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miércoles, 24 de junio de 2026
CAMBALACHE UN TANGO VIGENTE. En el 2000 y hoy también.
CAMBALACHE UN TANGO VIGENTE.
En el 2000 y hoy también.
El tango Cambalache se estrenó en una clásica obra del teatro de revista, en el Teatro Maipo. Pero como consecuencia de éste acto, el director de la película “El alma del bandoneón” (Mentasti) se enfureció y presentó una enfática queja, ya que existía un acuerdo entre Discépolo y el director de cine para que éste último fuera el titular exclusivo de este tango.
La letra del tango (una verdadera genialidad de "Discepolín" ) que refleja la realidad pintada con un sentido trágico-cómico que lo caracterizaba de contenido social, filósófico y metafísico (para el Siglo XX Cambalache y para el siglo XXI también).
Letra y música de Enrique Santos Discépolo (1.935). Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé. En el quinientos seis y en el dos mil, también. Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, barones y dublés. Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldá insolente, ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo todos manoseados. Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador... ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! Lo mismo un burro que un gran profesor. No hay aplazaos ni escalafón, los ignorantes nos han igualao. Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, Rey de Bastos, caradura o polizón. ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón! Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón... Mezclao con Stravisky va Don Bosco y La Mignon, Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín... Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remache ves llorar la Biblia junto a un calefón. Siglo veinte, cambalache problemático y febril... El que no llora no mama y el que no afana es un gil. ¡Dale, nomás...! ¡Dale, que va...! ¡Que allá en el Horno nos vamo’a encontrar...! No pienses más; sentate a un lao, que ha nadie importa si naciste honrao... Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura, o está fuera de la ley...
Cambalache: el tango que fué prohibido de Enrique Santos Discépolo
que sigue vigente.
Y una frase que nunca se dijo: “Parece que fue escrito hoy”. De tanto repetir acerca de Cambalache hoy es una "frase hecha".
Que siempre ha habido chorros,. Maquiavelos y estafaos,.
Contentos y amargaos,. Valores y dublé… en el 510 y en el 2000 también…
Se estrenó a fines de 1934 en el Teatro Maipo de Buenos Aires
lo cantó por primera vez Sofía "La Negra" Bozán.
El tango Cambalache fue parte de la película “El alma del
bandoneón”, en el filme, estrenado al año siguiente, lo interpretó Ernesto Famá
con el acompañamiento de la orquesta de Francisco Lomuto.
Fue compuesto en 1934 y censurada por el gobierno militar en
1943, pero volvió a sonar en 1949. Nunca perdió vigencia a lo largo de los años
al contrario muchos que no son tangueros la escuchan en versiones de Julio Sosa
(una de las más logradas) Orquesta: Leopoldo Federico (1964), el Polaco
Goyeneche, Edmundo Rivero y otras versiones como la Serrat en directo en 1984 que
según Serrat Cambalache es un tango qué mejor describe el siglo XX (y el siglo XXI
en curso), difícil, complicado y marrullero como dice en la introducción. Y
hay otras versiones como las de Raphael o Julio Iglesias que las incorporaron
entre sus interpretaciones. Un tango que gusta incluso a los que no les gusta
el tango.
Hay en youtube una versión que figura como Carlitos Gardel
que nunca la llegó a cantar y que pertenece, dicen los entendidos, a Agustín
Cipriano. Gardel fallece en infausto accidente en 1935.
En la letra original del tango Discépolo escribió
"Mezclao con Stavisky va, Don Bosco y La Mignon...", Julio Sosa, en
sus versiones con la orquesta de Leopoldo Federico, cambió a "...mezclao
con Toscanini va, Scarface y Napoleón...". Con la aceptación de muchos que
les gusta esta versión.
El uruguayo mantuvo a Napoleón y a San Martín, pero incorporó a (Arturo) Toscanini --italiano, el más grande director musical de su época--, Yatasto --un "pingo" pura sangre ganador de la cuádruple corona de la hípica argentina--, Scarface --apodo del mafioso Al Capone--, (Onofre) Marimón, discípulo de Juan Manuel Fangio, fallecido en una carrera-- y Gatica, "el Mono", popular boxeador.
