domingo, 30 de septiembre de 2012

DIOS RASTREADOR.

DIOS RASTREADOR.
Salmo Criollo 138/139.
Mamerto Menapace.
VOLVIENDO - MOLINA CAMPOS.


Vos, bichando me aguaitás
como puma en la espesura;
Vos conocés mi postura
y todos mis pensamientos,
si estoy despierto o durmiendo:
¡Rastreador de mis llanuras!
Antes de que abra yo el pico
ya conoces mis palabras,
como perrada que ladra
Vos me rodeas sin cesar:
yo jamás podré alcanzar
lo que a mi ciencia no cuadra.
¿Y ande dir, que no me sigas,
pa esconderme de tu vista?
Si ni el chajá te despista
con lo alto de su vuelo;
porque Vos desde tu cielo
no hay suceso al que no asistas.
Si le pido alas al viento
para volar hasta el mar
ni allí me podré ocultar
pues de tu lazo trenzado
ha de ser brujo el ganado
para poderse zafar.
Y si me hundo en la noche
pa esconderme en algún bajo
es unútil mi trabajo
porque pa Vos no hay tinieblas
y a la noche de más niebla
la cortás de un solo tajo.
Fuiste Vos quien me trenzó
en las entrañas maternas
y frente a tu ciencia eterna
yo me inclino y me recojo
pues ya estuve ante tus ojos
cuando era una sombra tierna.
Al grano hundido en el surco
Vos vigilás con esmero,
y en tu libro de estanciero
le tenés marcada fecha
en que habrá de dar cosecha
para principio de enero.
Imposibles de seguir
son las huellas de tu obrar,
y si las quiero contar
veo que como mis penas
son tantas como la arena
que arulla en su canto el mar.
Tirá nomás de la cincha
pa ver si aguanto el cimbrón;
si acaso mi corazón
se apartó de tu cariño,
yo te pido como un niño:
¡concedeme tu perdón!
MAMERTO MENAPACE.
Mamerto Menapace es su nombre de este monje benedictino nacido en en la región argentina del chaco santafesino. Su nombre Mamerto es por Fray Mamerto Esquiú.
Su nombre recibe cariñosas cargadas. En  la Argentina, suele designarse con el despectivo apodo de "mamerto", a alguien lento, tonto, poco despierto.En un encuentro entre el fallecido Dr. René Favaloro, Don Luis Landriscina y el monje benedictino Mamerto, en el Luna Park, acaecido el 8 de Diciembre de 1997, organizado con fines benéficos, en el cual también participó Eduardo Falú, el cual en un momento, dirigiéndose al padre Menapace le dice: "Mire que nombrecito le han puesto padre", y entre risas el chaqueño Luis Landriscina aclaró: "Mamerto, sí, pero no ejerce". Noveno de trece hermanos, monje benedictino del monasterio Santa María de Los Toldos desde el año 1952.

viernes, 28 de septiembre de 2012

El beso que te dí.


Ni las estrellas que alumbran el mes de abril
tienen los finos destellos de tu mirar,
ni se pueden comparar
con tu risa juvenil
los pétalos del rosal.
No puedo vivir sin ti,
te juré quererte con devoción.
Te besé y aquel beso que te di
se quedó grabado en mi corazón.


El beso que te dí - German Fleitas Boroes / Jesús Moreno Morean.
 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

"A donde te irás milonga" de Marcelo Berbel con música de Roque Martínez.


A DÓNDE TE IRAS MILONGA
DE MARCELO BERBEL.

Adonde te iras milonga
cuando se acabe la esquila
un poco al norte talvez
cuando sea tiempo trilla
buscando que te conchaben
cantora de las semillas
o te quedes en las chacras
con las guitarras peón golondrina.


Puede que con un arreo
te vayas con el silbido
de los que duermen a campo
dónde nunca hubo camino
puede que al abrir los ojos
se te llenen de infinito
y sea canto de aurora
madrugadora ave sin nido.

