sábado, 12 de noviembre de 2011

Enumeración de la patria de SILVINA OCAMPO.



Enumeración de la patria
de SILVINA OCAMPO.

Oh, desmedido territorio nuestro,
violentísimo y párvulo. Te muestro
en un infiel espejo: tus paisanos
esplendores, tus campos y veranos
sonoros de relinchos quebradizos,
tus noches y caminos despoblados
y con rebaños de ojos constelados.
Entre bandadas de árboles mestizos,
entre múltiples sombras y basuras,
te muestro con nostalgias asombradas,
con niñas de trece años y maduras,
en las puestas de sol inmoderadas.

Trémulas nervaduras de una hoja,
los ríos te atraviesan de agua roja
sobre el primer cuaderno de paisajes
pintados por la mano de algún niño.
Tienes plantas y pájaros salvajes,
somnolientas mujeres en corpiño
trenzándose los dedos, quietas balsas
para vadear los ríos, cangrejales
devoradores de hombres y animales,
montones de hijas negras y descalzas
cruzando tus desiertos y estaciones.
Tienes provincias y gobernaciones,
poblaciones vacías y distancias
con nombres melancólicos de estancias,
indomables cansancios y mortales
pavorosos pantanos estivales,
médanos, viento norte y osamentas,
fragancias de altamisas y de mentas,
almacenes en todas las esquinas,
grandes patios con muchas ventolinas.
Tienes plantas perversas y sumisas,
con todos los venenos predilectos
de muertes repentinas y precisas,
como en las grandes cajas con insectos
colecciones de arañas venenosas,
palúdicos mosquitos, mariposas.

¡Patria, he nacido tantas veces muda!
Inmóvil como un árbol he dejado
tu cielo iluminarme de rosado.
He visto la llanura tan desnuda
quedándose sin pastos, y sin riegos
tus plantaciones, tus huertas escasas.
He visto disparar caballos ciegos.
En distintas ventanas de tus casas,
deslumbrada y atenta, he conocido
inclementes tormentas. He oído
el grito del chajá y del teruteru,
el grito de la garza y de la iguana,
y llevando la tropa cotidiana,
alto y nocturno, el grito del resero.
He respirado todos tus olores:
frescura de jazmín en los calores
de febrero, magnolias, malvarrosas,
perfumes de tumbergias pegajosas
y el fervoroso olor de los zorrinos.
En quintas con glorietas, y en las noches
vuelo de pájaros azulmarinos,
tu canto de piedritas y de coches
me ha regalado infancias prolongadas,
dulce de leche y siestas desveladas,
verdes y embalsamados picaflores,
la fuente sostenida por amores,
bombas de carnaval anaranjadas
y hamacas paraguayas olvidadas.

Patria, en una plaza, de memoria
he sabido pasajes de tu historia.
Debajo de la mano indicadora
de San Martín, he sido la impostora
de indios en los límpidos ponientes.
He transformado próceres dolientes
con cuidadoso lápiz colorado,
invasiones inglesas he soñado
en azoteas llenas de improviso
aceite hirviendo y pelo suelto. He visto
a la Santa de Lima desatando
los temporales turbios y adorando,
sobre un papel de encaje, corazones
y tocayas con muchas perfecciones.

Patria vacía y grande, indefinida
como un país lejano, interrumpida
por la llegada lenta de los trenes,
con jubilosa espera en los andenes.
Es en la madrugada incierta, cuando
tus gauchos invisibles van cruzando
potreros alambrados y cañadas,
jagüeles y tranqueras atrofiadas,
que tu alma lenta y de madre se queda
con silencios de urraca en la arboleda.
Tu ancho río tiene mimetismos
secretos con tus dulces, con tus cielos
y tus grajeas lilas de bautismos.
Ecuatorial calor y azules hielos
en tus montañas, derramadas piedras
como bandadas de tortugas, hiedras.
Eres esplendorosa y desvalida:
con un frío y ardor que no descansa
desde el Seno de la Última Esperanza
al Pilcomayo de agua bienvenida,
la indolente violencia de tus tierras
se repite con lunas o entre sierras.

*** Enumeración de la patria y otros poemas (1942) autora Silvina Ocampo.


Silvina Ocampo (1903-1994) es junto a Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, una de las cumbres de la literatura argentina del siglo XX. Por conducto de Jorge Luis Borges con quien la unió una gran amistad, conoció a quien sería su marido en 1933, el escritor Adolfo Bioy Casares con quien se casaría en 1940.

Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares.

“Como el Dios del primer versículo de la Biblia, cada escritor crea un mundo. Esa creación, a diferencia de la divina, no es ex nibilo; surge de la memoria, del olvido que es parte de la memoria, de la literatura anterior, de los hábitos de un lenguaje y, esencialmente, de la imaginación y de la pasión. [...] Silvina Ocampo nos propone una realidad en la que conviven lo quimérico y lo casero, la crueldad minuciosa de los niños y la recatada ternura, la hamaca paraguaya de una quinta y la mitología. [...] Le importan los colores, los matices, las formas, lo convexo, lo cóncavo, los metales, lo áspero, lo pulido, lo opaco, lo traslúcido, las piedras, las plantas, los animales, el sabor peculiar de cada hora y de cada estación, la música, la no menos misteriosa poesía y el peso de las almas, de que habla Hugo. De las palabras que podrían definirla, la más precisa, creo, es genial.” Jorge Luis Borges.

viernes, 11 de noviembre de 2011

El nombre y la palabra de Miguel Hernández, antes y ahora por Osvaldo Pellín.



Creo que podría autodenominarme "hernandiano" por mi admiración al poeta Miguel Hernández, nacido en Orihuela, provincia de Valencia, en 1910.
El afán por aproximarme a su vida, tan imprescindible de conocer para valorar y entender su obra, luego de desearlo mucho tiempo, lo logré al llegar a Orihuela y acercarme a la que fuera la casa donde él naciera y pasara su infancia y adolescencia.
Claro que me costó encontrarla, por aquello que toda nueva localidad que se visita acá o en el extranjero, tiene secretos meandros que hacen difícil la localización directa de lo que se busca.
Mientras estaba dando vueltas tratando de adivinar el nombre de calles y la pertenencia de los edificios de referencia, ya caída la tarde, un oriolano, paseando a su perrito, pareció oír mis inquietudes dichas en voz alta y preguntó:
–¿Busca la casa del poeta? Es ésa –y señaló con su mano abierta hacia una construcción modesta, prolijamente conservada, sobre cuyos muros sobresalían exuberantes ramas de higueras.
Su fondo parecía respaldarse en una roca que daba inicio a una ladera montañosa de poca altura.
El señor prosiguió con un relato:
–Mi padre fue al mismo colegio que Miguel. La Iglesia de Santo Domingo que ustedes pueden ver ahí. Él era unos meses menor que Miguel, pero de que habían sido compañeros me vine a enterar estando en la milicia, cuando, una vez, al decir que yo era de Orihuela, un compañero de la "mili" me dio el nombre de Miguel Hernández, como una curiosa y a la vez privilegiada coincidencia.
Cuando le conté a mi padre ni entonces me confirmó la noticia, creo que habló despectivamente de Miguel, mencionando su condición de cabrero y evitando la de poeta.
Después, con el tiempo, pude entender que había nombres en mi pueblo que en esa época era mejor no pronunciar ni mencionar parentesco ni amistad con ellos. Le estoy hablando de después de la Guerra Civil y no tengo necesidad de mencionarle quien gobernaba España, por entonces.
Yo alegué que hacía poco los argentinos habíamos sufrido algo parecido.
Él respondió que ese "aceite" llegaba a todas partes. Lo importante es que no vuelva."
Hoy las cosas por esos lugares han variado de un modo drástico.
La Terminal de buses y trenes de Orihuela lleva su nombre, ostentosamente inscrito en uno de los muros.
Hay además un edificio moderno casi anexo a la que fuera la casa del poeta donde funciona la Fundación Miguel Hernández, dedicada al estudio y la investigación sobre su vida y su obra.
Bibliotecas que también llevan su nombre, esparcido en múltiples edificios de otras tantas instituciones de la provincia de Valencia.
En síntesis que el nombre del poeta está siendo reivindicado acelerada y justicieramente por los pagos donde naciera y por donde cursara su breve y desgraciada vida.
Y aunque pareciera que el miedo de nombrarlo ha desaparecido, conviene señalar que la represión que es siempre más violenta y de mayor alcance que el daño físico que suele infringir, se graba en la conciencia de las gentes para que estas sigan sintiendo el mismo terror que la primera vez, tan solo al evocar el nombre de quien hubo disentido, aunque el arma disparada fuese tan solo la palabra en conjugación con la belleza o la denuncia.
Al despedirnos, le extendí mi mano, a aquel hombre, identificándome.
Él solo respondió embarazosamente con su nombre de pila, que pudo ser cualquier nombre: Carlos, dijo, sin pronunciar su apellido.