"Pero el mayor de los cambios siempre estuvo en la versión de Cambalache cantada por Julio Sosa donde al comenzar cambia el "506" por el "510" y después cuando la letra original dice “mexclao con Straviski va Don Bosco y La Mignon, Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín...”, Julio Sosa confundió a Stavisky (Alexandre, un estafador ruso) con el músico (también ruso) Igor Stravinsky, y lo reemplazó por Toscanini (Arturo), un músico italiano y gran director de orquesta. También sacó a Carnera (Primo Carnera, un boxeador italiano campeón mundial en la década del 30) y reemplazó por Carrera (el billarista argentino casi contemporáneo de Sosa). Y en la versión de 1958 nombra a Toscanini, Escarfaso y Napoleón, Yatasto y Marimon, Gatica, y San Martín. Además, incorporo el “se vamo a encontrar”, cuando la versión original decía “nos vamo a encontrar”. Y en el final Discepolo pone a los que “viven de los otros” y no a los “que viven de las minas”, es decir, a los patrones y no a los cafishios.
Pero lo mas llamativo es que, un poco confusión y un poco el no compartir la ideología anarquista del autor, logró que "Cambalache" sea casi un himno y su versión la mas famosa". Por Walter Ercoli.
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Cambalache letra en la versión de Julio Sosa.
Con cambios que gustaron.
Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé En el quinientos diez, y en el dos mil también Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos Contentos y amargaos, valores y dobles
Pero que el siglo veinte es un despliegue De maldad insolente, ya no hay quien lo niegue Vivimos revolcaos en un merengue Y en el mismo lodo, hmm, todos manoseaos
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor Ignorante, sabio o chorro, pretencioso o estafador Todo es igual, nada es mejor ¡Lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos, qué va a haber, ni escalafón Los inmorales nos han igualao
Si uno vive en la impostura Y otro afana en su ambición Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos Caradura o polizón
Qué falta de respeto, qué atropello a la razón Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón Mezclao con Toscanini, va Scarface y Napoleón Don Bosco Y "La Mignón", Carnera y San Martín
Igual que en la vidriera irrespetuosa De los cambalaches se ha mezclao la vida Y herida por un sable sin remaches Ves llorar la Biblia junto a un calefón
Siglo veinte, cambalache, problemático y febril El que no llora, no mama; y el que no afana, es un gil Dale nomá, dale que va Que allá en el horno se vamo a encontrar No pienses más, séntate a un lao Que a nadie importa si naciste honrao
Si es lo mismo el que labura Noche y día como un buey Que el que vive de las minas, que el que mata, que el que cura O está fuera de la ley.
Un tango que pasó por varias censuras.
Momento Musical.
Enrique Santos Discépolo fue un poeta que, con angustia existencial, “pintó de cuerpo entero” el escenario del
azar insolente de Siglo XX donde se mezclaban los valores; fue el “filósofo del
barrio”, un gran compositor sin esa “magia” de un Homero Manzi. Fue también actor y se lo recuerda por sus trabajos en las películas “yira,
yira” en 1930 con Carlitos Gardel y
“El Hincha” en el año 1951 (entre otras).
Nacido en el barrio de Balvanera, el 27 de marzo de 1901, quinto hijo y último de un músico de orquesta napolitano llamado Santo
Discépolo, quedó pronto huérfano. El padre estudió en el Conservatorio Real de Nápoles viajó a
Buenos Aires donde dirigió la banda de la policía y de bomberos.
Decía Discépolo a manera de autobiografía:
“Nací el 27 de marzo de 1901… Como ven,
camino por la vida un paso atrás de nuestro siglo. Yo bien quisiera ir un paso
adelante, pero le tengo miedo al papel de precursor. De mi infancia conservo
pocos recuerdos. Mejor dicho, procuro no conservarlos. Tuve una infancia
triste. […] A los cinco años quedé huérfano de padre y antes de cumplir los
nueve perdí también a mi madre. Entonces, mi timidez se volvió miedo y mi
tristeza, desventura. Recuerdo que entre los útiles del colegio tenía un
pequeño globo terráqueo. Lo cubrí con un paño negro y no volví a destaparlo. Me
parecía que el mundo debía quedar así, para siempre, vestido de luto”(“Escritos
inéditos de Enrique Santos Discépolo” de Norberto Galasso).
Su hermano Armando Discépolo fue un ponderado director
teatral y dramaturgo argentino que vivió hasta 1971; se lo considera creador del
grotesco criollo con personajes pobres y miserables donde se reflejan miserias de un orden social muy despiadado e
injusto.
Tras fallecer sus padres, su hermano Armando que le llevaba
unos 14 años se convirtió en su maestro y le descubrió la vocación por el
teatro. En 1918 escribió sus primeras obras de teatro; estrenó algunos sainetes
escritos junto a Marco Polco y al actor Miguel Gómez Bao. En una gira de la compañía de Blanca Podestá,
corría el año 1.925, escribió el tango “Bizcochito”.
