Romance de la luna tucumana.
de Don Atahualpa Yupanqui.
Bajo el puñal del invierno
Murió en los campos la tarde.
Con su tambor de desvelos
Salió la luna a rezarle.
Rezos en la noche blanca
Tañen las arpas del aire,
Mientras le nacen violines
A los álamos del valle.
Se emponchan de grises nieblas
Los verdes cañaverales
Y caminan los caminos
Con su escolta de azahares.
Zamba de la luna llena
Baila la noche en las calles
Con su pañuelo de esquinas
Y su ademán de saudades.
La noche llena de arpegios,
La copa de los nogales;
El tamboril de la luna
Cuelga su copla en el aire.
Mi corazón bate palmas
Con las manos de mi sangre
Mientras cansada, la luna,
Se duerme sobre los valles...
En Sadaic figuran como autores:
CHAVERO HÉCTOR ROBERTO y AZNAR PEDRO.
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LUNA TUCUMANA, HIMNO CULTURAL.
Le canto porque ella sabe de mi largo caminar.
Esta creación suya desde hace años pasó a ser de la gente
"que se la apropió" pues prendió como pastito seco.
“y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor”. Decía Manuel Machado.
El 23 de enero de 1949, se registra la zamba «Luna Tucumana»
con el subtítulo «Yo le canto a la luna», con música y letra de Atahualpa
Yupanqui. Esto es lo que figura en SADAIC. Sin embargo, Héctor Roberto Chavero,
hijo de don Atahualpa, sostiene que en esta zamba, también tiene parte como
autora su madre Antonietta Paule Pepin-Fitzpatrick, quien firmaba con el
seudónimo “Pablo del Cerro”.
"Comencé a hacer mis viajes a caballo entre Tucumán y
Tafí del Valle. Para hacer esa travesía de treinta horas cuesta arriba, cuesta
abajo, tres cerros, algunas quebradas y un largo faldeo en el Valle de las
Carreras para entrar a Tafí, yo tenía una mula en Acheral. Una deliciosa aldea
que conocí, amé y jamás olvido... ¡Acheral de Tucumán! Ahí tenía mi mula y de
ahí salí ocho o diez veces durante ocho o diez años seguidos. Jamás fui en
automóvil a Tafí del Valle, siempre al montao, desde Acheral a Tafí del Valle.
Eso con el tiempo me trajo esta facultad y este montón de recuerdos y de ideas.
Y las ganas de decirle mi amor y mi cariño y mi recuerdo permanente a Tucumán,
a Acheral y sobre todo a la luna tucumana. Porque yo salía a las cinco de la
mañana, a las cuatro de la mañana, ensillaba mi caballo, mi mula, y salía. Y
recién me amanecía en el faldeo, a mitad del camino... ¡recién me amanecía! Vale
decir que la luna me acompañó siempre, por eso digo en los versos 'Yo no le
canto a la luna, porque alumbra y nada más, le canto porque ella sabe de mi
largo caminar” -decía Atahualpa Yupanqui-.
Junto a Don Atahualpa Yupanqui, compuso temas como Indiecito
dormido, El alazán, El arriero, Guitarra dímelo tú, Luna Tucumana (primera
pieza de la dupla compositiva), Chacarera de las piedras, Melodía del adiós-Danza
rústica y muchas más.
Unas 65 composiciones figuran a nombre de “Antonieta Paula Pepin”
en la página de SADAIC, de las cuales 37 fueron escritas por la pareja.
Aún así, eso quedó como un detalle oculto detrás de los
prejuicios de la época, que la obligaron a firmar ante la audiencia como “Pablo
del Cerro”.
El 30 de marzo de 2004 el Gobierno de Tucumán sanciona la ley
7375, adoptando como Himno Cultural de la Provincia de Tucumán, a la obra
musical la zamba “Luna tucumana”.
LUNA TUCUMANA
de ATAHUALPA YUPANQUI / PABLO DEL CERRO.
Yo no le canto a la luna
porque alumbra y nada más;
le canto porque ella sabe
de mi largo caminar
¡Ay, lunita tucumana,
tamborcito calchaquí;
compañera de los gauchos,
en las sendas de Tafí!
Perdido en las cerrazones,
¿quién sabe, viditay, por dónde andaré?
Mas cuando salga la luna,
cantaré, cantaré
a mi Tucumán querido;
cantaré, cantaré, cantaré.
Con esperanza o con pena,
en los campos de Acheral,
yo he visto a la luna buena
besando el cañaveral.
En algo nos parecemos,
luna de la soledad:
yo voy andando y cantando,
que es mi modo de alumbrar.
En Sadaic figura CHAVERO HÉCTOR ROBERTO.





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