viernes, 20 de mayo de 2016

La apasionante historia de "La López Pereyra".


LA LOPEZ PEREYRA.

Yo quisiera olvidarte

Me es imposible mi bien, mi bien

Tu imagen me persigue

Tuya es mi vida, mi amor también



Y cuando pensativo

Yo solo estoy,

Deliro con la falsía

Con que ha pagado mi amor, tu amor





Si yo pudiera tenerte

A mi lado todo el día

De mis ocultos amores

Paloma te contaría




Pero es inútil mi anhelo, jamás, jamás,

Vivo solo para amarte,

Callado y triste,

Llorar, llorar



 Me has dicho que no me quieres

pero eso no es un motivo

me privas de tu mirada

mi alma, sin ella no vivo



Voy a esconderme a una selva

solo a llorar

pueda ser que en mi destierro

tus ojos negros pueda olvidar



En una noche serena

al cielo azul miré, miré

contemplando a las estrellas

a la más bella le pregunté



Si era ella la que alumbraba

tu amor, mi amor

para pedirle por ella

al Dios piadoso resignación.

Fue inscripta en SADAIC en 1958 y unos diez años más tarde se falló en favor del salteño, hubo una apelación y en definitiva se fueron más de veinte años hasta el fallo ratificatorio y definitivo
Amigos de Cresseri no confiaban para nada en la labor de recopilación de Chazarreta y crearon una letra burlona, sin sutilezas, para cantar con la melodía de la zamba:

Esta zamba fue robada

por don Andrés Chazarreta

al viejo don Artidorio

que duerme bajo la tierra.

Y es bueno que ustedes sepan

que aquel ladrón

se llevó el broche de oro

cobrándose derechos de autor.



Por los campos tucumanos

llevan preso a un santiagueño

por haberse hallado un caso

antes que pierda el dueño.

Y para justificarse

le dijo al juez,

Señor juez no me condene

yo soy sobrino de don Andrés



Yo canto de este modo

porque mi'e olvidau la letra

pero lo que no me olvido sí,

es el robo de Chazarreta.

Esta zamba es más salteña

que el cigarrillo de Villagrán

y tiene sabor a coca

y a cacharpaya de carnaval.

Don Artidorio Creseri.


Dice Todo Tango:

La historia de los derechos autorales es muy extensa y muchos datos se podrían agregar, incluso para perfeccionar lo hasta aquí relatado. Tenemos el ofrecimiento de recorrer hoja por hoja los varios tomos de expedientes que resultaron de tal porfía. Pero dejamos esto en un segundo plano para referirnos al impacto que en Buenos Aires produjo la melodía.

Seguramente fue ejecutada en la presentación del conjunto de don Andrés Chazarreta, en el mes de marzo de 1921, en el teatro Politeama. Pues en ese mismo año y en el siguiente se producen dos hechos muy significativos.

El primer nombre que surge es el de Adolfo Rosquellas, un muchacho que gozaba de la buena situación económica de sus padres, que era músico aficionado y viajero. Compuso el tango "Una pena", grabado por Gardel y, con anterioridad, había tenido éxito con el tango "Pura clase".

En 1921 da a conocer otro tango: "Cap Polonio". Este título alude al nombre de un lujoso barco de turismo que, recorriendo los mares del sur y extendiéndose hasta Brasil por el norte, hacía pasar distendidas jornadas de ocio a sectores adinerados de nuestra sociedad. Y algunos buenos ratos, sin dudas, se debían a las actuaciones de la orquesta que permanecía a bordo y que, en varias ocasiones, fuera dirigida por Francisco Lomuto, acompañado por músicos que años más tarde tuvieron una destacada actuación en el tango. Uno de ellos fue Rosquellas, que rememorando momentos vividos, pese a su juventud, realizó el homenaje. Muy pronto su situación económica cambia y lo que era una afición se trocó en profesión. Viajó a Norteamérica y allí fue exitoso, grabó numerosos discos con su orquesta denominada Don Pancho.

¿Por qué destacamos "Cap Polonio"? En 1922 fue llevado al disco, con buena repercusión de ventas, por el conjunto de Roberto Firpo y allí se escucha una primera parte, sin ningún atractivo musical que suena a modo de introducción, pero en la segunda, sí se destaca la melodía, sorprendiendo las notas de "La López Pereyra".

No tenemos conocimiento que esta apropiación, aunque parcial, haya provocado alguna protesta. Es posible que esto no ocurriera por el hecho de estar en tiempo de tango o bien porque no figuraba como autor Chazarreta.

