martes, 1 de noviembre de 2011

ÚLTIMO BRINDIS de NICANOR PARRA.


Último brindis

Lo queramos o no
sólo tenemos tres alternativas:
el ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres
porque como dice el filósofo
el ayer es ayer
nos pertenece sólo en el recuerdo:
a la rosa que ya se deshojó
no se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar
son solamente dos:
el presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos
porque es un hecho bien establecido
que el presente no existe
sino en la medida en que se hace pasado
y ya pasó...
como la juventud.

En resumidas cuentas
sólo nos va quedando el mañana:
yo levanto mi copa
por ese día que no llega nunca
pero que es lo único
de lo que realmente disponemos.

domingo, 30 de octubre de 2011

ARGENTINO HASTA LA PATA.



ARGENTINO HASTA LA PATA es un tema ya clásico del folclore argentino con ritmo de gato cuyano cuyo autor es Manuel Acosta Villafañe y que popularizara Jorge Cafrune y que se da como de autoría de Cafrune.
Y hacemos un paseo por varias provincias argentinas.


ARGENTINO HASTA LA PATA.

Mi mamá cordobesa,
riojano Tata.
Mi mamá cordobesa,
riojano Tata.
Mi agüela, santiagueña,
mi agüelo, es Salta.
Mi agüela, santiagueña,
mi agüelo, es Salta.

Mi tío, tucumano,
y yo, jujeño.

Mi hermano, que es el sulca,
catamarqueño.

II
Mi suegra mendocina
mi hijo pampeano
Mi suegra mendocina
mi hijo pampeano
Mi mujer, sanjuanina,
hija 'e, puntano.
Mi mujer, sanjuanina,
hija 'e, puntano.

Mi suegro, correntino,
¡qué viejo gaucho!.

Mi cuñao, entrerriano,
vive en el Chaco.

sábado, 29 de octubre de 2011

No creas que siempre lo ves todo... por NORBERTO PIRRI.



No creas que siempre lo ves todo...
A veces la apariencia no es todo.
Me levante del banco, estire la chaqueta de mi uniforme de soldado y estudie a la muchedumbre que hormigueaba en el Centro Cívico de Bariloche observando el mejor ángulo para la foto. Buscaba a la chica cuyo corazón conocía, pero cuya cara no había visto jamás, la chica con una rosa en el pelo. Mi interés en ella había empezado trece meses antes en una biblioteca de Bariloche. Al tomar un libro de un estante, me sentí intrigado, no por las palabras del libro, sino por las notas escritas a lápiz en el margen.
Uno escuchó muchas veces anécdotas de la colimba y seguramente muy pocas tienen que ver con mujeres, normalmente uno se acuerda de aquel cabo o sargento que nos pegara un buen baile por dormir en la guardia o por no hacer como corresponde el cuerpo a tierra sobre el barro que deja la nieve.
Recuerdo haber estado tres días en el calabozo de la guardia por quedarme a pasar el primero de año en Las Grutas, pero la playa estaba hermosa y el sol doraba mi piel mientras hacia fiaca panza arriba y miraba las minas que pasaban, unas mas buenas que otras, cruzaba seriamente por mi mente la posibilidad de hacerme desertor.
De todos modos no me quejo, pasaron muchas cosas interesantes en ese año.
Mi carácter extrovertido y calentón siempre me destaco del resto de la tropa, eso me trajo algunos bailes extras y algunos beneficios. Al poco tiempo de haber terminado la instrucción en el campo y habernos instalado en el cuartel, me designaron presidente del club de soldados. De nuestro magro, casi ridículo, sueldo de soldado, nos descontaban unas chirolas para el club. Con eso había que comprar desde pelotitas de ping pong hasta algunos libros, que servían en los momentos de ocio. Mi antecesor en el cargo, un colimba de la 59, se destaco por ser muy conservador y cuando me hice cargo del inventario me encontré con unos cuantos mangos depositados en caja de ahorro en un banco de la ciudad.
Hice una lista de las cosas que hacían falta en el club y el resto decidí invertirlo en algunos libros. Mientras seleccionaba los que pudieran ser de interés me detuve en uno que llamo mi atención por aquellas notas en lápiz. La suave letra reflejaba un alma pensativa y una mente lucida. En la primera pagina del libro, descubrí el nombre de la antigua propietaria del libro, Ana Schumm. Invirtiendo tiempo y esfuerzo, conseguí su dirección.
Ella vivía en Buenos Aires. Le escribí una carta presentándome e invitándola a cartearnos, hoy le hubiera pedido el msn o el celu, pero tengan en cuenta que esto fue en la prehistoria, recuerdo haberme sorprendido con un radiograbador, imagínate, dos en uno, increíble proeza de la tecnología.
Durante el año y el mes que siguieron, ambos llegamos a conocernos a través de la correspondencia. Cada carta era una semilla que caía en un corazón fértil; un romance comenzaba a nacer. Le pedí una fotografía, pero ella se rehusó.
Ella pensaba que si realmente estaba interesado en ella, su apariencia no debía importarme.
Yo la imaginaba de distintas maneras, según las cartas que me escribiera y pensaba si algún día la conocería en persona. Seguramente hoy pasan estas situaciones con aquellas personas que se conocen en un chat del Internet. Pero en esos tiempos todo era mas lento, tan lento como el correo, la vida era mas lenta, quizás por eso se tienen mas recuerdos, hoy todo es tan rápido y efímero como el amor mismo. Te ibas a la cama con alguien después de meses de haberte conocido y hoy se van a la cama a conocerse. Algunas veces escuchas que tuvieron sexo pero no daba para preguntarle el apellido.