Que sola te quedarás
después de la señalada
cuando se apague el fogón
y la voz de las guitarras
tendrás que saber quien es
el que con gusto te canta
para que no andes llorando
lejos del pago guacha de pampa.


Adonde te iras milonga
tras el rastro del destino
no me dejes sin el canto
solito con los olvidos
no me abandones amiga
quedaté yo te lo pido
porque he de saber quererte
quiero tenerte aquí conmigo.

Adonde te iras milonga
cuando lleguen los olvidos.





lunes, 24 de septiembre de 2012

PIBE DE CAMPO por MARIANO GIAMMONA.

PIBE DE CAMPO.
¡¡¡QUE LO DISFRUTEN!!!
Tenía solo 5 años y algo más.
Vivía en el pueblo, donde iba a su jardín todos los días., pero su locura era ir al campo donde su papá trabajaba. Allí me lo solía encontrar cuando me aparecía de visita, solito con el viejo… si parecía un hombre el piojito!!  Se acostaba primero que ninguno y a la mañana era raro que no saltara de la cama al primer ruido en la cocina.
Va a desayunar m´hijo? Le preparo algo? –decía su padre-
No gracias, yo me hago un té. Y allí partía poniendo un jarro sobre la llama de la cocina que acababa de encender. Leche en polvo, un saquito y media galleta de campo aprontaba en la mesa mientras aguardaba el punto del agua. Cuando terminaba, limpiaba la mesa y lavaba la taza, guardando la leche y la cucharita.
Tiene que hacerse hombre,  decía su papá. Tiene que jugar, y bastante lo hace en el pueblo, y aquí también en cuanto puede, pero goza más ayudando en los corrales que correteando por allí, pero su tiempo se lo toma, no vaya a creer –me decía-.…
 Había  traído a Beethoven del poblado, un lindo cooker spaniel color negro, con cola recortada y largas orejas, que era su compañero de andanzas y corridas. Allá salían los dos corriendo, él dando la vuelta al tajamar y el perro cruzándolo por el medio pasando por el agua. Nunca le puedo ganar me dijo un día, pero el es  vivo, sabés, recorre la mitad del camino tomando ese atajo, pero cuando  mi papá me preste la camioneta vas a ver como le gano decía con sus ojitos brillantes.
Me había tomado el tiempo. Conocía mejor que los perros el ruido de mi Peugeot cuando me acercaba al rancho. Jadeando ya estaba abriendo la tranquera cuando asomaba de la curva. Claro… yo tenía que parar, porque cerrarla no sabía el muy chiquito. Venía con su manita derecha extendida para saludarme, con voz chillona me decía “como está mi amigo?” estrechando la mía con seriedad, para después colgarse de  de mi cuello besándome sonoramente. Quería ser hombre, pero le salía su bondad y cariño de pibe bueno.
Te corro….. proponía, y  al costado de la pick up hacía esos cien metros hasta la casa a toda carrera. Claro… me ganaba siempre por supuesto, ja ja,  y con orgullo y con la lengua afuera le contaba la hazaña a su papá que estaba en los corrales.
 Tenía locura por correr.
Un día, estando seco el tajamar, su papá arrancaba el generador con la batería de su camioneta. La vuelta hasta la casa por fuera del tajamar era casi tres veces la distancia que si se cruzaba por el medio. El papá debía rodearla no había dudas. El charco estaba seco.
Te corro, desafió…, y  salió junto al Beethoven a toda marcha con sus patitas a mil. Obvio el perro le sacaba mucha distancia, pero a él le interesaba ganarle al papi, claro. Miraba de reojo la camioneta, y adelante, pero al  suelo ni por asomo. El papa pensó que iba a tropezar con las huellas endurecidas que habían  dejado las vacas mientras el fondo estuvo fangoso. Pero no, no se cayó. Solo que ya casi llegando comenzó a dar unos saltos impresionantes, a la par que gritaba como un marrano con la cara desencajada por el miedo. Su papi llegó corriendo, viendo unos metros atrás a una enorme culebra que se alejaba velozmente. Vio mi amigo porqué su padre le dice siempre que mire al suelo cuando camina y que tenga cuidado por donde va a pisar? Podría haber sido una víbora y ahí si que se las hubiera visto fulera m´hijo!!. 