En ese mismo año "Cap Polonio" es registrado en solo de piano por Enrique Delfino, lo cual realza los valores de la composición, por el alto nivel que como autor ya ostentaba Delfino y porque, además, él era de dar preferencia a su propia obra.

Es importante destacar que el tango en cuestión había causado suceso. Tanto es así que Ignacio Corsini le solicita al letrista Juan Andrés Caruso que le ponga letra y lo graba de inmediato. El resultado fueron unos versos que nada tuvieron que ver con el barco. Se refieren a las aventuras palurdas de un tal Julián.

En 1927 la orquesta de Francisco Lomuto lo incorporó a su discografía. Luego en 1948 lo hizo el trío de Ciriaco Ortiz y en la década del 70 los extravagantes Tuba Tango.

Otra curiosidad es cuando, en 1964, José Canet, realiza su propia adaptación de la zamba en tiempo de tango y solamente quita el artículo "la" al título original, por tratarse precisamente de un tango. Así surge el tango "López Pereyra", que con el acompañamiento de sus guitarras, es registrado fonográficamente con la letra original por el cantor Alberto Marino.

Pero el impacto provocado en 1922 no se agota en lo hasta aquí relatado. Ese año el dúo Gardel-Razzano tiene en su repertorio una tonada titulada "El sapo y la comadreja". Cuando resuelven llevarla al disco, se enteran que no es un tema popular y por lo tanto anónimo, sino que pertenece al reconocido criollista Cristino Tapia. Autor de más de 200 temas y catorce de ellos llevados más adelante al disco por Carlos Gardel.

Entonces -según acota Orlando del Greco- le preguntaron a Tapia y éste contestó que no era el autor, que él la escuchó alguna vez y sólamente le adosó algunos versos para poder cantarla. Asunto resuelto, se hizo el disco figurando el dúo y el mismo Tapia como autores.

¿A qué viene esta historia? Viene porque la melodía de la tonada es exactamente igual a la de "La López Pereyra", y más nítida aún que en "Cap Polonio"; ya que aquí no existe introducción ni primera parte. Aquí las guitarras hacen una breve entrada y después surgen las tres historias apenas humorísticas. Luego cada una las guitarras hace un puente y continúa tal cual la melodía que conocemos. En el año 1940 la grabó Charlo, que la transforma ligeramente gracias a los matices y fiorituras que incorpora jugando con su calidad vocal, totalmente presente en este registro.

Por último y volviendo a Artidorio Cresseri, aquellos que lo defienden de los que han dicho que no era más que otro compilador que se adelantó a Chazarreta -lo cual es muy posible- han enumerado por lo menos cuatro títulos de su autoría: Zamba para Palmira, Bailecito de Bolivia (bailecito), "Al pié del Chañí" (Vals) y "Ofrenda" (vals).

La López Pereyra.

...O quizás un cuchillo o vaya uno a saber de que desgraciada manera fatal, este compositor bohemio y músico empedernido despenó a la causante de sus descontrolados celos. Lo indudable es que don Artidorio Cresseri estuvo enamorado hasta los huesos de la víctima de la demencial actitud. Y si no ha sido así, cómo pudo recordarla en su forzado encierro de una manera tal que no recuerdo salteño y muchísimos más que no la cante o la sepa (mal, regular o bien) y la entone como algo propio y por su cualidad de innegable himno salteño.

El contexto metafórico no conlleva ni un dejo de despecho, rabia, indignación o algo muy oculto o “entre líneas” que deje entrever “algo” de pequeñez o chatura. Todo el texto es una tristísima elegía de enamoradísimo ser que ante la adversidad irreversible, derrama su alma en cada verso y como remate ruega “al Dios piadoso resignación...”

El título de tamaña zamba no tiene nada que ver con la historia, la leyenda,  del cómo, del cuándo y los por qué del contenido sentimental del poema. El doctor Carlos López Pereyra, abogado, recibe el agradecido homenaje de Don Artidorio por haberlo “salvado” quizás de una cadena perpetua por su demencial delito, al conseguir la absolución del imputado (Don Artidorio) por “emoción violenta”.

“La López Pereyra”, himno de los salteños y apropiada por innúmeros conocidos e ignotos intépretes, sigue viva y con muy buena salud en la memoria del pueblo. Ojalá todos los dramas pasionales dejaran canciones de este calibre.