Osvaldo Pellín. Vive en Neuquén desde 1965. Médico pediatra, diplomado en Salud Pública, fue Jefe de Servicio de Pediatría en el Hospital de Cutral Có y en el Castro Rendón de Neuquén, Participó en la elaboración y aplicación del Plan de Salud de la Provincia entre 1970 y 1976.
Fue Diputado Nacional en dos períodos, 1985-1989 y 1993-1997 y Ministro de Gobierno y Justicia de 1991 a 1993.

La casa del poeta, en Orihuela

Este comentario de Osvaldo Pellín fue públicado en el Diario "Río Negro" al igual que la foto de la casa del poeta Miguel Hernández el día 8-XI-2011.

Elegía a Ramón Sijé - Miguel Hernández
(fragmento)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.


Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.


Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.


No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.


Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.


No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

jueves, 10 de noviembre de 2011

PALABRAS DE JOSÉ HERNÁNDEZ.



“Por asimilación, sinó por la cuna, soy hijo de gaucho, hermano de gaucho, y he sido gaucho. He vivido años en campamentos, en los desiertos y en los bosques, viéndolos padecer, pelear y morir; abnegados, sufridos, humildes, desinteresados y heroicos" José Hernández, 1881.



POEMA GAUCHESCO.

CONSEJOS DEL MARTÍN FIERRO A SUS HIJOS.
Fragmento de José Hernández.

Yo nunca tuve otra escuela
Que una vida desgraciada;
No estrafien si en la jugada
Alguna vez me equivoco
Pues debe saber muy poca
Aquel que no aprendió nada.


Hay hombres que de su cencia
Tienen la cabeza llena;
Hay sabios de todas menas,
Mas digo, sin ser muy ducho:
Es mejor que aprender mucho
El aprender cosas buenas.


No aprovechan los trabajos
Si no han de enseñarnos nada;
El hombre, de una mirada
Todo ha de verlo al momento:
El primer, conocimiento
Es conocer cuándo enfada.


Su esperanza no la cifren
Nunca en corazón alguno;
En el mayor infortunio
Pongan su confianza en Dios;
Los hombres, sólo en uno,
Con gran precaución, en dos.


Las faltas no tienen límites
Como tienen los terrenos,
Se encuentran en los más buenos,
Y es justo que les prevenga:
Aquel que defetos tenga
Disimule los agenos.



DÍA DE LA TRADICIÓN ARGENTINA.
El Día de la Tradición es el reconocimiento a la identidad argentina, a través del reconocimiento a José Hernández quien no solo creó el prototipo del gaucho en el Martín Fierro basado en hechos reales quien puso todo su empeño en defender a sus paisanos de las injusticias que se cometieron contra ellos y legando una obra cubre literaria.

Día de la Tradición

La tradición es el conjunto de costumbres, creencias y relatos de un pueblo, que se van transmitiendo de padres a hijos. Cada generación recibe el legado de las que la anteceden y colabora aportando lo suyo para las futuras. Así es que la tradición de una nación constituye su cultura popular y se forja de las costumbres de cada región.

El conjunto de las tradiciones de un pueblo está integrado por festividades religiosas, ritos indígenas relacionados con las leyes de la naturaleza, supersticiones, cánticos, bailes, vestimentas, juegos, músicas, comidas…

El Día de la Tradición se celebra en conmemoración del natalicio del poeta José Hernández, autor del libro “Martín Fierro”, máximo exponente de la literatura argentina.

(Fuente:  www.revisionistas.com.ar )


"Soy un cantor de artes olvidadas
que camina por el mundo para que nadie olvide lo que es inolvidable:
la poesía y la música tradicional de Argentina.
Un deseo profundo vive en mí:
ser un día el rostro de una sombra
sin imagen alguna, y sin historia.
Ser solamente el eco de un canto
apenas acorde que señala a sus hermanos,
la libertad del espíritu."

Atahualpa Yupanqui (París, mayo de 1.983).

martes, 8 de noviembre de 2011

MI REGINA AUSENTE de CARLOS BASABE.


MI REGINA AUSENTE
de CARLOS BASABE.