Todos los días le enseñaba algo al chiquitín sobre la vida en el campo. La familia era toda gente de campo, lo normal sería que algún día fuera a parar a un puesto. Si le gusta estudiar y ser otra cosa, mejor, pero si viene al  monte tiene que saber como sobrevivir.
No hijo, no le dé esas cáscaras de huevo al perro, porque  las va a lamer,  le va a gustar y después se va a poner más dañino que los zorrinos o las comadrejas con los nidos de las gallinas. No hijo, tenga cuidado cuando levanta esa chapa que abajo puede haber una yarará. No hijo, no mate pájaros si no los va a comer. Papá, se los cacé para el gato decía orgulloso mostrando  su aire comprimido y los primeros dos chingolitos que había acertado a cazar. Así se hace la “armada” le enseñaba lazo en mano. No hijo, no pise ese “chinchimoye” que lo va a “miar” y va a quedar mas hediondo que un zorrino.
El pibe aprendía a pasos agigantados, ya sabía mucho de la vida de campo. A mi me pasaba el trapo cinco veces y se reía cuando me agarraba con algo que yo no sabía. A que no sabes si es potrillo o potranca esa cría que viene con la yegua? Me preguntó-, Dame un largavista le dije, si está como a quinientos metros...  Ja, ja, se reía, no sabes que si viene a la par es  hembra, y si viene a la siga es macho me dijo.
 Es muy maduro, le dije al padre mientras el no estaba con nosotros.
Eso no es nada, me respondió. Siéntese  que le cuento::
Vió que su perro es el Beethoven?
Si claro, raro que no lo veo. Seguro que no lo va a ver.  
Siempre andaba suelto, al contrario que el “Pirata” que lo mantengo atado todo el tiempo. Resulta que el “pirata” se soltó, y no se como los perros se pusieron de acuerdo. El pirata lo mandó al Beethoven  al lado oeste del gallinero donde arriba hay una franja de unos cuarenta centímetros sin tejido, y el se puso a torear a las gallinas desde el tejido del lado este. Claro las gallinas se volvieron locas y revoloteaban tratando de escapar, cosa que conseguían saliendo por el agujero del lado del Beethoven. Allí las esperaba el cooker que las agarraba al vuelo masticándolas alegremente.
Justo arribamos nosotros. Desde la tranquera sentimos el alboroto. Llegamos corriendo. Beethoven contento nos mostraba su proeza, con una gallina en la boca, mirándonos alegremente y moviendo el rabito que le quedaba de cola.
Que hacemos m´hijo pregunté. El chico  las costumbres del campo las sabía muy bien porque yo se las había enseñado, pero era su perro!!!
Y… papá hay que matarlo!! Ya se ha puesto dañino y nunca nos va a dejar tener un animal en la casa, hay que matarlo!!
A mi se me partía el corazón, pero es la realidad que tengo me dije y junté coraje (para hacerlo delante de él, claro).
Una vez muerto el animal,  se mantuvo entero. Le pregunté, ¿y ahora?
Yo descontaba que me iba a decir: busquemos una pala y enterrémoslo. Pero el pibe siguiendo con su entereza me dijo: vamos a carnearlo papi!.
Yo asombradísimo. ¿y para que, -pregunté? Para dárselo a los otros perros papi, así nos ahorramos la comida… antes de tirarlo lo aprovechamos, porque en el campo no se tira nada!!…
Mi madre11, dije yo interrumpiendo su relato.  ¡es un hombre, caracho!. ¿Cuántos años tiene?,
El mes que viene cumple seis respondió su padre!
 El querubín, sin saber de que hablábamos, se acercó corriendo y encarándome resueltamente me preguntó: “no me contás el cuento de los tres chanchitos que me contaste  un día, y me sentás en tus piernas como aquella vez?”
Embelesado me miraba mientras le contaba…, parece un grande…pero es un pibe…UN PIBE DE CAMPO!!!