En 1925 ó 1926 compuso el tango “Qué vachaché”.
Se puede afirmar que hay unos cinco tangos que trazan una
versión desencarnada de la realidad efectiva del (país o el mundo) que
describen (como decía Joan Manuel Serrat sobre el tango “Cambalache” “el siglo
XX difícil, complicado y marrullero” y diría el Siglo XXI ¡también!).
Esas obras maestras son: de Enrique Cadícamo “Al Mundo le
falta un tornillo”, “Que vachaché” y “¿Qué sapa Señor?” junto con “Cambalache”
y la quinta “Bronca” de Mario Batistella con música de Edmundo Rivero.
En el tango “Qué Vachaché” “pintó de cuerpo entero” la patente
realidad y decía:
Lo que hace falta es empacar mucha moneda,
vender el alma, rifar
el corazón,
tirar la poca
decencia que te queda.
… … … …
El verdadero amor se ahogó en la sopa;
la panza es reina y el dinero Dios
¿Pero no ves, gilito embanderado,
que la razón la tiene el de más guita,
que la honradez la
venden al contado
y a la moral la dan por moneditas?
Enrique Santos Discépolo tenía unos 25 años y empieza con
sus letras que están más allá de las modas o lo pasajero. “El tango se estrena
en el teatro Urquiza de Montevideo ese mismo año. La cantante que lo interpreta
por primera vez se llama Mecha Delgado” “El crítico teatral José Pedro Blixen
Ramírez, lo ve tan desolado, tan abatido que en voz baja le comenta a un amigo:
“Lo que me atrevo a asegurarte es que este pobre muchacho no vuelve a escribir
un tango en el resto de sus días” escribe Manuel Abet. En Buenos Aires, lo estrenó Tita
Merello con similar resultado.
En 1928 saldría a la luz “Esta noche me emborracho” que tiene dureza
en sus versos pero a la vez el sarcasmo humorístico: “Al verla así rajé, pa´no llorar” “Esta noche me emborracho bien/
m mamo ¡bien mamado!/ pa´no pensar” la interpretación de Azucena Maizani es
todo un éxito.
“Grité el dolor de muchos, porque así estoy más cerca de
ellos. Usé un lenguaje poco académico porque los pueblos son siempre anteriores
a las academias. Los pueblos claman, gritan y ríen sin motivos” pensaba este observador no sólo del contexto social
sino de las actitudes de las personas. Cuenta
Luis Cardillo en “Los tangos de Sabina” que “Un día, al entrar a su casa,
se encuentra con una reunión de artistas de esa época. Tania (su mujer), Ángel
Magaña, Osvaldo Miranda, Olinda Bozán y otros.
Pregunta si estaban planeando un asalto y se ofrece de hacer
de campana.
Le explican que una inmobiliaria muy conocida (Vinelli)
había puesto a remate unos terrenos baratos en Villa Gesell, y entre todos
decidieron comprarlos. Discépolo comenzó a reírse a carcajadas y les preguntó
si estaba locos “¿Un pedazo de tierra? ¿Van a comprar un pedazo de planeta?
¿Para qué? ¿Se lo van a llevar a algún lugar cuando se mueran? ¿Para qué les
puede servir un trozo de tierra? Gasten la guita en vivir, otarios”.
Ese “filósofo atemporal” que en 1945 se preguntaba:
¿Dónde
estaba Dios cuando te fuiste?
¿Dónde estaba el sol que no te vio?
¿Cómo una mujer no entiende nunca
que un hombre da todo, dando su amor?
¿Quién les hace creer otros destinos?
¿Quién deshace así tanta ilusión?
¡Soy una canción desesperada
que grita su dolor y su traición...!
Que denuciaba las nivelaciones donde en la mescolanza da "lo
mismo ser derecho que traidor, / ignorante, sabio, chorro, / generoso,
estafador".
"Aunque te quiebre la vida, /aunque te muerda un dolor,
/ no esperes nunca una ayuda, / ni una mano, ni un favor" (Yira, Yira”).
Cuando escribe su “Yira, yira” donde dice (sin vueltas) “verás
que todo es mentira / verás que nada es amor” con el tiempo diría a modo de
disculpa “Los golpes y los años serenan” y comenta que por aquellos años tenía “veinte
años menos y mil esperanzas más”.
Falleció el 23 de diciembre de 1951 de un síncope al corazón
a los 50 años aunque su esposa Tania decía que fue de tristeza.
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