Porque no cruzar los mares
Si el agua me está llamando
Porque no decir te quiero
Si eternamente te estoy nombrando
Porque no añorar tu aroma
Si ya presiento que estoy llegando
Porque no gritar tu nombre
Si a mi garganta se está escapando
Pueblito bardeño del sur
Regina del valle frutal
Te quiero como a ninguno
Y en mi guitarra serás
Consuelo de mis ausencias
Cuando te quiera cantar
Te traigo como regalo
Paisajes de otros lugares
Calores bajo otros soles
Y el arrullo de otros mares
También te traigo la herida
De no pasear por tus calles
De no embriagarme de aromas
Que dejan tus manzanares.


Canción de Carlos Basabe, grabada en el cassette “Carlos Basabe América es una voz” con el trío de guitarristas “Los Farías”
El trío “Los Farías”, son nativos de Viedma, Capital de Rio Negro e inmediatamente de esta grabación, se radicaron en Roma donde pasaron a ser artistas de la R.A.I. y del sello grabador RCA VICTOR.

Tomado del blog del Reginense Carlos Basabe un "trotamundos reginense" afincado desde hace 30 años en España y que sigue con el cordón umbilical  sin cortar con el  terruño reginense.
http://gayineroargentino.blogspot.com/

jueves, 3 de noviembre de 2011

"Latinoamérica".



"Latinoamérica"


Soy,

soy lo que dejaron,

soy toda la sobra de lo que se robaron.

Un pueblo escondido en la cima,

mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.

Soy una fábrica de humo,

mano de obra campesina para tu consumo

frente de frío en el medio del verano,

el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.

El sol que nace y el día que muere,

con los mejores atardeceres.

Soy el desarrollo en carne viva,

un discurso político sin saliva.

Las caras más bonitas que he conocido,

soy la fotografía de un desaparecido.

Soy la sangre dentro de tus venas,

soy un pedazo de tierra que vale la pena.

soy una canasta con frijoles ,

soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.

Soy lo que sostiene mi bandera,

la espina dorsal del planeta es mi cordillera.

Soy lo que me enseño mi padre,

el que no quiere a su patria no quiere a su madre.

Soy América Latina,

un pueblo sin piernas pero que camina.


Tú no puedes comprar al viento.

Tú no puedes comprar al sol.

Tú no puedes comprar la lluvia.

Tú no puedes comprar el calor.

Tú no puedes comprar las nubes.

Tú no puedes comprar los colores.

Tú no puedes comprar mi alegría.

Tú no puedes comprar mis dolores.

Tengo los lagos, tengo los ríos.

Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.

La nieve que maquilla mis montañas.

Tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña.

Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque.

Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito.

Tengo mis pulmones respirando azul clarito.

La altura que sofoca.

Soy las muelas de mi boca mascando coca.

El otoño con sus hojas desmalladas.

Los versos escritos bajo la noche estrellada.

Una viña repleta de uvas.

Un cañaveral bajo el sol en cuba.

Soy el mar Caribe que vigila las casitas,

Haciendo rituales de agua bendita.

El viento que peina mi cabello.

Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.

El jugo de mi lucha no es artificial,

Porque el abono de mi tierra es natural.

Tú no puedes comprar al viento.

Tú no puedes comprar al sol.

Tú no puedes comprar la lluvia.

Tú no puedes comprar el calor.

Tú no puedes comprar las nubes.

Tú no puedes comprar los colores.

Tú no puedes comprar mi alegría.

Tú no puedes comprar mis dolores.

No puedes comprar mi vida.

MI TIERRA NO SE VENDE.


Trabajo en bruto pero con orgullo,

Aquí se comparte, lo mío es tuyo.

Este pueblo no se ahoga con marullos,

Y si se derrumba yo lo reconstruyo.

Tampoco pestañeo cuando te miro,

Para que te acuerdes de mi apellido.

La operación cóndor invadiendo mi nido,

¡Perdono pero nunca olvido!

(Vamos caminando)

Aquí se respira lucha.

(Vamos caminando)

Yo canto porque se escucha.

Aquí estamos de pie

¡Que viva Latinoamérica!

No puedes comprar mi vida.

*** Letra de René Pérez (Calle 13).

Calle 13 es una banda de música urbana de Puerto Rico,[1] encabezada por René Pérez Joglar, apodado Residente, y su hermanastro Eduardo Cabra que se hace llamar Visitante. Sus apodos provienen de la identificación que tenían que dar al guardia de seguridad para entrar a su casa, ubicada en la Calle 13, en una urbanización de Trujillo Alto, un pueblo en el área metropolitana de San Juan.