Este cuento de Mariano Giammona fue publicado en "El Globo de Villa Regina" el martes 21 de agosto de 2012.



Correo electrónico para quienes desean contactarse con el autor:
mgiammona2002@hotmail.com

sábado, 22 de septiembre de 2012

SOL TROPICAL - ALFREDO LE PERA.

 
 
SOL TROPICAL.
 
Bajo el cielo tropical
tu silueta sensual
es mi pasión.
El sol de tu hondo mirar
hoy consigue turbar
mi corazón.

Luz de tus negras pupilas
que siempre alumbraban
mis noches de amor.
Por ti, por tu palpitar,
doy la vida al besar
tu boca en flor.
Tu risa triunfal provoca
con su espasmo
mi tentación.
Tu boca carnal evoca
de un incendio
la ensoñación.

Paisaje lunar en fuego,
selvas gigantes
que abrasa el sol,
bajo la sombra irreal de tus pestañas
todo se exalta
y dice amor.


Sol tropical es una rumba que cantó Carlos Gardel con letra de Alfredo Le Pera y música de Terig Tucci.



jueves, 20 de septiembre de 2012

TAMANGO de Serafín J. García.

TAMANGO de Serafín J. García.
Con un pedaso'e cuero,
un tiento y una lesna,
te idió en alguna chacra
la mano'e la pobresa,
pa qu'hicieras más blandos los terrones
y menos bruto el sol que arde'n las melgas.

Sos un calsao humilde y sin historia
lo mesmo qu'el paisano que te yeva.
Naciste pa tranquiar, porfiado y guapo,
siempre atrás de la reja,
que v'aliñando surcos, y más surcos
en su dir y venir, d'estreya a estreya.

Tal ves la bota'e potro,
con toditas sus mentas,
no tuvo nunca ese coraje tuyo,
cayao y aguantador com'una piedra,
qu'inoran las vigüelas y la fama
porque anda siempre hundido entre la tierra.

Tu destino es igual qu'el de tu dueño:
un destino apagao y sin leyendas,
que no va más ayá del rancho negro
and'encajó su marca la miseria,
y ande hasta los gurises
se han olvidao de réirse, a juersa'e penas.

Entendés más de cayos que de sangre,
más de silencios que de ruido'e guerras,
y mostrás cascarón de barro escuro
en lugar de estreyudas nasarenas:
por eso es que tu nombre
no cabe en las payadas noveleras.

Tamango, sos lo mesmo
qu'el sufrido paisano que te yeva:
un humilde coraje sin historia,
amansador d'heladas curuyeras,
que se gasta tranquiando entre los surcos
ande hundió su destino la pobresa.
Serafín J. García, que constituye el más claro exponente de la literatura gauchesca.
Posee un fuerte carácter reivindicativo de las condiciones sociales de los  rurales.
Serafín J. García nació en Treinta y Tres en 1905 y falleció en 1985.

martes, 18 de septiembre de 2012

El mundo prometido a Juanito Laguna. HORNEANDO EL PAN DE LA PAZ.


El mundo prometido a Juanito Laguna
por Armando Tejada Gómez.
EL MUNDO PROMETIDO A JUANITO LAGUNA
OBRA DE ANTONIO BERNI - 1969.
El cielo de zinc de Buenos Aires
agrisa las villas de cartón.
Juanito Laguna es la niñez
de ese color, de ese color, de ese color.
Arrorró mi sol. Todos los niños
traen bajo el brazo un sueño-pan,
mundo prometido a su candor,
que su candor de niño y Juan
no entenderá.
 
