;
concédeles dos días más del sur,
úrgeles a su madurez y mete
en el vino espeso el postrer dulzor.

No hará casa el que ahora no la tiene,
el que ahora está solo lo estará siempre,
velará, leerá, escribirá largas cartas,
y deambulará por las avenidas,
inquieto como el rodar de las hojas.

Traducción de Jaime Ferreiro.



Rainer Maria Rilke fue un poeta y novelista austro-germano nacido en Praga un 4 de diciembre de 1875. En 1896, tras abandonar la escuela militar por problemas de salud, tomó cursos de literatura, historia del arte y filosofía en las Universidades de Munich y Berlín. "Nuevos poemas" 1907, "Réquiem" 1909, y la novela "Los cuadernos de Malte Laurids Brigge" 1910.
La primera guerra mundial lo sorprendió en Munich donde se vio obligado a prestar servicios como oficinista. En 1919 logró establecerse en Suiza y  terminó las famosas creaciones "Elegías de Duino", "Los sonetos a Orfeo",
"Gong"  1924 y "Mausoleo" 1926. Falleció en Suiza el 29 de diciembre de 1926.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Joan Manuel Serrat: A QUIEN CORRESPONDA / CUANDO ME VAYA (letras).



A QUIEN CORRESPONDA.

Un servidor,
Joan Manuel Serrat,
casado, mayor de edad,
vecino de Camprodón, Girona,
hijo de Ángeles y de Josep,
de profesión cantautor,
natural de Barcelona,
según obra en el Registro Civil,
hoy, lunes 20 de Abril de 1981,
con las fuerzas de que dispone,
atentamente

EXPONE (dos puntos)

Que las manzanas no huelen,
que nadie conoce al vecino,
que a los viejos se les aparta
después de habernos servido bien.

Que el mar está agonizando,
que no hay quien confíe en su hermano,
que la tierra cayó en manos
de unos locos con carnet.

Que el mundo es de peaje y experimental,
que todo es desechable y provisional.

Que no nos salen las cuentas,
que las reformas nunca se acaban,
que llegamos siempre tarde,
donde nunca pasa nada.

Por eso
y muchas deficiencias más
que en un anexo se especifican,
sin que sirva de precedente,
respetuosamente

SUPLICA

Se sirva tomar medidas
y llamar al orden a esos chapuceros
que lo dejan todo perdido
en nombre del personal.

Pero hágalo urgentemente
para que no sean necesarios
más héroes ni más milagros
pa' adecentar el local.

No hay otro tiempo que el que no ha "tocao",
acláreles quién manda y quién es el "mandao".

Y si no estuviera en su mano
poner coto a tales desmanes,
mándeles copiar cien veces
que "Esas cosas no se hacen".

Gracia que espera merecer
del recto proceder
de quien no suele llamarse a engaño,
a quien Dios guarde muchos años.

AMÉN.

Cuando me vaya.

Me iré despacio un amanecer
que el sol vendrá a buscarme temprano.
Me iré desnudo, como llegué.
Lo que me diste cabe en mi mano.
Mientras tú duermes deshilaré
en tuyo y mío lo que fue nuestro
y a golpes de uñas en la pared
dejaré escrito mi último verso.
Y a la grupa
del terral, mi chalupa
de blanca vela peinará el mar.
¿Qué soledad te vendrá a buscar…?
Cuando me vaya.
Cuando me vaya.
Luna tras luna, llamándome
bajarás donde el azul se rompe.
El viento te abrazará de pie
hurgando el vientre del horizonte.
Una sonrisa se esfumará
rozando el borde de los aleros.
Tu boca amarga preguntará
¿para quién brillan hoy los luceros?
Y las olas
sembrarán caracolas
arena y algas entre tus pies.
Los besarán y se irán después
hacia otra playa.
Cuando me vaya.
Me iré silbando aquella canción
que me cantaba cuando era un crío
un marinero lleno de ron
por si en verano sentía frío.
Me iré despacio y sé que quizás
te evoque triste doblando el faro.
Después la aldea quedará atrás,
después el día será más claro.
Y ese día
dulce melancolía,
has de arrugarte junto al hogar.
Sin una astilla para quemar.
Cuando me vaya.
Cuando me vaya.

jueves, 25 de diciembre de 2025

“Oración de Navidad” de Francisco Luis Bernárdez.

 


Sol infinito que esta noche naces,

eterno y santo Sol que hoy amaneces,

y que con luz que sólo tú mereces

nuestra primera deuda satisfaces;

 

inextinguible Sol que te complaces

pagando aquella obligación con creces

pues sabes que ofreciendo lo que ofreces

el hombre y Dios hacen por fin las paces;

 

divino Sol: escucha nuestras preces

y haz que nuestras tinieblas contumaces

no nos hurten tu luz, como otras veces,

 

y que la fuerza con que resplandeces

nos levante del suelo donde hoy naces

al cielo en que sin tiempo permaneces.