La zamba creció sola, no necesitó de promoción alguna. Se “fue” de Salta como el viento, sin rumbos. Hasta que ocurrió todo lo conocido como “juicio por paternidad autoral” cuando un tal Don Andrés la halló sin que Don Artidorio la perdiera. Pero, el argumento de más peso fue el título y las constancias legales desbarrancaron cualquier fundamento que soño fundamentar el “hallador”.

El Dr. López Pereyra vivó en la ciudad de Salta en la calle “La Florida” al 484 aproximadamente y se comprobó su actividad y las circunstancias en las que se constató su activa participación en el triste hecho que le tocó vivir al pobre Don Artidorio.

Todo lo aquí expresado tiene más de recopilación versionada generacionalmente y no tiene ninguna otra intencionalidad que la de hallarle al magnífico texto poético ese “por qué” fue escrito y cantado.

Sin ningún tipo de “dardo encubierto” invito a que repasemos su inigual carácter y, porque no,  esa estructura literaria que, asociada a la fantástica melodía, hacen una obra, diría, insuperable hasta el presente. Vamos pues a su letra conociendo ya, al  menos, una versión más de su historia  ¿o leyenda?

Texto pertenece al sitio El Portal de Salta. http://www.portaldesalta.gov.ar/lopezpereira.htm

Dice Wikipedia:

La López Pereyra es un aire de zamba. No es una zamba puesto que en su estructura la estrofa posee tres compases más (el noveno, el décimo y el undécimo), y por lo tanto no puede utilizarse en la coreografia tradicional de la zamba. Popularmente considerada como el himno de Salta. Integra el repertorio tradicional de la música folclórica de Argentina. Es una de las obras populares más antiguas de las que se tenga registro musical; su música fue compuesta en 1901 por el músico salteño Artidorio Cresseri (1862-1950), mientras que la autoría de su letra ha sido atribuido a varias personas.
Artidorio Cresseri había sido sometido a juicio por el asesinato de su amante, pero fue absuelto con el argumento de que el autor se encontraba en estado de «emoción violenta» al hacerlo. En agradecimiento, el músico dedicó esta canción al juez que lo absolvió, el salteño Carlos López Pereyra (1875–1929).

La canción fue registrada legalmente por el músico santiagueño Andrés Chazarreta, gran compilador de música popular del norte argentino. Luego de la muerte de Cresseri en la indigencia, varios artistas salteños impulsaron a los descendientes del autor a iniciar un juicio contra Chazarreta, para que se reconocieran los derechos de Cresseri como autor de la música. En 1978 la justicia falló a favor de Artidorio Cresseri, reconociéndole el 50% de los derechos de autor.

El tema también está registrado en SADAIC con los títulos López Pereyra y Llorar llorar. Inicialmente, la canción fue titulada como Cafayate y luego como Chilena dedicada al doctor Carlos López Pereyra. También ha sido conocida como La chayateña.

La música de La López Pereyra es obra de Artidorio Cresseri, en la primera década del siglo XX, probablemente en 1901.

Tiene la particularidad de no tener estribillo, una característica de la zamba "antigua"; con posterioridad la zamba se compondría por regla general con dos partes (primera y segunda), cada una de ellas con dos estrofas y un estribillo. Los estudiosos también han discutido su ritmo, definido inicialmente por el autor como una "chilena", sosteniendo que el mismo es más rápido que una zamba clásica y más cercano a una cueca.
Generalmente se admite que la letra fue compuesta posteriormente a la popularización de la música. No existe plena certeza sobre la autoría de la letra de la canción. Los investigadores coinciden en general en que la misma es obra de varios autores, pero discrepan al momento de establecer la autoría de cada uno. Entre los escritores de la letra han sido mencionados Juan Francia, René Ruiz, Arturo Gambolini, José Gambolini, Carlos López Pereyra y el propio Artidorio Cresseri.

La mayoría de los estudiosos coinciden en reconocer al uruguayo Juan Francia como el principal autor de la letra, al menos de las tres primeras estrofas.

La López Pereyra fue difundida por el santiagueño Andrés Chazarreta, a partir de la década de 1920. Con posterioridad, los grupos salteños Los Chalchaleros y Los Fronterizos incluyeron la canción como una de las principales de su repertorio, ligada a la reivindicación de Cresseri, como autor de la misma, y en consecuencia de su pertenencia al patrimonio cultural de Salta.

Fuente de información: Wikipedia.

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