No se me vaya a dormir,
Juanito del sueño-pan,
que al sueño del niño pobre
lo vela la soledad.
Arrorró, que no hay harina
y si te duermes, vendrá
el diablo de la laguna
a morder, a quemar
la asombrada ternura del pan.
 
Todo niño es Juan. Todos los niños
juegan con Juanito a despertar.
Rondan en sus rondas y después
despiertan Juan, despiertan Juan, despiertan Juan.
 
Arrorró, mi Juan de todas partes,
porque tu niñez despertará
con un pueblo Juan
de colmena y palomar.
 
Arrorró, mi pobre Juan, por tu pan.
Vas de amanecer y vendrás
de las entrañas de Juan
horneando el pan de la paz.
Juan, yo he sido niño y tú, Juan
y con tu niño y mi pan
cantará el sueño de Juan.
 
Vas de amanecer y vendrás
de las entrañas de Juan
horneando el pan de la paz.

En 1961 ANTONIO BERNI realiza el primer retrato en óleo. La obra de Berni Con el tiempo tendrá, finalmente, unas 25 obras pictóricas de Juanito y su familia y el mundo próximo y lejano que lo rodea.
Estas imágenes son realizadas con materiales de desecho. Utiliza la técnica del collage.
A principios de la década del 50, Antonio Berni recorrió varios pueblos de Santiago del Estero, provincia de la República Argentina. Allí conoció a los chicos de la pobreza. A muchos de ellos los pintó, y les dio nombre en forma individual, pero nunca como hasta ese momento, había bautizado a toda una serie de pinturas con un nombre...
Berni quiso con Juanito crear un arquetipo que representara a todos los chicos que él conoció. Nunca se supo con certeza porqué eligió el nombre "Juanito".

  


lunes, 17 de septiembre de 2012

ELLA SE LLAMA MILONGA, ÉL SE LLAMA LONCOMEO por DON TEO.

ESCRITORES PATAGÓNICOS.
 
Versitos Patagónicos.
 
ELLA SE LLAMA MILONGA,
 ÉL SE LLAMA LONCOMEO.
 

Una milonga anda suelta,
no la pueden encontrar,
alguien la vio en la arena
jugueteando con el mar
 
Esa milonga que buscan
y que se fue a veranear,
anda paseando en Las Grutas,
quién sabe porqué será...
 
A esa milonga que buscan
y no la pueden hallar,
parece que un loncomeo
se la llevó junto al mar.
 
Tal vez por andar en fourtrax
see enamoró de estas playas
y por quedarse en Las Grutas
hizo nido en mi guitarra.
 
Al loncomeo le gusta
el andar de la milonga;
a ella le gusta Las Grutas
y el rezongar de las olas.
 
Él es alto como el cielo
y enorme como la noche,
tiene la voz del desierto
y un viejo acento mapuche.
 
Ella es dulce y juguetona
él es tristón y altanero,
ella es mujer y es milonga,
él por indio es loncomeo.
 
El loncomeo es sureño,
la milonga es de la pampa
y los dos viven el sueño
de compartir mi guitarra.
 
Él es nieto de guerreros,
ella es hija de las sombras,
él se llama Loncomeo
ella se llama Milonga.

Este hermosisímo poema bien del suelo rionegrino con brisas de mar lo escribió DON TEO DOROTEO OSCAR PRIETO que forma parte de ese ramillete de poemas de su libro
"AZUL CALFÚ REDUNDANCIAS AZULES POEMITAS PASAJEROS DEL SUR", páginas 80-8.
Don Teo transcurre su tiempo frente al Golfo San Matías desde un sitio al que llamó Ruca-Ló, frente al mar, las olas y viento patagónico.

domingo, 16 de septiembre de 2012

DON MARCELO BERBEL - LA COPLA NUESTRA DE CADA DÍA.

