viernes, 14 de marzo de 2014

La rosa colorada de Leopoldo Marechal.

A su espinoso mundo sometida,
vive y muere la rosa colorada:
su pura soledad, qué bien guardada!,
su bandera de amor, qué defendida!
Guerra, pero entre dardos florecida;
cielo, mas al arrimo de la espada,
si hasta la rosa llega tu mirada,
no se le atreve al fin tu mano herida.

Miel indefensa, corazón desnudo
que a todo viento, si es de amor, te inclinas,
falto a la vez del arma y del escudo,


busca ya la milicia cuidadosa!
Y que, mortificado en tus espinas,
te valga la prudencia de la rosa. 

1 comentario:

mariarosa dijo...

Otro rescate de la belleza, bella poesía de las muchas casi olvidada.

saludos.