Poema publicado en Heráldica en la Argentina.

https://heraldicaargentina.blogspot.com/2019/12/oracion-de-navidad.html

Francisco Luis Bernárdez (Buenos Aires, 5 de octubre, 1900-Ib., 24 de octubre de 1978) fue un poeta y diplomático argentino. (Wikipedia).

Uno de los poemas más conocidos de Bernárdez.

Soneto.

 

Si para recobrar lo recobrado

debí perder primero lo perdido,

si para conseguir lo conseguido

tuve que soportar lo soportado,

 

si para estar ahora enamorado

fue menester haber estado herido,

tengo por bien sufrido lo sufrido,

tengo por bien llorado lo llorado.

 

Porque después de todo he comprobado

que no se goza bien de lo gozado

sino después de haberlo padecido.

 

Porque después de todo he comprendido

que lo que el árbol tiene de florido

vive de lo que tiene sepultado.

Más allá - Gloria Estefan.

Cuando das sin esperar, cuando quieres de verdad,

cuando brindas perdón en lugar de rencor,

hay paz en tu corazón.

Cuando sientes compasión del amigo y su dolor,

cuando miras la estrella que oculta la niebla,

hay paz en tu corazón.



Más allá del rencor, de las lágrimas y el dolor

brilla la luz del amor dentro de cada corazón.

Ilusión, Navidad, pon tus sueños a volar.

Siembra paz, brinda amor, que el mundo entero pide más.



Cuando brota una oración, cuando aceptas el error,

cuando encuentras lugar para la libertad, hay una sonrisa más.

Cuando llega la razón y se va la incomprensión,

cuando quieres luchar por un ideal, hay una sonrisa más.

Hay un rayo de sol a través del cristal.

Hay un mundo mejor cuando aprendes a amar.



Cuando alejas el temor y prodigas tu amistad,

cuando a un mismo cantar has unido tu voz,

hay paz en tu corazón.

Cuando buscas con ardor y descubres tu verdad,

cuando quieres forjar un mañana mejor,

hay paz en tu corazón.

lunes, 22 de diciembre de 2025

"SOY SETENTISTA" Poema de 𝑹𝒂𝒇𝒂𝒆𝒍 𝑨𝒎𝒐𝒓.



 "SOY SETENTISTA"

Poema de 𝑹𝒂𝒇𝒂𝒆𝒍 𝑨𝒎𝒐𝒓.

Soy setentista,
el fuego de esa edad me habita,
la sangre rebelde, lo que llaman utopía,
cuando la tierra y su clamor
nos preñaba el amor y la poesía.
Soy setentista.
He sobrevivido al asesino
y sigo siendo todavía un ser humano.
Hoy vengo a desandar olvidos,
por todos los caídos, mis hermanos.
Soy setentista.
¿Quién me reprocha el estar vivo
y seguir siendo consecuente en la pelea?.
Esta hora es tan mía como aquella,
Hoy como ayer, la libertad mi estrella.
Soy setentista.
El dolor de ayer me duele ahora
y sé que mañana también me dolerá,
porque no hay edad para los sentimientos,
también es milenario el viento y sopla igual.
Soy setentista.
Hoy que cae el decorado de la burla
del “primer mundo” que algunos se creyeron
que por las calles recoge con angustia,
el humillado pueblo “cartonero”.
Yo levanté siempre mi voz sin atenuantes
ni cobertura vergonzante y medias tintas,
he traspasado la raya divisoria
y por razones de amor y de memoria...
soy setentista.
No me queda el pavor y la “prudencia”,
esa “cierta blandura de conciencia” de los oportunistas.
𝑹𝒂𝒇𝒂𝒆𝒍 𝑨𝒎𝒐𝒓. Buenos Aires agosto del 2002.
Página de Rafael Amor (Facebook).
Rafael Amor (Buenos Aires, 5 de noviembre de 1948 - Lanús, 23 de diciembre del 2019)​ fue un cantautor y poeta argentino de más de cincuenta años de trayectoria. Algunas de sus canciones fueron reversionadas por artistas de la talla de Mercedes Sosa (Corazón libre), José LarraldeAlberto Cortez y Facundo Cabral.

Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar. Gustavo Adolfo Bécquer.

 


El 17 de febrero de 1836 nace el poeta español Gustavo Adolfo Bécquer, quien saltara a la fama gracias a la publicación de "Rimas y Leyendas", un volumen editado póstumamente en el que se recogen sus mejores versos.

Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida nace en Sevilla el 17 de febrero de 1836. Por el lado paterno descendía de una noble familia de comerciantes de origen flamenco, los Becker o Bécquer, establecida en la capital andaluza en el siglo XVI; de su prestigio da testimonio el hecho de que poseyeran capilla y sepultura en la catedral misma desde 1622. Tanto Gustavo Adolfo como su hermano, el pintor Valeriano Bécquer, adoptaron Bécquer como primer apellido en la firma de sus obras. Fallece en Madrid, 22 de diciembre de 1870. Conocido como Gustavo Adolfo Bécquer.

Rima LII
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
esas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no te querrán!

viernes, 12 de diciembre de 2025

Cuento policial de Marco Denevi.


Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna sorda, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer despertó, empezó a gritar y el joven se vio en la penosa necesidad de matarla. Huyó sin haber podido robar ni un alfiler, pero con el consuelo de que la policía no descubriría al autor del crimen. A la mañana siguiente, al entrar en la tienda, la policía lo detuvo. Azorado por la increíble sagacidad policial, confesó todo. Después se enteraría de que la mujer llevaba un diario íntimo en el que había escrito que el joven vendedor de la tienda de la esquina, buen mozo y de ojos verdes, era su amante y que esa noche la visitaría.

Marcos Héctor Denevi, conocido como Marco Denevi  nacido en Sáenz Peña, provincia de Buenos Aires, un 12 de mayo de 1922.
Denevi irrumpió en la literatura cuando tenía ya más de 30 años: Rosaura a las diez gana en 1955 el Premio Kraft y la novela se convierte de inmediato en un gran éxito que, más tarde, sería llevado al cine.
Fallece en Buenos Aires el  12 de diciembre de 1998 fue un escritor y dramaturgo argentino.

lunes, 8 de diciembre de 2025

SONETO EN QUE SATISFACE UN RECELO CON LA RETÓRICA DEL LLANTO.

 


SONETO EN QUE SATISFACE UN RECELO CON LA RETÓRICA DEL LLANTO.

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

Y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.

Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana, ​ o mejor conocida como sor Juana Inés de la Cruz ​ fue una religiosa jerónima y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. Considerada por muchos como la décima musa, cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa.

Nacimiento: 12 de diciembre de 1648, Nepantla de Sor Juana Inés de la Cruz, México

Fallecimiento: 17 de abril de 1695, Ciudad de México, México

Nombre completo: Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana.

Datos: Wikipedia.

«El reo» - Leopoldo Lugones (1874-1938).

«...El caso es que para el reo/ no fue el destino tan cruel,/ porque una dijo que estaba/ pronta a casarse con él... La que a esa carta perdida/ se juega de tal manera,/ es, con sorpresa de todos/ ña Justa la pastelera...».
A Carlos M. Mayer.

I

 Después del Quebracho Herrado,

Según la historia lo escribe,

Persiguiendo a Juan Lavalle

Va ese general Oribe.

 

Así en contraste tan rudo

Negó la suerte a aquel bravo

Los laureles que hasta entonces

Conquistó sin menoscabo.

 

Porque donde entra Lavalle,

Para qué te quiero, gloria,

Si no es para hallarle justa

Consonancia a la victoria. 



Pero esa vez la desgracia

Le había llegado a él también.

Ya no iba a hallar en el mundo

Tregua, acierto ni sostén.


Derrotado marcha al Norte

Juan Lavalle el temerario,

Sembrando la caballada,

El parque y hasta el vestuario.

 

No deja el camino real,

Y aunque no exige hospedaje,

Va requisando en las postas

El ganado y el carruaje.

 

Dicen que por el Río Seco,

Tirado en una berlina,

Pasó sin dejarse ver,

Con su escolta correntina.

 

Dios le ayude, porque Oribe,

El mejor de sus rivales,

Manda lo más aguerrido

De las tropas federales.

 

Por capaz y diligente

Se las ha confiado Rosas,

Y don Juan Manuel, en esto.

Sabe arreglar bien las cosas.

 

Cada división por junto,

Monta caballos de un pelo.

Y en el porte y disciplina,

Cada soldado es modelo.

 

Punzó la gorra de manga,

De igual color la chaqueta,

Y a listas blancas y azules

El chiripá de bayeta.

 

Son veteranos de aquellos

Que al entrar en la pelea,

Por dragona de los corvos

Suelen prender la manea.

 

Y hasta cuentan que en las cargas

Se ha visto más de un barbudo

Que para andar sin estorbo

Con las barbas hizo un nudo.

 

Es de verlos cuando avanzan

Con un empuje tremendo,

Entre el polvo y la humareda

Como un pajonal ardiendo.