GRANDES DECIDORES PATAGÓNICOS.
Sobre un pétalo escribí con letra chica
y más grande escribí sobre una piedra,
se borró lo de la piedra y aún perdura
lo que puse en la flor, por la semilla.
DON MARCELO BERBEL, "LA COPLA NUESTRA DE CADA DÍA", Ed. Siringa Libros, 1980.

viernes, 14 de septiembre de 2012

LA POMEÑA - EULOGIA TAPIA.

LA POMEÑA
 DE GUSTAVO "CUCHI" LEGUIZAMÓN
Y MANUEL J. CASTILLA.
PALABRAS MAYORES.
Eulogia Tapia en La Poma
al aire da su ternura,
si pasa sobre la arena
y va pisando la luna.

El trigo que va cortando
madura por su cintura,
mirando flores de alfalfa
sus ojos negros se azulan.

El sauce de tu casa
te está llorando,
porque te roban, Eulogia,
carnavaleando.

La cara se le enharina,
la sombra se le enarena,
cantando y desencantando
se le entreveran las penas.

Viene en un caballo blanco,
la caja en sus manos tiembla,
y cuando se hunde en la noche
es una dalia morena.
La zamba LA POMEÑA, de Manuel Castilla con la música de Gustavo Leguizamón.
Pastora de cabras y ovejas que acompañaría los rebaños con su canto en la puna salteña.

Y esta es la versión de la protagonista:
"Yo he bajado de mi casa al pueblo para cantar. Ahí armaban carpas durante carnaval y se juntaban todos. Yo llegué con mi caballo blanco, como dice la canción. El Cuchi y Castilla estaban también ahí cantando con sus guitarras. Eramos muchos hasta que empezaron los contrapuntos (duelo de coplas entre uno y otro). La gente se fue yendo y yo me quedé sola con ellos dos en un duelo, hasta que les gané con una última copla que decía:"
Esta noche va a llover
agua que manda la luna
mañana han de amanecer
como pato en la laguna
"Ellos me preguntaron qué quería por haber ganado y yo les dije que me hicieran un tema".
Después el Cuchi y Castilla fueron a verla a su casa de adobe en La Poma. "Tuvieron que subir en tractor porque no había camino. Yo estaba con mi padre sembrando, entre la alfalfa, como dice el tema. También estaba el sauce, que está como llorando. Todo eso vieron. Y cuando hablan de «porque te roban Eulogia carnavaleando» era porque me habían robado una chiva. La canción recién la escuché como un año después en la radio. No me lo he creído al principio que hablaba de mí. Después me llenó de emoción."
¿Estaba el Cuchi Leguizamón esa tarde en "La flor del pago"? Probablemente tanto Amanda como Eulogia estén diciendo la verdad; aparentemente se había juntado mucha gente, y en el trajín de atender a los parroquianos la primera pudo no haberlo visto. También es posible que el Cuchi no estuviera todo el tiempo y ellas se estén refiriendo a momentos distintos. Otra cosa dudosa es que Castilla haya quedado resentido por su derrota, pues el hecho de ofrecerle un premio a quien lo venció hace pensar lo contrario. Incluso su visita a la casa de Eulogia, si uno se guía por la letra de la zamba, fue para conocerla mejor y poder escribir el tema que ella le había pedido.
Eulogia entonces tenía 18 años, ahora 60, pero su vida es la misma. Vive en la actualidad en un puesto de campo, apenas alejada del pueblo de La Poma, en el norte salteño. A pesar de la popularidad de su nombre las cosas no han cambiado mucho para ella. Cada mañana de verano se la puede encontrar con las botas de goma y ordeñando, o mateando con su marido bajo el alero de su casa de adobe.