Cuando finalmente llego el día en que me daban la baja, fijamos nuestra primera cita a las siete de la tarde en el Centro Cívico de Bariloche.
Ella escribió: "Me reconocerás por la rosa roja que llevare puesta en el pelo." Así que a las siete en punto, estaba en el Centro, buscando a la chica cuyo corazón amaba, pero cuya cara desconocía.
Una joven venia hacia mi, y su figura era larga y delgada. Su cabello rubio caía hacia atrás en rizos dorados; sus ojos eran tan azules como flores. Sus labios carnosos y rosados, dejaban ver una dentadura perfecta, enfundada en su traje verde claro, era como la primavera encarnada. Comencé a caminar hacia ella, olvidando por completo que debía buscar una rosa roja en su pelo. Al acercarme, una pequeña y provocativa sonrisa curvo sus labios.
-¿Hola soldado?- murmuro.
Casi incontrolablemente, di un paso para seguirla y en ese momento vi a Ana Schumm. Estaba parada casi detrás de la chica. Era una mujer de más de cincuenta años, con cabello entrecano que asomaba bajo un sombrero gastado. Era bastante rellenita y sus pies, anchos como sus tobillos, lucían unos zapatos de tacón bajo.
La chica del traje verde se alejaba rápidamente. Me sentí como partido en dos, tan vivo era mi deseo de seguirla y, sin embargo, tan profundo era mi anhelo por conocer a la mujer cuyo espíritu me había acompañado tan sinceramente y que se confundía con el mío. Y ahí estaba ella. Su faz pálida y regordeta era dulce e inteligente, y sus ojos grises tenían un destello cálido y amable. No dude más. Mis dedos se apoyaron en las tapas gastadas de color azul del pequeño libro que haría que ella me identificara.
Esto no seria amor, pero seria algo lindo, algo quizás aun mejor que el amor: una amistad por la cual yo estaba y debía estar siempre agradecido. La salude y le extendí el libro a la mujer, a pesar de que sentía que, al hablar, me ahogaba la amargura de mi desencanto.
-Soy Norberto, y usted debe ser Ana Schumm. Estoy muy contento de que pudiera venir a nuestra cita. ¿Puedo invitarla a cenar?...
La cara de la mujer se ensancho con una sonrisa tolerante.
-No se de que se trata todo esto, muchacho –respondió- pero la señorita del traje verde que acaba de pasar me suplico que pusiera esta rosa en mi pelo. Y me pidió que si usted me invitaba a cenar, por favor le dijera que ella lo esta esperando en el restaurante que esta cruzando la calle.
Dijo que era algo así como una prueba.



No es difícil entender y admirar la sabiduría de Ana Schumm. La verdadera naturaleza del corazón se descubre en su respuesta a lo que no es atractivo. "Dime a quien amas, y te diré quien eres."



Anecdotas y vivencias de Norberto Pirri en su ciudad Luis Beltrán en Río Negro Argentina. Literatura.

Fuente e imagen: http://www.norbertopirri.blogspot.com/

Estaba en deuda con Norberto para publicar algún trabajo de sus creaciones intimistas y familieras.

viernes, 28 de octubre de 2011

HAY QUE POBLAR EL SUR en un concierto de voluntad y fe.



HAY QUE POBLAR EL SUR
de HUGO GIMÉNEZ AGÜERO.

Hay que poblar el sur es el momento
De buscar la raíz de nuestro pueblo
Hay que poblar el sur bien desde adentro
No te olvides país que el sur es vuestro.

Si pretendes crecer con fundamento
La semilla es el sur sembrando al viento
Hay que poblar el sur en un concierto
De voluntad y fe sobre el desierto.

Arriba la cordillera
te está llamando a poblar
Al centro la tierra entera
tan petrolera te lleva al mar

Abajo el pueblo argentino
Con voz de sueño te grita al viento
Hay que poblar el sur
el sur es vuestro
Y el sur es nuestro.

Cuando vengas al sur un sol de enero
Te bañará en la luz por los senderos
Cuando sientas el sur un ancho cielo
Te nombrará la fe de los abuelos.

Hay que poblar el sur gaviota al viento
Galopando en la cruz de los inviernos
Hay que soñar el sur real y cierto
No te olvides país que el sur es vuestro.

Hugo Giménez Agüero.


NO TE OLVIDES PAÍS
QUE EL SUR ES VUESTRO.

Si pretendes crecer con fundamento
La semilla es el sur sembrando al viento.

martes, 25 de octubre de 2011

PALABRAS FUNDAMENTALES de NICOLÁS GUILLÉN.


PALABRAS FUNDAMENTALES 
de NICOLÁS GUILLÉN.

Haz que tu vida sea
campana que repique
o surco en que florezca y fructifique
el árbol luminoso de la idea.
Alza tu voz sobre la voz sin nombre
de todos los demás, y haz que se vea
junto al poeta, el hombre.

Llena todo tu espíritu de lumbre;
busca el empinamiento de la cumbre,
y si el sostén nudoso de tu báculo
encuentra algún obstáculo a tu intento,
¡sacude el ala del atrevimiento
ante el atrevimiento del obstáculo!



Nicolás Guillén (1902 - 1989) fue un poeta del son (un baile y ritmo típico de Cuba), periodista y activista político cubano. Es considerado "el poeta nacional de Cuba" Reindivica las raíces de sus antepasados y la cultura negra dentro del proceso de mestizaje de Nuestra América es lo que denominó "COLOR CUBANO" es decir ni negro, ni blanco: mestizo.