 

Mas, los de la otra divisa

Topan esa llamarada

Como las olas que encrespa

Bramando la marejada.

 Pues el uniforme entero
Llevan del color celeste
Con que quiere el unitario
Que su fe se manifieste.


Dicen que en su menosprecio

De la muerte, esos varones,

Se vienen hasta los cuadros

Para enlazar los cañones.

 

Y que cuando se entreveran,

Asombra entre el clamoreo.

El choque de las tacuaras

Superando al tiroteo.

 

Esa es guerra de la grande,

Y en aquel juego funesto,

El que no echa vale cuatro

Canta contra flor y el resto.

 

Acaso alguno desdeñe

Por lo criollos mis relatos.

Esto no es para extranjeros,

Cajetillas ni pazguatos.

 

A las cosas de mi tierra,

Tal como son las divulgo.

No saboreará el pastel

Quien se quede en el repulgo.

 

II

 Apenas la villa ocupa

La vanguardia federal,

Pone en la plaza el banquillo

De la pena capital.

 

Así entonces lo estilaban

Los ejércitos, señores,

Para terror de enemigos

Y escarmiento de traidores.

 

Con que, al toque de retreta,

Se echa bando por pregón,

De que un desertor, mañana,

Sufrirá su ejecución.

 

No bien raya el nuevo día,

Todo el pueblo acude a ver.

Si no se ha quedado un hombre,

Menos falta una mujer.

 

Había corrido la voz

Que el reo era un lindo mozo,

Medio de mala cabeza,

Pero de muy buen carozo.

 

Que conforme con su suerte

Y sin mostrar ningún susto,

Se portó esa última noche

De guapo que daba gusto.

Porque acordadas tres cosas
A aquel que se halla en capilla,
Sólo pidió una guitarra,
La guayaca y una silla.

 

Que por cifra les compuso,

Y en décima, una glosa

Sobre esta copla asentada

Por una mano piadosa:

 

«Preso y sentenciado estoy,

No tengan pena por eso,

Que no soy el primer preso

Ni dejo de ser quien soy.»

 

Y que hasta bailó una cueca

Que audaz llamó «la del bando»,

Con la mujer del sargento

Que le hizo el gusto llorando.

 

Porque era mozo tan ágil

Y delgado de tobillos,

Que se arregló soliviando

Con una faja los grillos.

 

Mire que es fatalidad

Venir así a errar la huella.

Mire que haya quien desniegue

Esto de la mala estrella.

 

Esto de la mala estrella

Contiene mucho argumento.

Mas por hoy, señores míos,

Hay que seguir con el cuento.

 

III

 Ya el reo se halla vendado,

Y ante tropa y concurrencia,

Se echa por última vez

El pregón de la sentencia,

 

Que habiendo correspondido

Consejo sobre el tambor,

Resuelve que así se cumpla

El comando superior.

 

Que por su artículo tal

La ley con rigor ordena

Que al desertor en campaña

Se aplique la última pena.

 

Pero que si una mujer

Por marido lo pedía,

En prisión aquel suplicio

Conmutado le sería.

 

Es que en su misma dureza

Compasiva la ordenanza,

Querrá acordarle al amor

Aquella última esperanza.

 


El caso es que para el reo

No fue el destino tan cruel,

Porque una dijo que estaba

Pronta a casarse con él.

 

La que a esa carta perdida

Se juega de tal manera,

Es, con sorpresa de todos

Ña Justa la pastelera.

 

Parda jamona, y de yapa,

Bizca por su mala suerte,

Aunque todos reflexionan

Que al fin más fea es la muerte.

 

Y que un culpable indultado,

A quien la cárcel aguarda,

No va a andarse con melindres

Sobre si es negra o es parda.

 

Ella le hace caridad,

Porque al fin es un suicidio

Pasar la vida esperando

A la puerta del presidio.

 

Con lo cual bien los asombra

Cuando ruega muy entero,

Que los ojos le desaten

Porque quiere ver primero.

 

Y en cuanto echa su vistazo,

«No me conviene la prenda»

Dice con resolución,

Y vuelve a pedir la venda.

 

Recibió sus cuatro tiros

Dándose por satisfecho,

Y así la pobre ña Justa

Sufrió el último despecho.

 

Miserias por esperanzas

Ella buscó decidida.

Y al rigor de la fealdad

El sacrificó la vida.

 

No sé qué creerán ustedes,

Mas yo tengo para mí,

Que merece algún respeto

Quien supo morir así.

* En «Romances del Río Seco», MCMXLVIII – Ediciones Centurión, Buenos Aires – Con dibujos de Alberto Güiraldes, que ilustran también esta presentación. Edición anotada por Leopoldo Lugones (h).

Decíamos ayer...