Fuentes consultadas:
Juan Pablo Baliña, La Poma (La Nación - 11-03-2007)
Gabriel Plaza (La Nación - 26-01-2006)
LA POMA DONDE VIVE EULOGIA TAPIA.


A finales de los 60, los inseparables Gustavo “Cuchi” Leguizamón y Manuel J. Castilla llegaron al pueblo para celebrar el carnaval. Acá conocieron a una Eulogia adolescente, que trabajaba en el potrero junto a su padre cuidando animales y cortando alfalfa y trigo. Ahí mismo se desafiaron en un contrapunto de coplas, donde gana el que no pierde la inspiración. Eulogia derrotó a Castilla, un peso pesado de la poesía, autor de himnos como Bajo el sauce solo y Zamba de Argamonte . Y como premio se llevó un elogio y una promesa: “Su hija salió buena cantora. Le vamos a hacer una zambita”, dijeron el músico y el poeta.
“Ellos vinieron una vez al carnaval y nunca más volvieron. Al año o a los dos, alguien me avisó: ‘Eulogia, la están nombrando en la radio’. No les creí, pero mi mamá escuchó y me dijo que era yo. Me gusta la zamba, porque cuenta cosas que son ciertas. Cuando dice ‘el trigo que va cortando madura por su cintura’, se refiere a mi trabajo de entonces. También nombran al caballo blanco que yo tenía; ellos le preguntaron a mi papá cómo se llamaba el árbol que está al lado de mi casa”. Eulogia vive en el pueblo viejo de La Poma; el sauce está en el mismo lugar y ella sigue sacando agua del mismo río.
La pomeña recuerda lo lindo que eran los carnavales en aquellos años. “Sabíamos mandar muchos caballos con sus cajas. Los animales llevaban manzanos y collares de serpentinas. Ahora no hay nada de eso: nadie anda a caballo ni con cajas; son contaditas las personas que cantan coplas. Ahora les gusta la cumbia y no lo de antes”. Tanto le gustaban a Eulogia los carnavales que uno de esos días se olvidó algunos animales, apurada por llegar al pueblo para el festejo.
“Con mi hermana dejamos tiradas las chivas en el cerro y vinimos a pasear al carnaval. Yo me confié, porque ellas conocían el camino y bajaban solas. Al otro día, cuando volvimos, faltaban varias”, recuerda Eulogia, que ahora pisa los 64 años. Cuando cuenta la historia, es imposible no volver a los versos de la canción, al maravilloso El sauce de tu casa está llorando/porque te roban Eulogia carnavaleando .
Publicado en Diario "Clarín", el 27 de julio de 2010. Nota: Diego Jemio.

Eulogia Tapia.
El 13 de setiembre de 1945, nació Eulogia Tapia, en La Poma, Pcia de Salta, alli donde el Río Calchaquí desciende, casi sin agua, como un arroyo turbio, desde los enhiestos nevados de la Salta ante-andina, se recuesta La Poma, al pie de colinas multicolores, revestidas más de guijarros que de cardones, más de silencio antiguo que de cajas sonoras.
Allá, lejos de su morada invernal, se fue La Pomeña en busca de pastos estivales para sus vacas de ordeñe: tras una colina ocre de peñas; oculta, como para que no la observen desde el poblado, a pocos kilómetros de su rancho estacional de adobe, sin ventanas y techo con tirantes de cardón y paja lugareña, por fuera revestido de la arcilla de sus cerros.
Cuarenta y seis años han corrido, fugaces como el viento del sur que acaricia ese valle alto del Río Calchaquí, desde que Manuel Castilla y Cuchi Leguizamón le consagraron su zamba inolvidable, en tiempos, idos ya, de carnavales alegremente bailados y nutridos de coplas anónimas, tan populares como aquel “sauce de su casa” que la supo llorar por ausencia.
Allá transita el verano pomeño, con su nieta Jacqueline de ocho años, con su marido adusto que comparte el manejo de las vacas lecheras, con sus catres de tientos, con su queso casero, con sus tecitos de muña muña para los dolores y para los amores, con su radio para conectarse con el mundo. Sus hermanas, hermanos, sus hijas y nietos, moran entre el Paraje Saladillo, unas leguas arriba, Cachi, otras leguas Río Calchaquí abajo y Salta, la capital de aquella provincia norteña argentina.
La Poma transita sus parcelitas de arvejas, de habas, de porotos, de alfa como se la nombra a la alfalfa, de papas, maíces y quínoas, que se venden en los centros poblados. El agua de riego escasea con respecto a aquellos tiempos festivos de danzas al son de cajas temblorosas de percusiones incansables.
La Pomeña, rústica, cobriza del sol de tres mil seiscientos metros, piel de cuero como sus vacas, atraviesa sus estíos en su rancho de la colina y sus inviernos en el puesto del valle y aún “al aire da su ternura”, cual si detentara aquellos dieciocho años que la hi
cieron recorrer todo el país.
Feliz cumpleaños Eulogia, Dios te bendiga y te siga acompañando para que disfrutes de la Paz de tus cerros rodeada de tu familia!
Publicado por PEÑA FOLKL ÓRICA LOS LANCEROS de EL TRÉBOL - SANTA FÉ - FUENTE DE INFORMACIÓN E INSPIRADORA DE ESTA ENTRADA DE EULOGIA TAPIA.



EL DUO SALTEÑO LA POMEÑA.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

EL BONSÁI POR CARLOS SCHULMAISTER.

ESCRITORES PATAGÓNICOS.
POETAS QUE PROMETEN...
 
EL BONSÁI POR CARLOS SCHULMAISTER.

Si yo fuera refugiado,
un refugio tendría,
de 2 x 2 aunque sea,
para ocultar mi agonía,
para   matar el tiempo,
para dejarme morir,
pues a mis años las fuerzas,
y la voluntad,
ya flaquean.
 
Una pared perforaría,
si por allí se filtrara,
un rayito que bañara,
de sol,
a un bonsái de mi tierra.
 
Al bonsái lo nombraría,
cada vez al saludar,
buenas noches, alamito…
hasta mañana, saucesito…
buenos días, duraznerito…
o cualquier otro arbolito,
de mi tierra,
que pudiera conseguir,
¡porque nadie viaja,
ni huye,
con el bonsái cultivado!

 
Desde adentro,
el afuera atisbaría,
y por las noches, si pudiera,
el cielo observaría,
aunque una estrella, jamás,
para mí se corriera,
y muy feliz yo sería,
si de mi infancia volviera,
una luna de melón.
 
De allí sólo saldría,
con mi bonsái a cuestas,
y mis gafas oscuras,
de espiar,
a procurar un bocado,
y un trago,
para mí y para el bonsái,
y en mi tierra pensaría,
lamentando no tener,
siquiera,
un álbum de fotografías,
para mirar por las noches.
 
Si todo hombre precisa,
una caricia en el alma,
es probable que las únicas,
disponibles para mí,
fueran las caras que amé,
que tal vez me amaron,
y quizá fotografié,
¡pero un refugiado, a sus fotos,
tampoco las lleva consigo!
 
En su defecto, consuelo…
el de  la memoria sería,
para darle los domingos,
un repaso a la tarde,
los más tristes días,
si solo,
y en tierra extraña.
 
Lo que nunca tendría,
si yo fuera refugiado,
sería un espejo colgado,
pues los espejos engañan,
y ya no soportaría,
ver que mis ojos me vieran.
 
Por lo demás,
si algún día,
que ni recuerdos tuviera,
y de allí me sacaran,
llévenme adonde sea,
y si enterrarme debieran,
por piedad os lo ruego,
que sea en la pura tierra,
de mi bonsái en compañía,
y  donde el sol nos abrigue,
ése,
y todos los días.